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El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Parshá Mishpatim, la evolución de la humanidad hacia la era del Mashíaj

Muchos de los derechos civiles de la Torá se enumeran en la sección de Mishpatím (Leyes), en el libro Shemot, capítulos 21 al 24, que siguen inmediatamente a la descripción de la revelación y entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Esto, enseñan nuestros sabios, es para dar énfasis a que: “Así como los anteriores (sucesos y preceptos) son de Sinaí, estos también son de Sinaí”, y que incluso en la Torá, la ley social más universal es
una mitzvá, y se considera un mandato de Di-s y una revelación de la sabiduría Divina. Las mitzvot de la Torá son normalmente divididas en dos categorías: a) leyes que gobiernan la relación entre el hombre y Di-s y b) aquellas que legislan la conducta apropiada entre el hombre y su compañero.  De hecho, los Diez Mandamientos, que son una condensación de la Torá entera, se inscribieron en dos tablas separadas: una conteniendo mitzvot como “Yo soy Di-s tu Di-s” y “Recuerda el día de Shabat”, y la otra, preceptos como “No matarás” y “No robarás”. Estas dos categorías se interrelacionan profundamente. El Zohar establece que los primeros dos mandamientos, “Yo soy Di-s tu Di-s” y “No harás dioses extraños ante mí” son la esencia de todas las 248 mitzvot de acción y las 365 mitzvot negativas de la Torá que componen el total de las 613 mitzvot. Por otro lado, el Talmud cuenta que cuando el gran sabio Hilel tuvo que explicar la Torá de manera sintética dijo: “Lo que es odioso para ti mismo, no se lo hagas a tu compañero. Esta es la Torá entera, el resto es el comentario”.
No hay ninguna diferencia esencial entre las leyes civiles de la Torá y las leyes de relación con el Creador. Un crimen contra el hombre también es un crimen contra Di-s, y un crimen contra Di-s es un crimen contra todas Sus creaciones. Un acto de bondad a un ser humano es bondad hacia Quien creó a todos y desea que nosotros vivamos en paz y armonía. Una relación personal “positiva” con Di-s tiene un efecto positivo conjunto en Su relación con Su Creación y un efecto particular con cada creación de Su mundo.
La enseñanza jasídica avanza un paso más, y muestra cómo la profundidad de una mitzvá se extiende más allá su clasificación básica de “entre el hombre y Di-s” o “entre el hombre y su semejante”. La asciende a otra categoría: “entre el hombre y sí mismo”.Dice la Torá: “Y éstas son las leyes que pondrás ante ellos: Si compras a un sirviente hebreo... Si un hombre golpea a su compañero con una piedra o con su puño... Si el buey de una persona cornea al buey de su compañero... Si una persona da su dinero o bienes para ser cuidados y ellos son robados…”(Éxodo, Caps. 21-22)
El Talmud (Torá Oral) que desarrolla los versículos de la Torá Escrita y describe sus leyes, consagra su tratado más grande, Nezikin, a los derechos civiles de la parshá Mishpatim. Debido a su tamaño, Nezikin se subdivide en tres partes o Portones, cada uno de los cuales ha llegado a ser considerado como un tratado con derecho propio: a) Baba Kama (Primer Portón), b) Baba Metzia (Portón Intermedio) y c) Baba Batra (Último Portón). Cada uno de los tres tratados es una categoría diferente de derecho civil.
Observados globalmente, describen el progreso de la humanidad hacia una existencia más pacífica y armoniosa. Por otro lado existe la dimensión espiritual de estos tres tratados legales: cada Portón representa una fase diferente en nuestro desarrollo interno, es el proceso correlativo y madurativo de nuestra alma hacia la última realización de su potencial. Una lectura de la línea de apertura de cada uno de los Portones servirá para ilustrar los tipos de casos tratados en ellos.
Baba Kama, el Primer Portón comienza: “Hay cuatro clases primarias de daños y perjuicios: buey, pozo, hombre y fuego.”.Baba Kama desarrolla la temática de la responsabilidad de una persona para estas cuatro categorías de daños y perjuicios:
1) Buey: Daños y perjuicios infligidos por las propiedades personales, por ejemplo: el buey de una persona que cornea al buey de su vecino.
2) Pozo: Daños y perjuicios causados por riesgos puestos en el dominio público, por ejemplo: quien excava un agujero en el medio de la calle y produce un daño.
3) Hombre: Daño infligido directamente por la persona a un tercero.
4) Fuego: El fracaso para prevenir daños y perjuicios que se originan de las acciones potencialmente peligrosas, por ejemplo: una persona empieza un fuego en su propiedad y se extiende a sus vecinos.
Además de definir las cuatro categorías de daños y perjuicios, las numerosas categorías subalternas y leyes particulares que cada caso contiene, Baba Kama también legisla las indemnizaciones y multas para el robo y hurto. En otros términos, Baba Kama abarca el derecho civil de la Torá analizando al dañador, incluso al delincuente violento, al ataque contra la propiedad privada y al daño personal.
Baba Metziá
Las leyes desarrolladas en Baba Metziá, el Portón Intermedio, incluyen situaciones que involucran el retorno de objetos perdidos, disputas que se derivan de préstamos, compras, ventas, avales, garantías, alquileres y empleo. Categoriza a los “Arbat HaShomrim” (los cuatro guardianes), los depositarios gratuitos, con renta, el prestatario y el arrendatario y define también el nivel de responsabilidad de cada uno de ellos.
Como Baba Kama, Baba Metziá trata también de las disputas entre las personas. Pero éstos son en mayor parte los conflictos más benignos, que dan origen a un tipo de discordancia honrada en lugar de malévola o descarada. La primera ley discutida en este tratado es un caso puntual:
“Dos personas están sosteniendo una prenda. Uno dice “yo la encontré” y el otro dice “yo la encontré.”
Podemos estar seguros de que las leyes de BabaMetzia reflejan apenas el ideal en las relaciones entre las personas. El veredicto del Beit Din satisface inevitablemente a uno, y a veces a ninguno de los demandantes, pero diferentes son de los casos analizados en Baba Kama, aquí no hay ningún acto público incivil involucrado. Más bien en el curso de lo normal, las relaciones diarias de dos personas encuentran entre sí la discordancia. Cada uno cree honestamente que está en su derecho en la mayoría de los casos.
Baba Batrá, el Último Portón incluye un género completamente diferente al del derecho civil: Leyes que no detienen disputas pero sí ponen el fundamento sano para una sociedad y ofrecen la existencia de la convivencia armoniosa entre el hombre y su prójimo. Este tratado analiza las leyes que establecen derechos de propiedad, división de tierras, vecindad, responsabilidades civiles, códigos urbanos, sociedades, comercio, herencia y caridad. Un caso puntual es la apertura de Baba Batrá: “Los socios o compartidores (de un patio) que desean dividirlo, deben construir una pared en el medio…, …en todo caso, ellos deben seguir las usanzas locales. (Cuando ellos construyen) con las piedras divisorias, cada uno aporta tres puños de espacio para la pared..., ... con los ladrillos cada uno aporta un puño y medio…Así la superficie y los materiales pertenecen igualmente a ambos.”
Esta ley es una de las leyes típicas que forman la columna vertebral de Baba Batrá; su función es definir y dividir, pero esta es una división deseada y beneficiosa a ambas partes. De hecho, la misma pared que los divide se vuelve una tarea colectiva, continúa uniéndolos y afirmando su deseo mutuo de vivir como vecinos que respetan sus derechos y obligaciones.
Los tres Babot en la historia
En el aspecto histórico, pueden verse los tres tratados de Nezikín como tres fases en el desarrollo social y económico del hombre. Son el barómetro de la influencia progresiva de la ley de la Torá en la sociedad.
En Baba Kamá encontramos la sociedad humana en una base y en estado bárbaro. La ley es una institución cuya función es tratar con el dañador intencional, el delincuente y la conducta violenta.
En Baba Metziá se nota el progreso del delincuente al conflicto no malévolo.
Finalmente, Baba Batrá describe un marco libre de enfrentamiento, una sociedad en que la existencia de la ley no es para frenar disputas, sino que establece las pautas para una cooperación mayor y una unidad más profunda en la comunidad del hombre y entre la comunidad y el hombre.
Los tres Portones relatan las fases de la historia y las secuencias del progreso de la humanidad hacia un mundo perfecto y armonioso. Cuando la humanidad aprende a dejar las armas y a unirse, transformando las espadas en arados y la maquinaria de guerra en el instrumental para curación, nos acercamos al día de “el Último Portón” de la ley civil de la Torá, donde desaparecerán en los conflictos y la animosidad para siempre de la experiencia humana. Quien no cree lo llamará utópico, los creyentes lo llamamos el mundo del Mashíaj.

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