Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del
Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch
ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por
Centro Leoded - Jabad Argentina
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La Parshá Truma. El Mishkan, el templo del desierto como modelo del objetivo de la Creación

Fotografía Broje Guitl 
En hacer de nuestro mundo una morada para Di-s hay 2 pasos básicos. El primer paso es producir un cambio en la materia para convertirla en un "recipiente para la Divinidad"; dar forma de tefilín al cuero, donar el dinero para caridad, programar tiempos para el estudio de la Torá. El segundo paso es el empleo concreto de estos "recipientes" para servir a la voluntad Divina: ponerse los tefilín sobre el brazo y la cabeza, utilizar el dinero donado para alimentar realmente al hambriento, estudiar Torá, etc. A primera vista, parecería que el segundo paso es el más importante, en tanto que el primero es apenas un posibilitador del segundo, nada más que un medio para un fin. Pero el relato de la Torá
del primer hogar para Di-s construido en nuestro mundo pone el énfasis mayor más bien en la construcción del "hogar" que en su empleo concreto como una morada Divina. Una considerable porción del libro de Shemot (Éxodo) es dedicada a la construcción del Mishkan erigido por los judíos en el desierto. La Torá es muy sintética, muchas de sus leyes están contenidas en una única letra o palabra, es extraordinariamente detallista en este caso. Los 15 materiales empleados en la construcción del Mishkan son contados nada menos que 3 veces; los componentes y el mobiliario 8 veces y cada mínimo detalle de la construcción del Mishkan, hasta las dimensiones de cada panel de pared y pilar y los colores de cada tapiz, son contados 2 veces: en el relato de las instrucciones de Di-s a Moshé y nuevamente en el relato de la construcción del Santuario.En suma, 13 capítulos son dedicados a describir cómo determinados materiales físicos fueron modelados para convertirse en un edificio dedicado al servicio de Di-s y el entrenamiento de los cohaním que habrían de oficiar allí. El Mishkan es el modelo de todos los hogares para Di-s construidos sobre la tierra física. Por lo que el abrumador énfasis en su etapa de "construcción" (a diferencia de la etapa de "implementación") implica que también en nuestras vidas hay algo muy especial en la tarea de forjar nuestros recursos personales en cosas que tiene el potencial de servir a Di-s. Hacer de nosotros mismos "vehículos" y recipientes para la Divinidad es, en un cierto sentido, una hazaña mayor que introducir concretamente Divinidad en nuestras vidas. Pues es ahí donde radica el verdadero punto de transformación, la transformación de un objeto orientado a sí mismo, a su propio ser, en una cosa comprometida a algo mayor que sí mismoSi Di-s hubiera meramente deseado un ambiente hospitalario, no habría precisado molestarse con un mundo material; un mundo espiritual podría, con igual facilidad, haber sido alistado para servirlo. Lo qué Di-s deseó fue la transformación misma: el desafío y el logro de un Yo trascendido y un materialismo re-definido. Esta transformación tiene lugar en la primera etapa, cuando algo material es forjado en un instrumento de lo Divino. La segunda etapa es sólo cuestión de cristalizar un potencial ya establecido, de aplicar una cosa a su uso ahora natural.Te encuentras con una persona que aún tiene que invitar a Di-s a su vida. Una persona a cuyos empeños y logros -por más exitosos y loables que fueran- aún les falta trascender el Yo y las metas orientadas a sí mismo. Tú deseas expandir sus horizontes, mostrarle una vida más allá de los confines de su ser personal. Pero él aún no está listo. Tú sabes que el concepto de servir a Di-s todavía resulta ajeno a una vida entrenada y condicionada para observarlo todo a través de la lente del Yo. Sabes que antes de poder introducirlo al mundo de la Torá y las mitzvot, debes primero hacerlo receptivo a una vida de intimidad con lo Divino. Entablas una pequeña charla. En este punto, no sugieres cambio alguno en su estilo de vida. Simplemente quieres que llegue a abrirse a ti y a lo que tú representas, no has "hecho" nada. Pero, en esencia, ha tenido lugar una transformación muy profunda y radical. La persona se ha convertido en un recipiente para la Divinidad. Por supuesto, el propósito de un recipiente es que sea llenado con contenido; el propósito de un hogar es que esté habitado. El Mishkan fue construido para alojar la presencia de Di-s. Pero es la elaboración del recipiente para la Divinidad lo que constituye el mayor desafío de la vida y su logro más revolucionario.
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