Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Dvar Maljut - Behalotjá 5751. Los mensajes semanales del Rebe de Lubavitch sobre la inminente llegada del Mashíaj

1. La parshá Behalotjá contiene un aspecto que no existe en relación a todas las demás parshiot de la Torá. Los dos versículos que comienzan con las palabras "Al partir el arca, Moshe decía, Levántate Hashem, que se dispersen Tus enemigos..." están rodeados por dos letras nun invertidas. Nuestros sabios explican que estos versículos pueden considerarse como otro libro más de la Torá. Según este cálculo, la Torá no se divide en cinco libros sino en siete libros, es decir, el Libro de Bamidbar se divide en tres libros a los que sumamos los otros cuatro libros de la Torá y así llegamos a siete. Por lo tanto, la porción de la Torá de esta semana incluye la lectura de tres de los siete libros de la Torá.
Esta idea plantea varias dificultades de comprensión:
a) De acuerdo a esta división, el sexto libro de la Torá comienza con: "Y sucedió que la gente se quejaba". Este hecho desfavorable no es un comienzo correcto para uno de los libros de la Torá b) Del mismo modo, no encontramos un nombre para este sexto libro en las obras de nuestros sabios. c) Hay extensas explicaciones sobre el significado de la división de la Torá en cinco libros. ¿Cuál es el significado de dividirla en siete libros? d) ¿Cuál es la razón por la que esta división se hace en la parshá Behalotjá?
Una clave para la resolución de estas dificultades se puede encontrar en el pasaje de apertura de esta misma parshá, que describe la Menorá (candelabro), que es un símbolo de la Torá, pues "la Torá es luz". Así, al igual que la Menorá tiene siete brazos, la Torá se divide en siete libros.
Expliquemos esto con mayor detalle: En el versículo: "Y me harás un santuario y habitaré dentro de ellos", los sabios enseñan que "dentro de ellos", se refiere a dentro de cada judío. Por lo tanto, cada elemento del Santuario nos enseña lecciones fundamentales sobre nuestro servicio a Di-s. Por supuesto, esta regla se aplica con respecto al encendido de la Menorá.
Aunque existen innumerables significados para cada concepto de la Torá, el significado simple del concepto (que nosotros lo estudiamos del comentario de Rashi) produce un aprendizaje que es relevante para todos y cada uno de los judíos, hombres, mujeres y niños.
Rashi explica que la palabra Behalotjá (lit."en tu subida" pero traducida "cuando enciendas"), que es el nombre y el versículo de apertura de esta porción de la Torá, significa "encender hasta que la llama suba por sí sola". Esto es relevante en el contexto de nuestro servicio de Di-s. Las velas simbolizan a nuestra tarea espiritual de estudiar la Torá y cumplir las mitzvot, "pues la vela es la mitzvá y la Torá, la luz" y, de manera similar las velas simbolizan a nuestras almas: "la vela de Di-s es el alma del hombre". La luz de la Torá debe iluminar a cada aspecto de nuestras vidas, incluso a nuestra participación en asuntos mundanos y también a nuestro entorno circundante. A través de las mitzvot que establecen un vínculo entre Di-s y nuestro mundo material, el mundo se transforma en una morada para Él, una Menorá brillante que expande a la luz Divina.
Esta luz Divina debe encenderse "hasta que la llama suba por sí sola". Aunque la Menorá está encendida por un judío (Aarón HaCohen), el propósito final es que ella irradie por sí sola, sin la ayuda de la persona que la enciende. De manera similar, en lo que respecta a nuestro servicio a Di-s, aunque Di-s le otorga a cada judío el potencial para llevar a cabo el servicio de "pues la vela es la mitzvá y la Torá, la luz", y cada judío recibe también la influencia de Aarón HaCohen que enciende las velas de las almas del pueblo judío, de todas formas, el objetivo final es que la vela de su alma brille por sí sola. Es decir, el alma de un judío debe estar permeada de "pues la vela es la mitzvá y la Torá, la luz" en una medida tal, que irradie sin ninguna influencia externa,"hasta que la llama suba por sí sola".
En particular, cada uno de los términos en la frase anterior es significativo. La palabra "llama" se refiere a la parte de la vela que produce luz. Esto refleja el servicio espiritual del judío, iluminar el entorno que lo rodea, no solo con una pequeña luz, sino con una gran llama.
Esta llama tiene que estar en "suba", es decir, una persona no debe detenerse en un lugar, sino que debe avanzar constantemente en el servicio a Di-s. En particular, la palabra "suba" implica una naturaleza especial de avance. Con frecuencia, una persona evoluciona en su servicio, ampliando su amplitud y alcance, sin embargo, permanece en el mismo nivel. En este caso, estamos hablando de una persona que eleva la naturaleza de su servicio, ascendiendo a un plano más alto.
Esta llama debe elevarse "por sí sola", es decir, esta tendencia de crecimiento y desarrollo en la difusión de la luz Divina debe convertirse en la tendencia natural de la persona. Si bien, inicialmente, Di-s le da a una persona el potencial para esta tarea, de todas formas, este servicio debe permear su propio ser, hasta que se convierta en su tendencia natural.
Vemos esto con respecto al estudio de la Torá ("y la Torá, la luz"). Al principio, una persona necesita que otras personas le enseñen. En última instancia, sin embargo, el propósito es que una persona adquiera las habilidades necesarias para poder estudiar la Torá por sí solo y, además, estudiar de una manera, que la Torá quede grabada en su memoria y, por lo tanto, se convierta en una parte integral de su propios procesos de pensamiento.
(Esto se refleja en la idea de que los conceptos de Torá que desarrolla una persona se consideran "como suyos", no solo recibe de la Torá, sino que aumenta e incrementa a la Torá misma).
En un sentido más amplio, el concepto de que un judío se desarrolla a sí mismo en el estudio de la Torá hasta que su "llama suba por sí sola" se relaciona con el concepto de la entrega de la Torá en su conjunto. Al principio, la Torá fue entregada a los judíos por Di-s (es decir, la vela no fue encendida por ellos). Sin embargo, después de que se entregó la Torá, "la Torá no está en los cielos", y las resoluciones legales de la Torá deben ser determinadas por el pueblo judío. Di-s y la corte celestial vienen a escuchar las decisiones de la Torá emitidas por el pueblo judío.
Un concepto similar se aplica con respecto a la observancia de las mitzvot. La máxima dimensión de este servicio es cuando se internaliza en la medida en que se convierte en la reacción natural de una persona, tal como enseñan nuestros sabios: "Cuando uno llega a Modim, uno se inclina como una reacción espontánea". (Esto no debe hacerse con frialdad, simplemente por costumbre, sino más bien como una expresión de la evolución en el servicio a Di-s, como se refleja en la observancia de las mitzvot behidur, de una manera hermosa y a conciencia).
Del mismo modo sucede con nuestra participación en el mundo en general, que se rige por las enseñanzas de "Todos tus actos serán en aras del Cielo" y "Conócelo a Él en todos tus caminos", también debe llevarse a cabo de una manera en que "la llama suba por sí sola". Incluso cuando una persona come, duerme o está involucrada en actividades mundanas, "coloco a Di-s frente a mí en todo momento", y lo hace de una manera que refleja cómo se convirtió esta valoración en parte integrante de su propio ser.
Un concepto similar se aplica a nuestros esfuerzos en influir espiritualmente a otras personas. Nuestra intención debe ser que en ellos también su "llama suba por sí sola". Incluso después de que la persona que los influenció se haya ido, la influencia seguirá siendo fuerte y continuarán brillando con "la luz de la Torá" y "la vela de la mitzvá", porque este es su verdadero ser.
En un sentido más particular, hay dos posibles explicaciones de "hasta que la llama suba por sí sola": 
a) Al principio, el cuerpo de un judío no brilla con "la vela es la mitzvá y la Torá, la luz", no obstante, a través del trabajo y el esfuerzo, el cuerpo está entrenado para que la Torá y sus mitzvot se conviertan en su reacción natural y espontánea. En esencia, sin embargo, esto va en contra de la naturaleza del cuerpo. De hecho, el cuerpo tiene que ser entrenado para llevar a cabo este servicio, y sin entrenamiento, no lo haría. 
b) Desde una perspectiva más profunda, esta es la verdadera naturaleza del cuerpo, pues el verdadero ser de cada entidad en este mundo físico es la Divinidad en esencia. Desde esta perspectiva, el servicio de la Torá y las mitzvot revela la verdadera naturaleza del cuerpo, en lugar de ir en su contra.
Estas dos explicaciones pueden considerarse como dos fases en una secuencia. Al principio, el cuerpo oculta la luz de la Torá y las mitzvot y por lo tanto, nuestro servicio debe incluir el entrenamiento de la naturaleza del cuerpo. En última instancia, sin embargo, a través del refinamiento del cuerpo, podemos revelar la Divinidad esencial presente en un cuerpo judío.
El concepto de encender las luces "hasta que la llama suba por sí sola" también es relevante en relación con las consecuencias de nuestro servicio espiritual en el mundo en general. Cuando un judío realiza una mitzvá con una entidad material (el cumplimiento de todas las mitzvot involucra entidades materiales), esta entidad es refinada y elevada. Además, en ciertos casos se transforma en un artículo sagrado.
En estos casos, aunque la Santidad se transmite en el artículo a través de la ejecución de la mitzvá por parte del judío, esta Santidad se imparte a la entidad material misma, y ​​permanece incluso después de que se haya completado la mitzvá. Por esta razón, un objeto de este tipo puede usarse para un juramento y, de hecho, debido a que la persona que hace el juramento tiene un artículo sagrado en la mano, es que el juramento obtiene su poder.
Vemos esto con respecto a las ofrendas. Aunque es necesario que un ser humano consagre una ofrenda, una vez que la ofrenda es consagrada, cambia la naturaleza de la entidad material en sí misma, haciendo que se vuelva santa. Además, esta Santidad puede agregarse a la persona que la consagró y traerle la expiación.
Aunque la naturaleza material del mundo no está aparentemente asociada con la Santidad, Di-s le otorga al judío el potencial para transformar una entidad material en un objeto sagrado a través de su servicio de la Torá y de las mitzvot para que la Santidad se convierta en una parte integral de esa entidad en sí misma, "hasta que la llama suba por sí sola".
Esto implica una fusión de opuestos, reuniendo lo material y lo espiritual. Y esto se logra por las acciones del hombre. Se puede ver un paralelo en el encendido de las luces en el Santuario. Aquí también, es la actividad del hombre la que es necesaria para llevar el fuego a las mechas. Una vez que las mechas han sido encendidas, se inicia el proceso de "la llama suba por sí sola".
Lo anterior se aplica, no solo con respecto a aquellos asuntos que obviamente están asociados con una mitzvá, sino también con respecto a la tarea del judío en el mundo en general, al llevar a cabo los procesos de "Todos tus actos serán en aras del Cielo" y "Conócelo a Él en todos tus caminos". Además, esto puede y debe ser realizado, no solo por adultos, sino también por los niños. Esto se logra cuando un niño coloca un Jumash (un libro de la Torá), Sidur (un libro de oraciones) y una alcancía de Tzedaká (caridad) en un lugar fijo en su habitación. De esta manera, incluso cuando no los usa, su sola presencia le recordará su importancia.
El objetivo final es que este servicio de elevar al mundo involucre incluso los elementos más bajos de la existencia, hasta que brillen "por sí solos" con la Luz Divina. De hecho, es a través del servicio con los elementos más bajos de la existencia, que se completa la transformación del mundo en una morada para Di-s. En el Jasidismo, este concepto se explica a través de una analogía. Cuando queremos levantar un objeto pesado, se coloca la palanca debajo de la parte inferior del mismo y cuando se levanta, las partes más altas del objeto también se elevan.
En este contexto, podemos entender una dimensión más profunda del encendido de la Menorá por Aaron HaCohen. El servicio de Aarón consistía en "amar a las criaturas y acercarlas a la Torá", es decir, se involucraba incluso con aquellas personas que no tenían otro mérito que ser "criaturas de Di-s". Esto representa una participación con el nivel más bajo del pueblo judío. De manera similar, la luz de la Menorá se extendió por todo el mundo, permitiendo elevar incluso sus aspectos más bajos.
Sobre la base de los conceptos anteriores, podemos resolver las preguntas relacionadas sobre los siete libros de la Torá y el hecho de que el sexto libro comienza con el pasaje que describe las quejas de los judíos: Los dos números, siete y cinco, son de importancia general. Así, la Menorá, el símbolo del pueblo judío en su conjunto, contiene siete brazos, uno para cada una de las siete cualidades emocionales. De manera similar, el número cinco está asociado con los cinco libros de la Torá que representan cinco categorías dentro del pueblo judío.
(Se alude a la existencia de estas cinco categorías en el capítulo de esta semana de Pirkei Avot, que describe a Raban Iojanan ben Zakai con cinco estudiantes. Seguramente, Raban Iojanan ben Zakai, que era el Nasí del Sanhedrín y que renovó el estudio de Torá para el pueblo judío en Iavne poseía más de cinco estudiantes. Sin embargo, la intención es que estos cinco representan a las categorías generales que incluyen a todos los judíos).
Aunque ambos números cinco y siete son de importancia general, hay una diferencia entre ellos. Cinco se refiere al servicio espiritual con uno mismo y al servicio en el ámbito de la Santidad, mientras que siete se refiere a la tarea espiritual con los demás y al servicio en el mundo en general. Por esta razón, hay cinco libros de la Torá y Raban Iojanan ben Zakai se describe con cinco estudiantes, ya que al describir a los judíos que estudian la Torá, es necesario hablar solo de cinco categorías. Sin embargo, cuando consideramos el objetivo final de nuestro servicio, que incluso los elementos más bajos de nuestra existencia se impregnen de Luz Divina, (ya que este es el propósito de la Torá, como enseñan nuestros sabios: "La Torá fue dada únicamente para lograr la paz en el mundo") es necesario hablar dentro del contexto de siete libros.
Y el sexto libro, es decir, el libro que sigue a los cinco niveles de Santidad, comienza con una descripción del nivel más bajo del comportamiento de los judíos, para mostrar que a través del proceso de teshuvá (retorno a Di-s), incluso este nivel de conducta puede elevarse al nivel más alto, al punto que "la llama suba por sí sola".
El potencial para llevar a cabo este servicio se deriva del quinto libro y el mensaje que comunican sus dos versículos. El primer versículo: "Al partir el arca, Moshe decía, Levántate Hashem, que se dispersen Tus enemigos..." refleja el servicio de refinación del mundo en general. El segundo versículo: "Y cuando ella reposaba, decía: "Reposa tranquilo Hashem, entre las miríadas de miles de Israel", alude a la presencia de la Presencia Divina entre el pueblo judío.
2. Se puede obtener un concepto similar de la parshá Shelaj que comenzamos a leer durante el servicio de Minjá. La parshá Shelaj describe el envío de espías de Moshe a Eretz Israel. Entre las preguntas planteadas sobre esta descripción se encuentran: a) La Torá se abstiene de hablar negativamente sobre todas las cosas, incluso sobre un animal no kasher. Si es así, ¿por qué se relata una narración que es desfavorable por naturaleza? b) Las Haftarot elegidas para las parshiot comparten el tema de la parshá. Si es así, ¿por qué el pasaje que describe la misión de los espías enviados por Iehoshúa fue elegido como Haftará para esta parshá? Aunque ambos pasajes describen historias de espías, la narración de la lectura de la Torá es de naturaleza negativa, mientras que la narración de la Haftará es positiva.
Estas preguntas se pueden resolver de la siguiente manera: Iehoshúa y Caleb declararon: "La tierra es muy, muy buena", lo que da una dimensión positiva a toda la narración de los espías. Esta fue la intención de Moshe en enviarlos. Y por esta razón, Iehoshúa intentó emular la conducta de Moshe y envió espías antes de salir a reconquistar a Eretz Israel.
Por lo tanto, podemos ver la dimensión duradera de la naturaleza positiva de la actividad de Moshe en el envío de espías, cómo "la llama suba por sí misma". Incluso en una generación posterior, su actividad fue emulada.
3. Ahora es el momento en que debemos encender las velas del pueblo judío en esta era de exilio. El legado acumulativo de toda la actividad positiva de las generaciones anteriores nos es otorgado, y ahora, todo lo que se necesita es encender la llama y asegurarse de que "suba por sí sola". Aunque nuestra generación está en el nivel más bajo con respecto al nivel de las generaciones anteriores, tal como comparar el talón en relación al resto del cuerpo, es nuestra generación la que tiene el potencial de elevar el servicio de todas las generaciones anteriores. Somos la última generación del exilio, y la primera generación de la Redención, y de esta manera, llevaremos la Redención a todos los judíos de las generaciones anteriores.
Esto es particularmente relevante después del ejemplo del Rebe Anterior de emular la conducta de Aarón HaCohen, de "amar a las criaturas y acercarlas a la Torá". A través de sus actividades, las fuentes del judaísmo y el Jasidismo se extendieron a las más alejados rincones del mundo, adonde se encuentra cada judío.
Estas actividades se dirigieron específicamente a acelerar la llegada de la Redención final, tal como proclamó el Rebe anterior: "Si es inmediata la teshuvá (retorno a Di-s), es inmediata la Redención". También dijo que todo lo que queda es "lustrar los botones" para que el Mashíaj venga. Este servicio ya se ha completado. Y ahora todo lo que debemos hacer es "estar todos juntos y preparados" para dar la bienvenida al Mashíaj y marchar "con nuestros jóvenes y nuestros ancianos, nuestros hijos y nuestras hijas" a Eretz Israel, a Jerusalén y al Beit HaMikdash.
4. Esta noche, se llevará a cabo el Melavé Malká, la cena anual de la institución Colel Jabad. En consecuencia, podemos suponer que hay un punto de conexión entre la parte de la Torá que se lee este Shabat y el Colel Jabad.
Esta lectura de la Torá describe la Menorá encendida en el Santuario. Como se mencionó en la Haftará, la Menorá es un símbolo para todo el pueblo judío, porque cada judío es una vela que tiene el potencial de iluminar al mundo con "la vela es la mitzvá y la Torá, la luz".
La Menorá tiene siete brazos y, sin embargo, está hecha de un solo bloque de oro. Estos son también factores simbólicos. Hay siete categorías fundamentales de servicio espiritual entre los judíos, que reflejan las siete cualidades emocionales (midot) atribuidas a Di-s. Cada categoría de judíos refleja y revela una cualidad Divina diferente. Sin embargo, la división en estas siete cualidades no crea división en el pueblo. Por el contrario, hay una unidad especial que impregna y permea todo nuestro pueblo, ya que todos compartimos una sola esencia.
La unidad de la Menorá también se refleja en el hecho de que las seis luces exteriores apuntaban al eje central de la Menorá. En la comparación, esto implica que el servicio de estas siete categorías diferentes está permeado por un solo compromiso fundamental, cumplir la voluntad suprema de Di-s.
De manera individual, estos conceptos también se reflejan en el servicio espiritual de cada persona, ya que cada uno de nosotros posee estas siete cualidades, que deben ser iluminadas por la luz de la esencia del alma y, de esta manera, fusionarse en un compromiso único e integral para el servicio a Di-s.
Estos conceptos se reflejan en el Colel Jabad. Jabad es un acrónimo que se forma con las iniciales de las tres cualidades intelectuales del alma: Jojmá, Biná y Daat que son la fuente de las siete categorías emocionales mencionadas anteriormente. El nombre Colel, tiene que ver con la inclusión de todo, "una cualidad general y no específica" y se refiere a la unificación de estas siete cualidades y su fusión en un solo todo.
De una manera muy real, esto describe las actividades del Colel Jabad, ya que es una organización que ofrece asistencia a todos los judíos sin distinción: Asistencia material, provisión de alimentos, ropa y otras necesidades a miles de personas, y asistencia espiritual, difundiendo la conciencia del judaísmo en nuestro pueblo. Estas actividades están dedicadas a establecer la unidad y la fusión de todos los judíos. En un sentido muy simple, cuando los judíos vean el cuidado y la atención que sus hermanos les muestran, sus sentimientos de unidad se despertarán.
Este énfasis en la unidad ha sido generado por los Rebes, quienes, a partir del Alter Rebe, han dedicado grandes energías a actividades en nombre del Colel Jabad. Para expresar el concepto dentro del contexto de la comparación de la Menorá mencionada anteriormente, la participación de los Rebes ha apuntado a todas las siete luces, es decir, desde todas las diferentes formas de actividad hacia el eje central de la Menorá, a un solo compromiso unificado de la voluntad de Di-s.
Que todos los que apoyan el trabajo del Colel, tanto de forma económica como con su esfuerzo físico, se den cuenta de que también son un Colel, es decir, no viven para sí mismos sino que comparten una conexión con los demás. Y que esta expresión de unidad, particularmente asociada con la Tzedaká, acerque la Redención y nos lleve a la máxima expresión de unidad que se experimentará en la Era de la Redención, enseguida, de inmediato, ya mismo, realmente.
5. El día siguiente al presente Shabat es el 20 de Sivan, un día que se estableció como un día de ayuno debido a las masacres que tuvieron lugar en Polonia.
Es sabido que los primeros judíos que llegaron a vivir a Polonia dijeron que "Polin" (como es su nombre en hebreo), cuya traducción es "Po" (aquí) "lin", (pernoctaremos) y que significa: Esto es pasajero, transitorio, aquí pasaremos la noche del tiempo y el lugar del exilio. Y este es el verdadero motivo por el cual esta nación fue llamada así por sus habitantes, pues a pesar que ellos no comprenden el motivo, sus raíces espirituales si lo perciben. Además esto es pasar la noche pues el exilio es a semejanza de ella. Esto significa que "Po-Lin", el exilio por definición es temporal y luego saldremos y llegaremos al lugar verdadero de cada judío, la tierra de Israel con la Redención verdadera y completa.
Durante muchas generaciones, realizaron la tarea espiritual que antes estudiamos, en Polonia. Los nobles polacos elevaban a los judíos a posiciones prominentes, confiándoles sus finanzas. Los judíos, a su vez, utilizaban esta prosperidad para provocar un aumento en el servicio de la Torá y las mitzvot.
(Estos nobles llamaban al judío Moshke, un derivado del nombre Moshe. Esto reflejaba un profundo concepto espiritual, de que cada judío posee una chispa de Moshe, nuestro maestro, en su alma).

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