Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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El patriarca Abraham y el Brit Milá - el Pacto de la circuncisión

Los 613 preceptos no aparecieron de una sola vez en el mundo. Adam, el primer hombre recibió del Creador del mundo, seis preceptos. A Noaj (Noé) le fue dado el séptimo precepto y se completaron los llamado siete preceptos universales o noájicos. Después siguieron apareciendo preceptos, como la circuncisión con nuestro patriarca Abraham. Dicen también nuestros sabios de bendita memoria, que nuestros patriarcas cumplieron todos los preceptos aún antes de ser
entregados siglos después en el monte de Sinaí a su descendencia, el flamante pueblo de Israel, que recibió la totalidad de los 613.
Las enseñanzas del jasidismo explican, que la entrega de la Torá fue un proceso escalonado para preparar el terreno para recibir los preceptos en el monte Sinaí. La primer fase fueron los siete preceptos universales; la segunda fase, los preceptos que cumplieron los patriarcas y la tercera fase, los preceptos que fueron dados en el monte Sinaí. Los preceptos universales pueden ser vistos, simplemente, como leyes básicas de la sociedad humana correcta. Su objetivo no fue elevar al mundo y santificarlo, sino meramente asegurar su desarrollo terrenal sin corrupción. Estos son preceptos que organizan el orden de relación entre una persona y su prójimo, la conformación de la familia y la negación de la idolatría – ideas que sin ellas una sociedad humana sana no puede existir. En contraposición a esto, los preceptos que fueron dados en el monte Sinaí tienen como objetivo hacer penetrar la Santidad Divina dentro del mundo y de esta forma elevarlo y que trascienda de sus limitaciones originales de la Creación. Cuando un judío toma el cuero de una vaca, a modo de ejemplo y cumple el precepto de tefilín, mezuzá o escribir un rollo de la Torá, se forma una nueva existencia: ‘un objeto de santidad’, algo material que se santifica y absorbe la Santidad Divina.
Esta es la fuerza especial y maravillosa que le fue dada al pueblo de Israel en el momento de la entrega de la Torá en el monte Sinaí – la fuerza para conectar al mundo material con la Divinidad y santificar la existencia material. Así se forma la conexión entre dos extremos opuestos – la existencia material limitada con la Luz Divina infinita – pero el Santo Bendito Sea, quien puede hacer todo y no está limitado, le otorgó al pueblo de Israel la fuerza para hacer esto por medio de la Torá y sus preceptos.
Tenemos entonces ante nosotros dos tipos de preceptos: los preceptos universales, que se encuentran en un círculo mundano y fueron dados en función al mundo; y los preceptos de la Torá, cuyo objetivo es elevar al mundo de sus limitaciones y unirlo con la Santidad Divina. Pero había otra clase de preceptos – los preceptos de los patriarcas. Todavía no tenían la fuerza para unir la Santidad con la existencia material, pero por su intermedio comenzaron a iluminar al mundo con la Luz Divina (y por lo tanto está dicho en el Midrash que hasta que no llegó Abraham el mundo se dirigía en la oscuridad y cuando llegó Abraham, comenzó a iluminar). Los preceptos de los patriarcas son calificados en el Midrash como ‘aromas’: “Todos los preceptos que cumplieron ante Ti los patriarcas – eran aromas”. El aroma tiene una existencia momentánea, pasajera, y después de un tiempo se disipa. Estas cualidades caracterizan también a los preceptos de los patriarcas: la Luz Divina que trajeron al mundo no era la Esencia Divina, sino una irradiación y prolongación de esta; y sin tener la fuerza para hacer habitar la Santidad dentro de la materialidad y por lo tanto sus preceptos se encontraban solamente en un nivel de ‘aroma’. Pero los patriarcas tuvieron un precepto del nivel de los nuestros – la circuncisión. Ya que llegó por medio de una orden del Santo Bendito Sea, poseía la fuerza para santificar la carne del cuerpo humano; como está escrito: “y será Mi pacto en su carne” – Mi Santidad dentro de su carne (y por lo tanto cuando quiso hacer jurar nuestro patriarca Abraham a su siervo Eliezer, le dijo: “Pon tu mano bajo mi muslo”; ya que quien jura debe sostener un objeto santo, y el único objeto que fue santificado en los días de Abraham era la circuncisión).
A pesar de que los preceptos de los patriarcas no santificaron realmente la existencia material, pero purificaron al mundo y prepararon el camino para el cumplimiento de nuestros preceptos. Y sobre esto está dicho: “las acciones de los patriarcas – son un señal para sus hijos”. En la era del Mashiaj, los 613 preceptos trascenderán aún más y permitirán una fusión total entre el Creador y el pueblo de Israel, como está escrito: "Los preceptos serán anulados en el futuro", o sea el pueblo de Israel y el Creador tendrán una unión de tal magnitud, donde no se podrá diferenciar la orden Divina, del cumplimiento del pueblo de Israel pues serán una sola esencia.
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