Han decretado que Él es demasiado sagrado,
demasiado trascendente para pertenecer a nuestro mundo.
Han determinado que Él no pertenece a lo cotidiano,
Han determinado que Él no pertenece a lo cotidiano,
al ritmo diario de las cosas.
Y lo han conducido afuera de Su jardín,
Y lo han conducido afuera de Su jardín,
desterrado hacia la esfera de la oración y la meditación,
a los santuarios y a los lugares lejanos de los ermitaños.
Han sentenciado al exilio al Creador
y a Su creación la han encerrado en una prisión oscura y fría.
Y Él declara: "Déjame volver a Mi jardín, al lugar en el cual,
Y Él declara: "Déjame volver a Mi jardín, al lugar en el cual,
encontraba deleite cuando todo comenzó."
(Tzvi Freeman)



