Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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La verdadera realidad de Arabia Saudita y su pronta caída. Una visión de 1979 del Rebe de Lubavitch

En el año 1979, habló el Rebe de Lubavitch en una conferencia pública donde describió con exactitud la situación política de los países árabes en la coyuntura de aquellos días. El Rebe trajo como ejemplo a Arabia Saudita, una tiranía débil con un pequeño número de componentes de una familia que dominan a un pueblo entero. El Rebe enseñó que a raíz de esto,  Israel no debía firmar acuerdos con Egipto, pues estos eran regímenes tan endebles que podían caer en cualquier momento, por lo tanto, los acuerdos se transformarían solo en un simple papel firmado que los revolucionarios que tomarían el poder no respetarían de ninguna forma. El texto del Rebe con traducción libre al español:
"....Inclusive que Arabia Saudita prometa, no sabemos cuanto tiempo lo va a sostener, ni sabemos cuanto tiempo estará quien se encuentra sobre su trono. No es necesario ser un gran político o un gran conocedor de las estrategias político-bélicas. La cosa más anormal está sucediendo en Arabia Saudita. Hay tres personas de una sola familia, a las cuales, les ingresan miles de millones de dólares anualmente y el único motivo que mantienen el poder es: Que parte de ese dinero es utilizado para la contratación de mercenarios que los protejan, pagándoles fortunas por su servicio de seguridad, para protegerles "sus cabezas" y que los dineros millonarios sigan ingresando solo a esta única familia. 
Hace cien años se podía pensar que era factible una situación así: Por cuanto que el pueblo que vivía allí no tenía intelecto, estaba oprimido, no tenía quien le cuente la verdad ni quien le diga que tenía fuerza para rebelarse, por ello se podía suponer que la dictadura podía seguir largos años.
La primera demostración de que esto no es posible fue en Rusia: Cuando estaba ocurriendo la revolución, susurraban entonces que no era factible que después de 300 años de monarquía, vengan de pronto un grupo de campesinos y un batallón de soldados y quieran derrocar del poder al zar !!. Luego cuando vieron que esto sucedió, argumentaron las naciones limítrofes que esto sucedió en Rusia, pues es una nación salvaje, con idiosincrasia salvaje y todo tipo de cosas salvajes acordes a esta sangrienta revolución. Esto llevó al cumplimiento del versículo: "Del norte se abrirá el mal", empezó en Rusia y finalmente la revolución se expandió inclusive hasta los países de Europa del Este que no aprendieron la lección de lo que había sucedido tiempo antes en Rusia. 
Esto no solamente fue en el pasado, también en nuestros días lo sucedido en Persa y Meda (Irán) donde el Shá estaba en su trono contratando soldados para su cuidado, apoderándose de la riqueza de su país. Entonces llegaron emisarios de la Unión Soviética para explicarles un tema totalmente lógico: "Presten atención, ustedes son millones y ellos son solo tres, cuatro, diez o quince personas y quienes los protegen son gente paga, que cuando ustedes les prometan pagarles el doble, triple o cuádruple dejarán de cuidarlos !!.
Lo mismo sucede en los pequeños países alrededor de Arabia Saudita, también hay una "salvaje situación", un pequeño número de personas reciben ingresos enormes a diferencia de una mayoría totalmente empobrecida, millones contra unos pocos. Por eso debían protegerse entre ellos y Arabia Saudita envió armas a Irán que finalmente cayeron en manos de la revolución que derrocó al Shá y otra parte se encuentra ya en Rusia...." (Esto fue un Shabat de la Parsha Ki Tisa del año 1979).

Lo antedicho en las noticias

El tercer hombre más rico del mundo, el rey Abdallah de Arabia Saudita (de 86 años), vive uno de los momentos más complicados de la historia de su país, el más crítico desde la Guerra del Golfo. La agitación popular en Egipto, Libia, Túnez y Bahrein, ha puesto en la cuerda floja a la poderosísima dinastía Al-Saud. Además, la salud del rey crea preocupación sobre el porvenir del país más influyente de la región, comenzando a agitarse los ánimos entre los 8.000 príncipes que anhelan la Corona.
Esta familia es lo más parecido a Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, sólo que los príncipes son 8.000, provenientes de varios cientos de príncipes y una veintena de esposas por cabeza. En total, 15.000 individuos que no trabajan, pero con un sueldo de US$ 100 millones que les sirve para mantener palacios en la Costa Azul, yates en Marbella, y apartamentos de lujo en Nueva York. La Casa Real percibe el 0,3 % del presupuesto nacional, cuyos ingresos por la exportación de petróleo reportan US$ 20.000 millones al año. La revista Forbes estableció en 2008 que el rey Abdallah ocupa el tercer puesto en la lista de las personas más ricas del mundo, con un patrimonio de US$ 21 mil millones.
La rebelión en Bahrein y la posible caída del rey Hamad al-Jalifa han avivado el nerviosismo de otras monarquías del Golfo, especialmente la de Arabia Saudita, que envió mil soldados y vehículos militares en respuesta a la petición del rey Hamad. Los reyes árabes, principalmente Abdallah, temen por la caída de Hamad, porque si la revuelta popular triunfara sería incentivo suficiente para que otros países del Oriente Medio se armaran de coraje y dejaran a sus monarcas sin trono.
Arabia Saudita aún no padeció las masivas revueltas que últimamente sacuden al mundo árabe, pero el disentimiento crece mientras los disturbios se apoderan de los países vecinos. Es inevitable que aumenten las demandas de reforma política en momentos en que la democracia comienza a arraigarse en la región, e incluso académicos y escritores, y representantes de la población minoritaria chiíta musulmana llegaron a pedir al rey Abdallah que llevara el país hacia una monarquía constitucional.
Numerosos manifestantes desarrollaron el 11 de marzo una "Jornada de Rabia" y la Policía y vehículos antimotines patrullaron el centro de Riad, la capital. Además, se instalaron controles de seguridad alrededor de la mezquita Al-Rajhi. Según el diario español La Vanguardia, activistas sauditas en Internet llegaron a programar protestas masivas en todo el país en favor de un gobierno democrático y constitucional y en remplazo de la monarquía. Sin embargo, las leyes contra las manifestaciones y la fuerte vigilancia policial intimidaron a la mayoría de los potenciales activistas. El rey, en una inusual aparición en TV, anunció nuevas medidas económicas para apoyar a los empleados públicos, a los desempleados y a los estudiantes. Todo con el objetivo de procurar que la población del país no se lance a reclamos como las que afectan a otros países de la región. Abdallah destinará fondos extras a las áreas de la vivienda y de la educación para que los sauditas puedan cursar estudios en el exterior y de la seguridad social, según informa la BBC. Como explica Madawi Al-Rasheed, profesora de Antropología de la Religión del King’s College de Londres: “El rey tratará ahora de absorber las demandas de cambio político y presentarlas como demandas económicas”.
Al mismo tiempo, el rey pidió evitar manifestaciones, y advirtió que las fuerzas de seguridad aplastarán cualquier intento de socavar la estabilidad del reino, reafirmando la imagen de "reino del terror" que siempre han dado los Al-Saud, cuya cabeza gobierna con mano de hierro. Este es el único país del mundo donde la guillotina sigue vigente. Practicar abiertamente otras religiones se castiga duramente, y la posesión de símbolos religiosos no islámicos (como rosarios, crucifijos o Biblias) significa la detención inmediata. No hay cines, ni teatros, ni música en Arabia, el único país del mundo que prohíbe a las mujeres conducir. Tampoco pueden votar, y sólo pueden salir a la calle cubiertas de pies a cabeza y acompañadas de algún pariente varón. Padres, hermanos o hijos deben dar su consentimiento para que ellas puedan viajar, trabajar o estudiar. Los mutawa’in (policía religiosa) no dudan en repartir palizas y flagelaciones en plena calle a quienes infrinjan las normas de comportamiento. Y no es que los saudíes hayan copiado a sus correligionarios afganos, los talibanes. Sino al revés.
Los escritores Alain Gresh y Dominique Vidal, en su libro The New A-Z of The Middle East, explican: “No es por accidente que Arabia Saudita lleve el nombre de la familia gobernante: desde que se creó, el país ha sido gestionado por la dinastía Saud como si fuera su propiedad privada”. (Darío Silva D'Andrea)

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