Después del fallecimiento de Aaron el Sumo Sacerdote, hacía el final de los cuarenta años de vagar por el desierto, los Israelitas fueron atacados inmediatamente por los Cananitas. Ellos escucharon que Aaron había fallecido, así que ellos decidieron que era un momento oportuno para atacar. Que les hizo llegar a esta conclusión? Durante los cuarenta años en que los Israelitas vagaron por el desierto, ellos experimentaron tres milagros constantes. Por los méritos de Moises, maná descendió de los cielos cada día para proporcionarles alimento y por los méritos de Miriam (la piadosa hermana de Moises), un pozo viajaba con ellos para proporcionarles agua. Estos dos milagros proporcionaban medidas individuales de sustento para el pueblo. Pero, por los méritos de Aaron, los Israelitas estaban acompañados por las nubes de gloria que les protegían y brindaban abrigo. El Midrash relata que las nubes les rodeaban y protegían contra el sol del desierto, nivelaban aquellos pasajes muy inclinados antes que ellos pasaran por allí y removían los escorpiones de su camino, entre otros hechos sobrenaturales. A diferencia del mana de Moises y del pozo de Miriam, que eran proveídos para el sostenimiento medido de cada Individuo, las nubes de gloria abarcaban a todo el pueblo por igual, como una unidad y les protegían a todos juntos. Aaron era conocido por ser un hombre de paz y de amor quien convirtió en su misión el traer la paz entre amigos y especialmente entre esposo y esposa. En su calidad de Sumo Sacerdote, su función era traer sus elevadas aspiraciones al pueblo, y en mérito del amor que impregnaba a la comunidad Israelita bajo la tutela de Aaron, las nubes de gloria les protegían contra todo mal. Tan pronto como Aaron falleció y las nubes desaparecieron, el enemigo reconoció que el momento estaba maduro para atacar. Tal como lo hemos visto a través de la historia, desde la destrucción del Templo hasta las modernas guerras Israelíes, en los únicos momentos en que nuestros enemigos logran tener algún éxito es cuando el pueblo Judío se encuentra dividido. Cuando estamos unidos como un pueblo, en una atmósfera de amor y bondad forjada por una misión en común y por un destino común, entonces, ningún enemigo tiene siquiera esperanzas de atacarnos. Y, en mérito del amor filial, todos los obstáculos para vivir en paz y tranquilidad desaparecen, cuando entremos en la era Mesiánica juntos, tomados de las manos.
Extraído de M Wire
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