En el empeño de hacer de nuestro mundo una morada para Di-s hay dos pasos básicos. El primer paso involucra dar una "primera mano" al recurso material para convertirlo en un "recipiente para la Divinidad"; dar forma de tefilín al cuero, donar el dinero para caridad, programar tiempos para el estudio de la Torá. El segundo paso es el empleo concreto de estos "recipientes" (o vehículos) para servir a la voluntad Divina: ceñir prácticamente los tefilín sobre el brazo y la cabeza, utilizar el dinero donado para alimentar realmente al hambriento, estudiar Torá, etc. A primera vista, parecería que el segundo paso es el más importante, en tanto que el primero es apenas un posibilitador del segundo, nada más que un medio para un fin. Pero el relato de la Torá del primer hogar para Di-s construido en nuestro mundo pone el énfasis mayor más bien en