Enseñaron los sabios sobre el versículo: "Se hundieron en la tierra sus portones" (Eijá 2:9), que a pesar de la destrucción del primer Beit HaMikdash (Gran Templo de Jerusalem), sus portones se preservaron al hundirse en su lugar y cuando descienda el Tercer Templo de los cielos, se revelarán estos portones y el rey Mashíaj los colocará en su lugar. ¿Qué necesidad hay de utilizar portones del Primer Templo que se hundieron en la tierra, cuando el Tercer Templo bajará del cielo y consigo podrían descender también nuevos portones?. La respuesta es
que Di-s es la máxima bondad y al ser que el hombre valora y desea una cosa que el logró, mas que algo nueve veces mayor de otra persona, por eso el Tercer Templo que descenderá de los cielos tendrá la virtud del esfuerzo personal del hombre, a través de la colocación de los portones que se hundieron en la tierra y por ende el Beit HaMikdash llegará a la cúspide de la perfección por el aporte humano, pues quien coloca los portones es considerado como si lo hubiera construido en su totalidad.
(El Rebe de Lubavitch - Sefer HaSijot 5744-Parshat Truma)
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