Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del
Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch
ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por
Centro Leoded - Jabad Argentina

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La mitzvá de Sefirat HaOmer y la llegada del Mashíaj

"Y contaréis para vosotros desde el día siguiente al Shabat, desde el día en que traéis la ofrenda del omer, siete semanas completas serán; hasta el día siguiente a la séptima semana contaréis cincuenta días.(Vaikrá 23:15). Las enseñanzas de la Cabalá y el jasidismo describen siete rasgos básicos de carácter en el corazón del hombre: jésed (amor, benevolencia); guevurá (restricción, temor, miedo); tiferet (armonía, belleza); netzaj (victoria, eternidad); hod (esplendor, humildad); iesod (sentar las bases) y maljut (realeza, receptividad).  Cada uno de estos rasgos
incluye matices de todos los siete, haciendo un total de cuarenta y nueve aspectos del carácter humano. Este es el significado más profundo de la "cuenta del omer", la mitzvá de contar cuarenta y nueve días desde Pesaj hasta Shavuot.  Como lo especifica el arriba citado versículo, la mitzvá consiste en contar tanto los días como las semanas. (Así, en el séptimo día decimos: "Hoy es siete días, que son una semana en el Omer"; en el octavo día decimos: "Hoy es ocho días, que son una semana y un día en el Omer"; y así sucesivamente). Pues el conteo se corresponde con los cuarenta y nueve elementos del corazón, que consisten de siete "semanas" comprendidas, cada una, por siete "días". La cuenta del omer es nuestra re-experiencia anual de la cuenta de cuarenta y nueve días por parte de nuestros antepasados desde su Exodo de Egipto hasta la revelación en el Monte Sinaí.  Cuatro generaciones de sometimiento a la sociedad más depravada de la tierra les había hecho hundirse en los "cuarenta y nueve portales de impureza", contaminando cada rasgo particular de su carácter. A continuación de su liberación de Egipto, se embarcaron en un proceso de refinamiento y purificación, a fin de ser dignos para recibir la Torá de Di-s en Sinaí.  Cada día lidiaron con otro rincón de su corazón, limpiándolo y refinándolo; cada semana, completaron la perfección de otro de los siete componentes básicos de su carácter. Cuarenta y nueve días después del Exodo, presentaron su ser perfeccionado a Di-s, Quien los eligió como Su "reino de sacerdotes y nación santa", y les comunicó Su Sabiduría como Su pueblo - la Torá.
Cada año, repetimos el proceso.  En Pesaj, se nos concede el potencial para liberarnos de las impurezas en las que nos hemos entrampado como resultado de nuestra servidumbre a la vida material. Pero éste es sólo un "estímulo desde Arriba", un destello de libertad que ahora debe ser internalizado a través de un esmerado refinamiento personal. Contamos los días y las semanas hasta Shavuot, centrando nuestra mira en nuestros rasgos menores de carácter y en nuestras características básicas en la procura de una personalidad perfecta.
Cuando el Beit HaMikdash (el Gran Templo) se alzó en Jerusalén, una ofrenda de una medida (omer) de cebada, traída en el segundo día de Pesaj, marcaba el comienzo del conteo de siete semanas.  La cebada sirve principalmente como alimento animal; la ofrenda del omer, así, representaba un estado del hombre en el que su "alma animal" (sus deseos e impulsos físicos) requieren refinamiento y rectificación. En el quincuagésimo día -Shavuot- se traía una ofrenda de dos panes hechos con trigo, significando que nos hemos superado, accediendo al alimento humano; que hemos logrado el auténtico potencial del hombre como criatura que trasciende lo meramente animal.
Hoy, carecemos de la oportunidad para traer la ofrenda del omer en Pesaj y los "dos panes" en Shavuot. Esto, porque estamos en un estado de galut ("exilio"), privados del Beit HaMikdash y la Presencia Divina que éste introdujo en nuestras vidas. En el galut, las mitzvot que realizamos son tímidos ecos de aquellas realizadas en la era del Templo. Diariamente rezamos por la restauración de una relación con Di-s inhibida por las distorsiones de la oscuridad espiritual que habitamos hoy. Si no podemos ofrecer el omer o los "dos panes", por lo menos podemos contar los días. Pero incluso la mitzvá de contar el omer ha sido atenuada por el galut. Según la mayoría de los sabios, el conteo tiene significado genuino sólo cuando sigue a la ofrenda del omer; así, nuestro conteo de hoy no es un mandamiento bíblico completo, sino una ordenanza rabínica que meramente rememora la mitzvá cumplida en los tiempos del Beit HaMikdash.
Maimónides, sin embargo, es de la opinión que incluso hoy, contar el omer es un precepto bíblico.  Una tercera opinión es una interesante combinación de las dos primeras: según Rabeinu Ierujám, es precepto bíblico contar los días también cuando el Beit HaMikdash no existe, pero la mitzvá de contar las semanas se aplica sólo cuando se ofrece el omer, y es hoy, por lo tanto, sólo un mandamiento rabínico.
¿Qué significa esto en términos de nuestra "cuenta del omer" interior?  Mientras que hoy somos capaces de refinar elementos específicos de nuestro carácter -quizás hasta todos los cuarenta y nueve- carecemos de la capacidad de integrarlos a todos en un ser perfecto.  La búsqueda de perfección continúa en todo momento y bajo todas las condiciones, incluso en las horas más oscuras del galut. Se han hecho adelantos en esta búsqueda, se han logrado fragmentos de perfección dentro de un mundo y ser imperfecto. Pero la perfección concreta -incluyendo la perfección real de una porción completa del alma- sólo puede lograrse cuando el hogar Divino es restaurado en nuestro medio.  Hoy, podríamos sostener todas las piezas del rompecabezas en nuestras manos; sin embargo, el cuadro total nos elude. Sólo saliendo del galut, los cuarenta y nueve días de nuestra alma suman siete semanas completas.
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