Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del
Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch
ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por
Centro Leoded - Jabad Argentina

28 de Nisan - El Rebe de Lubavitch

__________________________________________________

La primera guerra del Golfo. Se cumplen 25 años de la invasión a Kuwait, una gran señal de la llegada del Mashíaj

Tel Aviv 1991.Los misiles de defensa Patriot frente a los Scud
En agosto de 1990 el ejército irakí invadió a su vecina Kuwait, precipitando al mundo entero al desconcierto, y amenazando iniciar "La Madre de todas las guerras". Los líderes mundiales reconocieron que la locura de Saddam Hussein no conocía límites. El peligro era enorme. Hussein amenazó con que si los Estados Unidos se inmiscuían, bombardearía Israel hasta demolerla. En Israel, los judíos comenzaron a preocuparse por sus vidas. ¡Parecía que nada podría detener el ímpetu de los sucesos que conducen a la guerra!.
Entonces habló el Rebe de Lubavitch. Fue un Shabat, Parshat Reé. "Las palabras del Ialkut Shimoní ya se han hecho públicas", dijo el Rebe. "Las naciones del mundo pelean unas con otras. Los reyes de Persia y Aram amenazan, y los hijos de Israel se sienten extremadamente perturbados. Pero entonces Di-s dice: `Hijos míos, no tiene nada que temer. Todos estos sucesos son sólo en vuestro bien. Todo esto es apenas una preparación para la venida del Mashíaj, para la Redención completa y verdadera, cuando Mashíaj se parará encima del Beit HaMikdash (Templo de Jerusalem) y proclamará: `Humildes, llegó el momento de vuestra Redención!´"El siguiente domingo, cuando el Rebe repartía dólares para que a su vez el receptor cumpla la mitzvá de tzedaká (caridad), repitió su opinión a Eli Kulis, anterior presidente del Comité Legal de la Knesset (parlamento israelí). Kulis pidió la bendición del Rebe en nombre de todos los judíos que viven en Israel."No tienen nada que temer", contestó el Rebe. "Si tan sólo aumentaran su fe en Di-s, El aumentará sus bendiciones mil veces tanto". Las palabras del Rebe trajeron calma, pero a medida de que los medios continuaban especulando día tras día, el pánico fue extendiéndose. La gente comenzó a almacenar provisiones para el supuesto de una emergencia. Un consumidor fue entrevistado mientras arrastraba carritos de compras llenos de alimento desde la tienda de comestibles. Cuando se le preguntó cómo pensaba pagar semejante compra de alimentos, contestó: "El mundo se termina. ¿Por qué debo preocuparme por cubrir un cheque?"Rabí Iosef Ralbag de Jerusalén recibió miles de preguntas. ¿La gente debe obtener máscaras de gas? ¿Deben aprovisionarse de alimentos? Decidió preguntar al Rebe. El Rebe contestó: 1. Respecto de la seguridad: Pregunte a cualquier escolar de cinco años el significado simple del versículo: "Los ojos de Di-s están siempre sobre la Tierra de Israel". 2. Respecto de almacenar alimentos: Es inverosímil, y sólo lleva a alzas de precios injustificadas en la Tierra Santa. Azkír al ha-Zion -- rezaré en la sepultura (del Rebe Anterior)". Cuando el Ministro de Policía Rony Milo vino al Rebe el domingo para recibir un dólar, pidió una bendición para estos días difíciles. "Por el contrario", dijo el Rebe. "El mes de Elul se aproxima, un mes en el que Di-s está particularmente cerca de cada judío, más que en el resto del año. Esto es especialmente cierto en cuanto a los judíos de la Tierra Santa". Una y otra vez, el Rebe transmitió el mensaje de que la gente en Israel no tenía nada que temer. No había necesidad de precipitarse a obtener máscaras de gas, porque no serían necesarias. "Israel es el país más seguro del mundo, pues los ojos de Di-s están sobre ella en todo momento". Muchos padres que tenían hijos en Israel preguntaron al Rebe si hacerlos regresar a casa antes de que estallara la guerra.A una mujer, el Rebe sólo respondió: "¿Por qué? ¿Qué ha sucedido?" Sorprendida, la mujer exclamó: "¿Quiere decir que debe quedarse allí? ¿Que no venga?"El Rebe sonrió. "No. ¿Por qué debería regresar?" El Rebe fomentó a que la gente no solamente se quedara en Israel, sino que viajara allí para bodas, e incluso bar mitzvot. Cualquiera que pedía una bendición para viajar a Israel la recibía.
Los expertos y comentaristas militares advertían a la gente que la guerra podría llegar a ser larga y dura. El Teniente Coronel Rabino Jacob Goldstein, un Capellán del Ejército Norteamericano y jasid del Rebe, recibió ordenes de movilizarse a Arabia Saudita. Cuando fue a pedir la bendición del Rebe le informó de sus órdenes, agregando que estaba preparado para Janucá, Purím --para lo que llevaba una Meguilá--, y Pesaj.
El Rebe lo interrumpió y dijo: "Seguramente habrá Meguilá allí. No precisarás ser tú quien la lea". Dudando si el Rebe lo había oído correctamente, Goldstein repitió que se estaba dirigiendo a Arabia Saudita, a lo que el Rebe contestó: "Dicen que conducirán la guerra muy rápidamente. No hay duda de que habrá terminado en Purím". Luego el Rebe agregó: "El Mashíaj vendrá antes de que vayas a Arabia Saudita". Goldstein contestó "Amén". De hecho, Goldstein fue enviado a Israel y nunca puso un pie en Arabia Saudita. Entonces, el 17 de Enero --2 de Shvat-- estalló la guerra. Irak comenzó atacando a Israel con sus proyectiles Scud de medio alcance, a un costo millonario, de fabricación soviética, mejorados por firmas europeas para transportar cargas de hasta 600 libras. En la Bahía de Haifa, más de un millón de toneladas de materiales explosivos están almacenados sobre tierra en tanques. Un golpe en el blanco podría incinerar la mitad de la ciudad en segundos. Con un millón y medio de personas en Tel Aviv, y 300.000 en el área Ramat Gan y Bnei Brak, de apenas dos millas de diámetro, los planificadores iraquíes tenían blancos ideales. El Scud está diseñado para aplanar edificios. Su explosión crea una onda de presión frontal. El cemento de un área de medio millón de pies cúbicos sale despedido, y los cristales estallan hasta a 1.400 pies en todas direcciones, generando una pared de cuchillos mortales de vidrio. El proyectil propiamente dicho tiene 40 pies de largo y pesa ocho toneladas. Al hacer impacto, los fragmentos supercalentados destrozan edificios en varias cuadras a la redonda.A las dos, en la madrugada del jueves, llegó el primer ataque. El sonido de las sirenas taladró la noche. La gente saltó de sus lechos. Con ojos entrecerrados y corazones incrédulos... exclamaciones... gritos... imágenes de guerras pasadas aparecieron ante los mayores... Polonia... la Guerra de la Independencia... Los padres apuraron a sus hijos a salas selladas. Nadie sabía qué había sucedido. La radio no había comenzado a emitir. Repentinamente se oyó una tremenda explosión. La tierra tembló. Los cristales se estrellaron por todos lados con fuerte estruendo... y entonces... silencio. ¿Qué había sucedido? Un ataque sobre Tel Aviv. La gente susurró versículos de Tehilím (salmos de David). Volvieron sus corazones hacia el Cielo, y oraron por la salvación: "Por favor Di-s, ¿hasta cuándo?" Era un ataque del proyectil Scud. La gente permaneció en sus hogares, con el terror quemándole las entrañas. Un frío sudor se deslizaba por sus rostros. Algunos casi murieron asfixiados, olvidando abrir el filtro de aire de sus máscaras. Tras un par de nerviosas horas, voceros del ejército anunciaron que se podía quitar las máscaras de gas, pero había que permanecer en los cuartos sellados. Una hora después, se autorizó a respirar libremente. Entonces llegaron las noticias. Cinco Scuds habían sido disparados sobre Tel Aviv. 400 apartamentos que albergaban a 1200 personas habían sido volados. Los hospitales estaban preparados para recibir víctimas masivas.
Llegaron las ambulancias. La mayoría de las `víctimas´ podría haberse atendido por sí sola. Un joven tenía algunos rasguños de vidrios rotos. Una mujer sufrió una torcedura. Hasta los no?religiosos declararon que era un milagro. Un Scud dio en una fábrica. Los otros erraron el blanco, sin ocasionar daños. Un misil aterrizó en el complejo de almacenaje de petróleo de alta seguridad para la planta de energía eléctrica de Tel Aviv. La cabeza balística abrió un cráter de 10 metros de diámetro, despedazando una tubería de petróleo que no había sido usada en años. Apenas unos centímetros más lejos, las tuberías en uso seguían intactas. En Haifa cayeron 9 Scuds esa noche. Uno aterrizó al frente de la refinería de petróleo. Los otros ocho se hundieron en el Mediterráneo. A la mañana siguiente Irak disparó otros 5 proyectiles hacia Tel Aviv. El primero hizo blanco en el área de Exposiciones -- vacía en Shabat. El segundo sobre una estación de servicio en un área residencial -- cerrada por primera vez ese Shabat. El tercero estalló directamente sobre un refugio antiaéreo en el sur de Tel Aviv, utilizado temporalmente como sinagoga. Adentro habían apiñadas doscientas personas. La onda arrojó a la gente como muñecas. El aire se llenó de polvo y olor a pólvora. Sólo la pared oriental, con el Arca de la Torá, quedó en pie. Ni una persona se lastimó. Cuando el Primer Ministro Itzjak Shamir visitó el sitio, preguntó: "¿Había gente aquí?" "Sí", respondió Shlomó Lahat, Alcalde de Tel Aviv, "doscientas personas. Se salvaron por milagro". Durante las seis semanas siguientes, 39 proyectiles cayeron sobre Israel. La rutina diaria de vida fue truncada. Las escuelas y muchos negocios cerraron. Con todo, como el Rebe había dicho, no había cabezas químicas. Se destrozaron edificios. Se derrumbaron rascacielos. Pero milagrosamente nadie sufrió daños personales. Durante el curso de la guerra, 7.987 apartamentos, negocios e instituciones públicas, fueron dañados sólo en el área de Tel Aviv. Más de 2.100 fueron destruidos completamente. 6.500 personas estaban en las inmediaciones del área donde estallaron los Scuds. De éstas, sólo 1.000 necesitaron ser trasladadas a un hospital. De éstas, sólo 60 tuvieron que quedarse más de unas pocas horas. De éstas, 30 tenían una pierna o un brazo fracturado. Había una sola víctima fatal directa de los Scud. Tuvieron lugar incontables milagros. Por todo el mundo los judíos se reunieron, fortaleciendo su fe en el Creador del mundo y en el Moshé Rabeinu de nuestra generación, quien había prometido que "Israel es el lugar más seguro del mundo". El Primer Ministro Itzjak Shamir resumió los sentimientos de los israelíes cuando dijo: "Saddam Hussein, el fiel discípulo de Amalek, de Agag, de Hamán, de Hitler, prometió incinerar la mitad de Israel. Creyó que sus palabras se cumplirían. Con la ayuda de Di-s, su plan fue frustrado". El día de Purím, 28 de Febrero de 1991, Hussein se rindió. La Guerra del Golfo había terminado. La segunda parte de la guerra del golfo en el año 2003 haciendo click aquí
Colabora con la web y dona a través de PayPal