Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
! יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
_______________________________________________________________

Lo que describe la parshá de esta semana Vaerá, es lo mismo que está pasando ahora

“Y Me He aparecido a Abraham, a Itzjak y a Iaakov”… (Shemot 6:3)
Nuestra Parshá abre con la respuesta del Altísimo a la queja de Moshé Rabenu traída al final de la Parshá anterior. Moshé dice ahí: “¡¿Por qué le Has hecho mal a este pueblo?!… desde que vine al Faraón para hablarle en Tu nombre, empeoró su proceder hacia este pueblo, y salvar no Has salvado a Tu pueblo”. A esto contestó Hashem en el principio de nuestra Parshá: “Y Me He aparecido a Abraham, a Itzjak y Iaakov”, con lo que le dijo de acuerdo a la explicación de los Sabios z"l : “lástima por los que desaparecieron y no están más”- “los Patriarcas (Abraham, Itzjak y Iaakov) fueron sometidos a muchas pruebas
y sin embargo no tuvieron dudas sobre Mi manera de proceder”.Todo lo escrito en la Torá tiene como objetivo guiar al judío en su vida y en su servicio al Creador. La Torá generalmente, se abstiene de hablar de algo vergonzante incluso si se trata de un animal y aquí parecería relatar un episodio que a simple vista no es elogioso de Moshé. Sin lugar a dudas, esto se hace necesario en aras de enseñarnos una conducta en la vida. Moshé, quien tuvo el privilegio de recibir la revelación Divina, por supuesto que conocía el modo de actuar de los Patriarcas. Con seguridad que sabía que los Patriarcas no dudaron de la manera del proceder de Hashem. Él mismo estaba en un nivel espiritual superior al de los Patriarcas y está claro que poseía una fe absoluta en el Altísimo y en la Justicia de Sus actos. Sin embargo, clamó: “¡¿Por qué le Has hecho un mal a este pueblo?!”. En las enseñanzas Jasídicas se explica que el nivel espiritual de Moshé era Jojmá- la sabiduría, mientras que los Patriarcas estaban en el nivel de las cualidades emocionales- Jesed, bondad; Guevurá- rigidez y Tiferet- belleza, compasión. En los sentimientos hay lugar para la resignación y aceptación, mientras que sólo la lógica aspira a entender.Esta es la causa de por qué los Patriarcas no dudaron del proceder de Hashem, mientras que Moshé preguntó y pretendió comprender, puesto que la Sabiduría y la razón (de la santidad) provocaron un estruendoso “¡¿Por qué le Has hecho un mal?!”De aquí podemos sacar una doble lección: Por un lado, tenemos la respuesta del Altísimo, que incluso en momentos de sufrimiento de esta magnitud se debe adoptar la cualidad de los Patriarcas y no cuestionar. Cuando nos encontramos camino a la redención final, que es manejada directamente por Hashem, no deben formularse preguntas, aunque la situación parezca insoportable.Por el otro lado, la queja de Moshé quedó escrita en la Torá, y también ello brinda una lección eterna. Cuando un judío se encuentra en el Galut, el exilio diaspórico y especialmente en los tiempos finales del Galut, en la época de los talones del Mashíaj- Ikveta deMeshija- al punto de existir una total confusión entre qué es luz y qué oscuridad, cuál es el bien y cuál es el mal- se debe albergar simultáneamente actitudes internas: por un lado debe estar firme en la fe en Hashem, que todo es para el bien y que precisamente esta oscuridad es la que nos llevará a la redención; pero por el otro lado, a partir de la lógica Divina debe estallar en su boca el clamor de ¡¿Por qué?! ¡¿Hasta cuándo este Galut?!El clamor no contradice a la fe. Desde la razón, que analiza lo que lo rodea, a partir de la propia capacidad, debe surgir un tremendo clamor: “¡¿Por qué le Has hecho un mal a este pueblo?!” Así lo quiere Hashem, que la razón (sagrada) reaccione de acuerdo a lo que es aceptable para la lógica, de acuerdo a su verdad. Pero conjuntamente con ello debe imponerse la característica de los Patriarcas, a no dudar del proceder del Altísimo, y esto, consecuencia de la Fe. Se requiere del judío que viva con estas dos actitudes- por un lado, con una fe absoluta e inamovible, y por el otro con un clamor de lo más profundo del alma: “¡Queremos al Mashíaj Ya!”
Colabora con la web y dona a través de PayPal