Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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3 de Tamuz - Guimel Tamuz. La campaña mundial para traer al Mashíaj

En el apogeo de su campaña para elevar el grado de comprensión y conciencia del tema de Mashíaj y todo lo que significa, el Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem Mendel Schneerson se enfermó y desapareció de nuestra percepción. Su ausencia en el reino físico creó un enorme vacío, dejando a cientos de miles de sus seguidores alrededor de todo el mundo reflexionando acerca de cómo continuar la tarea de la vida del Rebe sin su consejo constante y tangible. El 3 de tamuz, fecha más conocida como Guimel Tamuz, del año 2004, fue el décimo aniversario de la desaparición del Rebe. Con motivo de tal ocasión, el rabino Itzjak Ginsburgh escribió este artículo explicando cómo podemos continuar sintiéndonos conectados con el Rebe y de qué manera podemos avanzar y reforzar la realización del objetivo de su vida, ¡traer al Mashíaj ya!:
"El Rebe de Lubavitch lanzó 10 campañas tendientes a incrementar el bienestar físico y espiritual de nuestra generación y rectificar el mundo. Estas campañas eran parte de la más extensa y general "campaña del Mashíaj", que canalizaba las energías del Rebe y sus seguidores hacia la meta de traer la redención. La campaña del Mashíaj apuntaba inicialmente a dos temas principales: las tareas del Mashíaj y la determinación de
su identidad. Inicialmente el énfasis estuvo puesto en las tareas del Mashíaj en vista de las campañas que el Rebe había instituido. El tema de la identidad, por el contrario –la determinación del exacto poseedor de las cualidades mesiánicas que le permitan llevar la realidad a su consumación- no se enfatizó. En esa etapa, era posible decir que el Rebe, el líder del movimiento, era la personalidad más cercana a la del Mashíaj identificable en ese momento, pero esto no necesariamente implicaba que estaba asumiendo el rol. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo se fue poniendo más énfasis en la identificación de la identidad del Mashíaj y se volvió claro que el Rebe estaba esperando de cada uno que busque y descubra al candidato apropiado y lo siga. El Rebe explica que perder la oportunidad de traer al Mashíaj eventualmente resulta en una forma de revelación más elevada aún de la que era posible previamente. El hecho de que la presencia física del Rebe esté oculta para nosotros -a pesar de que como enseña jasidut el tzimtzum (Contracción-Ocultamiento Divino) no es real- puede ser entendido como un "descenso en aras del ascenso", con la intención de despertar la chispa del Mashíaj en nuestro interior. Un asunto crucial es considerar qué factores produjeron este descenso y cómo deberá ser exactamente el ascenso a continuación. No es suficiente simplemente continuar con el mismo tipo de activismo para traer el Mashíaj con el que estábamos involucrados antes de Guimel Tamuz o incluso incrementarlo. Debemos continuar con la elevación de la conciencia Mesiánica, pero de una manera nueva y totalmente diferente.
(Nunca está demás volver a aclarar que el término mesiánico se refiere a todo lo que tiene que ver con el Mashíaj (Mesías en castellano), sus trabajos para traer la redención y el mundo por venir, de acuerdo a la ley judia –halaja- tal como se explica en los escritos y enseñanzas del jasidismo desde el Baal Shem Tov hasta el ultimo Rebe de Jabad.)
Hablando en términos relativos, todo lo que uno hace en respuesta a las instrucciones directas y explícitas del Rebe es itkafia, "subyugar", o sea simplemente someterse a su voluntad. Para poder practicar este tipo de itkafia no es necesario llegar a echar mano de nuestro potencial oculto, porque como tal, es un servicio que no puede despertar las fibras más íntimas de nuestro corazón. El Rebe expresó esta queja en su famosa conferencia del 28 de Nisan de 5751, abril de 1991, cuando puso en nuestras manos la responsabilidad de traer la redención: ¡"Hagan todo lo que puedan!" dijo el Rebe, ¡"Actúen con la energía de las 'luces' de Tohu, "caos", pero dentro de los 'recipientes' de Tikún, "orden-reparación", para hacer que el Mashíaj venga inmediatamente!. En esa misma conferencia se lamentó por el hecho de que sus jasidim gritasen "¡¿Hasta cuándo?!, (hay que esperar para que llegue el Mashíaj)" sólo para cumplir con el pedido de su líder y no porque estuvieran genuinamente motivados para hacerlo. "Si desearan verdaderamente lo que están pidiendo y gritando, el Mashíaj ya hubiera venido!", insistió el Rebe.
Cuando no sabemos qué hacer para traer al Mashíaj, dónde poner el énfasis o como concentrar nuestros esfuerzos, nuestro entusiasmo para actuar forzosamente se debilita. Pero sin dudas, ningún enfoque está más en contra del espíritu mesiánico que aquel que nos dicta que ante la duda es mejor no hacer nada. Al sopesar las opciones, alguien verdaderamente imbuido del espíritu del Mashíaj decidirá que es mejor poner manos a la obra. Esto puede implicar actuar con cierto grado de incertidumbre, pero el fervor de la redención por su propia naturaleza es estar preparado para bucear dentro del reino de lo desconocido, confiado en que en realidad no hay otra opción. Como está explicado en las enseñanzas del Rebe, el propósito mismo de la desaparición de la escena por parte del Rebe tiene el objetivo de sacudirnos e inducirnos a actuar en aquellas áreas inexploradas e indefinidas".

Cuando nuestra identificación con el Mashíaj se vuelve tan fuerte que nos mueve a actuar por nosotros mismos, la preocupación por la identidad del Mashíaj toma una nueva dimensión. La comprensión de la necesidad de identificarlo debe brotar desde la chispa ardiente del Mashíaj que hay en cada individuo y una vez identificado se podrá señalar y revelar al que está afuera. La Torá nos asegura que si alguien dice "me he esforzado y he encontrado, hay que creerle". Comprendemos entonces que el esfuerzo interior que se requiere de cada judío es descubrir su chispa personal del Mashíaj, su propio poder de actuar osada y enérgicamente de manera mesiánica. Dicen nuestros sabios que el Mashíaj, como todo verdadero "hallazgo", aparece inesperadamente. Esto significa que si se quiere encontrarlo, primero se debe quitar la atención de la búsqueda colectiva del Mashíaj externo y tratar de revelar el que está adentro del individuo. Además, al buscar la propia chispa personal del Mashíaj, hay que evitar poner atención en identificar esa chispa interior, enfocándose completamente en hacer el trabajo del Mashíaj y esparcir fielmente sus enseñanzas. El "hallazgo" inesperado que resulta de este esfuerzo es el Mashíaj colectivo, el redentor de Israel, fuera del individuo. Los dos conceptos "trabajo" e "identidad" del Mashíaj como eran antes de Guimel Tamuz (el 3 del mes de Tamuz), deben ser tomados ahora en una nueva dimensión. La Torá nos cuenta que "las cosas ocultas son de incumbencia de Dios, pero las cosas reveladas son nuestras y de nuestros hijos...". Antes de Guimel Tamuz, la tarea y la identidad del Mashíaj eran "cosas reveladas", el Rebe dio instrucciones y directivas explícitas, produciendo en sus seguidores un estado relativo de itkafia (subordinación o subyugación), por el cual fue simplemente obedecido. (La completa claridad mental acerca de un asunto también implica itkafia, ya que "la mente domina el corazón"; si la mente es clara y fuerte, fuerza al corazón a subyugarse a ella.). En la terminología de la cabalá y el jasidut, "las cosas reveladas" corresponden a las dos letras finales del Nombre de Dios Havaiá, y "las cosas ocultas" a las dos primeras. Así, este nivel de "los trabajos del Mashíaj" corresponde a la letra hei final del Nombre esencial de Dios y el de "la identidad del Mashíaj" corresponde a la letra vav. Pero después de esa fecha, estos dos conceptos empiezan a manifestar el nivel de "las cosas ocultas", en forma de itapja, (transformación, inversión), en donde el alma en su estado más profundo de conciencia se identifica naturalmente con el Mashíaj. A este nivel de la dimensión interior del corazón rige la mente. En la terminología de la cabalá y el jasidut, este elevado nivel de los "trabajos del Mashíaj" corresponde a la primera hei del Nombre de Dios y el excelso nivel de la "identidad del Mashíaj" corresponde a la iud de Su Nombre.



iud
identidad del Mashíaj
Las cosas ocultas - itafja
hei
trabajos del Mashíaj
vav
identidad del Mashíaj
Las cosas reveladas - itkafia
hei
trabajos del Mashíaj
¿Cuál es el rumbo que debe seguir nuestro activismo después de Guimel Tamuz? Nuestro ejemplo de activismo mesiánico es el Rebe, que junto al fervor por traer la redención no dejó nunca de involucrarse cada vez más activamente en los asuntos mundanos. Vio los cambios políticos, sociales y económicos que tienen lugar en el mundo como signos de la inminente era mesiánica. Vislumbró y predijo esos cambios y los vio como algo bueno para la humanidad. El Rebe puso énfasis en destacar la interrelación e interdependencia intrínseca entre todos los acontecimientos que ocurren en el mundo, acentuando el hecho de que se relacionan completamente, tanto directa como indirectamente y en todas partes del planeta, con el Pueblo Judío y la Tierra de Israel. Antes de Guimel Tamuz, el Rebe dio los primeros tres pasos para cumplir con las palabras del profeta: "Yo, Dios, los he llamado en rectitud, y los tomaré de la mano; Los cuidaré y los convocaré para que sean un pacto para los pueblos, una luz en las naciones".
De acuerdo con los comentaristas, este versículo se refiere al pueblo de Israel en la generación del Mashíaj, llamando a Israel a traer la paz (el "pacto" de la humanidad) a todos los pueblos sobre la tierra y a enseñarles a todas las naciones la sabiduría ("luz") de la Torá, para que puedan aprender a caminar en los caminos de Dios. Así como Abraham el primer judío propagó la luz de la presencia y la unicidad de Dios a todos los pueblos del mundo en su generación, enseñándoles a ser buenos y amarse unos a los otros, también el Mashíaj y las almas de Israel en su generación enseñan a toda la humanidad a servir a Dios unidos con respeto y alegría. Está claro que para poder "unir" al mundo, primero debemos estar "juntos" los judíos como pueblo. Sólo así, unidos con amor mutuo ilimitado e incondicional yendo juntos por el camino de la Torá, podemos influenciar positivamente a los demás, tanto en el sentido material como en el espiritual. La tarea que nos fue asignada es la de mostrar al mundo que "Moisés es verdad y su Torá es verdad". La Torá de Moisés, la revelación de la voluntad y la sabiduría de Dios (que forman una unidad con Él), es la fuente de toda bendición y benevolencia Divina para toda la humanidad. La nuestra es la generación y ahora es el tiempo (especialmente después de Guimel Tamuz) de traer la verdad de la Torá y su bendición al mundo. Obviamente, el éxito de todo esto depende de que propaguemos cada vez más los manantiales de las enseñanzas del Mashíaj -según lo expresa el versículo "una nueva Torá saldrá de Mi"- a un nivel muy superior y de manera incomparablemente más amplia de lo que lo hicimos hasta ahora. Debemos llegar al nivel más elevado de la conciencia mesiánica, el que se expresa en el versículo: "las cosas ocultas son para Dios", el de la sabiduría oculta de la dimensión interior de la Torá. Para eso debemos despertar y poner a trabajar los distintos niveles de nuestra alma-conciencia hasta revelar la chispa de Mashíaj que llevamos dentro. La chispa de Mashíaj que hay en cada uno de nosotros, nuestra iejidá, es nuestra capacidad de auto sacrificio. Mashíaj es la iejidá colectiva del pueblo judío, el origen de esa capacidad de auto sacrificio, que es el nivel más elevado del alma colectiva de Israel. Por otro lado, la actividad orientada hacia el Mashíaj en el plano físico en general –los trabajos del Mashíaj- corresponde al nefesh colectivo del pueblo judío, que es el alma del rey David, como está explicado en los escritos del Arizal, siendo el nivel inferior del alma colectiva de Israel. La conexión entre la iejidá colectiva (Mashíaj) y el nefesh colectivo (el rey David, progenitor del Mashíaj) se forja por medio de la Torá, específicamente la Torá del Mashíaj.
La Torá corresponde al nivel de jaiá del alma colectiva de Israel, que es el nivel de Adam previo al pecado original, como lo explica el Arizal.


iejidá colectiva
Mashíaj
Mashíaj
ja colectiva
Adam antes del pecado
Torá del Mashíaj
nefesh colectiva
el rey David
Mashíaj

Las iniciales de esta tres almas arquetípicas –Adam, David, Mashíaj- forman la palabra adam, "hombre".
Cuando Dios creó al primer hombre, lo formó "del polvo de la tierra y sopló en sus narices un aliento de vida, y el hombre se volvió un alma viviente". Esta descripción de la Torá de la creación del hombre, es explicada de acuerdo a la cabalá y el jasidut de la siguiente manera:
- El estado original del hombre, "el polvo de la tierra", se refiere a la humanidad en general;
- El "aliento de vida" insuflado en la humanidad para redimirla es el alma del Mashíaj, como está dicho: "el que sopla, sopla desde lo profundo de su ser" y "el aliento de nuestras narices es el ungido [el Mashíaj] de Dios";
- El estado de "alma viviente" [nefesh jaiá], al cual arribará finalmente la humanidad hace referencia al alma del Mashíaj entrando a la palestra de la realidad en que vivimos para rectificarla (nefesh) por medio y en virtud de su nueva revelación de la Torá (jaiá).


"Dios formó al hombre del polvo de la tierra"
la humanidad en general
"... e insufló en sus narices un aliento de vida..."
el alma del Mashíaj
"...y el hombre fue un alma viviente."
              la humanidad rectificada



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