Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Revelando a la Gueulá en la parshá Ekev - La enfermedad del exilio

Basado en el Rebe de Lubavitch en su obra Likutei Sijot, Tomo 2, Ekev y en Torat Menajem 5716, Ekev
El exilio en el que nos encontramos es definitivamente una enfermedad dura y triste pero es conocida la enseñanza de los sabios: "El diagnóstico de la enfermedad es la mitad de la curación". Cuando sabemos con claridad la causa del exilio/enfermedad, podremos curarlo con facilidad.
En la parshá de la semana, Ekev, Moshe, nuestro maestro, continúa la descripción de los acontecimientos que atravesaron los hijos de Israel durante
su estadía en el desierto. El pecado del becerro de oro, la rotura de las tablas, el enojo de Di-s y la plegaria de Moshe, son solo una pequeña parte del discurso ético que Moshe transmitió en nuestra parshá al pueblo de Israel. Dentro de sus palabras, Moshe describe al desierto en el que se encontraban los hijos de Israel en ese momento.
"Que Te conduce en el desierto grande y temible, de serpiente ardiente y escorpión y de sed donde no hay agua" (Devarim 8:15).
El desierto representa a un lugar solitario, vacío de la presencia humana. En un enfoque espiritual, el desierto simboliza a la desolación espiritual y la carencia de revelación Divina existente en el tiempo del exilio. "Una tierra donde no transita el humano y no habita allí el hombre" (Irmiahu 2:6), un lugar (y un tiempo) en el que "Adam HaElión" (el hombre superior), una expresión metafórica sobre Di-s, que no habita y no posa allí.
De acuerdo a esto, se puede afirmar, que las palabras de la Torá sobre el desierto, -que representa y simboliza al tiempo del exilio- vienen, en esencia, a enseñarnos las causas espirituales que provocan que la "enfermedad el exilio" se propague. La Torá quiere transmitirnos sobre el desarrollo de esta enfermedad espiritual y es conveniente que nosotros, desde nuestra iniciativa, entendamos y reflexionemos que debemos hacer en aras de curarnos.
La enfermedad del exilio comienza cuando la persona siente que el "desierto" (el mundo común y corriente/las naciones y las cosas mundanas) es un "desierto grande", grande, mucho más grande que la persona. En el mundo viven muchas más personas no judías que judías y sumado a esto los judíos que cuidan la Torá y sus mitzvot son una minoría frente a nuestros hermanos judíos que momentáneamente no conocen su judaísmo. También en relación a uno mismo, cada judío hace un balance y observa que la mayoría de su día transcurre dedicándose a cosas materiales, como comer, beber, dormir, trabajar y en cambio, muy poco de su día está consagrado a cuestiones de Torá y servicio espiritual. La sensación de inferioridad e impotencia comienza a infiltrarse en él...
La enfermedad se sigue propagando y él siente que el "desierto grande" se hace "temible", amenazante y atemorizador...el mundo lo domina a él y fija sus actos, también cuando está solo en su propio ambiente, él está envuelto de temor por el "mundo" que piensa y se conduce distinto a él, y comienza a observar a todas las cosas bajo la lupa del "cómo observarán las personas esto?, ¿qué dirán las criaturas?
La persona está débil, impotente y desesperanzado, por lo tanto comienza a degradarse y entonces llega la "serpiente", una serpiente poseedora de una veneno caliente, que simboliza el calor del deseo mundano, la persona revela un interés y una pasión desmedida en cuestiones "desérticas" justamente, vacías de contenido. Los placeres mundanos y los deseos físicos distantes del área de la Santidad provocan, como se comprende, un debilitamiento y una disminución de la calidez de la luz y la belleza que la persona percibe en las cuestiones de Torá y mitzvot. Y así, se apasiona tanto de lo material, hasta que el mundo le ofrece hasta algo "ardiente", que quema y destruye todo sentimiento vital en relación al Santo Bendito Sea Él, a Su Torá y Sus mitzvot. Él pierde el gusto y el placer que tenía en el cumplimiento de las mitzvot y en el servicio de la plegaria hasta transformarse en un "escorpión", ser viviente poseedor de un veneno frío, la apatía total, frialdad y frivolidad. El judaísmo no le habla más a él, que de todas formas sigue cumpliendo algunas mitzvot como por ejemplo, las festividades de Israel, pero lo hace como una vieja costumbre, distante, rutinaria, vacía de todo contenido y carente de significado interior hacia él.
La enfermedad del exilio llega a su "pico" cuando hay "sed, donde no hay agua", o sea, también cuando el alma Divina se despierta y él siente sed a algo más elevado que su vida mundana y vacía adonde está sumergido y envuelto, también entonces no puede decodificar su sed, traducir lo que está sintiendo, y señalar lo que está buscando. En verdad, está buscando "agua" que es la Torá (Talmud Babli Baba Kama 17A), el judaísmo del estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. Este es un estado doloroso en el que el despertar espiritual se desperdicia en un sustituto tonto, como escuchar alguna música excitante o alguna "velada de gala"...
Y aquí es donde descubrimos al Mashíaj en la parshá, el versículo no solo describe al "desierto grande y temible", sino que también sentencia y dice enfáticamente que hay alguien "Que Te conduce en el desierto grande...", también en el tiempo del exilio y en lo profundo del exilio, en un estado muy oscuro, El Santo Bendito Sea Él se encuentra junto a cada judío y Lo conduce y encamina a despertar y replantearse su estado.
"Quien extrae para ti agua de un pedernal" (Tehilim 114), esto significa que también en la sequedad del desierto, cuando se observa que no hay ninguna gota de humedad, cuando el corazón del judío se parece a una piedra, a un roca seca, El Santo Bendito Sea Él viene, lo despierte y extrae de él agua viviente, la Redención verdadera y completa.
El mensaje dirigido a nosotros es claro, liso y llano. Si nuestra voluntad es aprovecharnos de esta enfermedad contagiosa, si nuestra voluntad es curarnos y redimirnos y redimir a todo el mundo del exilio, debemos ocuparnos de la causa de la enfermedad. Todo empieza del frenesí y la sumisión estúpida al mundo que nos rodea, de la sensación de impotencia frente a la situación dada, de la percepción que fija que por cuanto que el "desierto (se ve) grande", por lo tanto tiene poder sobre nosotros.
Vamos! No seamos como aquella persona desequilibrada en su interior, nosotros somos, en verdad y profundamente, personas sanas, nunca puede haber un poder que domine a un judío, en relación a su vínculo con el Creador por medio del estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. Así son las palabras muy famosas del Rebe anterior de Lubavitch, Rabí Iosef Itzjak Schneerson: "Nuestras almas no fueron entregadas al exilio y al sometimiento de las naciones...en todo lo relacionado a nuestra creencia, a la Torá de Israel, a las mitzvot y sus costumbres, no hay nadie que pueda forzarnos con su opinión y no hay ninguna fuerza opresora que tiene derecho a subyugarnos".
Concluimos con una historia, que el Rebe de Lubavitch relató a los niños de "Tzivot Hashem" en relación a la firmeza interior de su padre, Rabí Levi Itzjak Schneerson , cuyo aniversario de fallecimiento es el día 20 de Menajem Av. Rabí Levi Itzjak era conocido en Europa oriental como autoridad y supervisión de máxima calidad en relación a la harina y matzot de Pesaj. Esto fue en los años de la tiranía soviética en Rusia, un tiempo en el que todo el comercio era conducido por el estado. Los funcionarios del gobierno necesitaban la aprobación rabínica de Rabí Levi Itzjak para que se produzcan las matzot, y sabían que sin su control, la harina no se vendería, pues los judíos no la comprarían.
Ellos se dirigieron a él y le explicaron que la harina está en propiedad del gobierno y que si una parte de la harina no se vende por causa de su negativa de suministrar su sello de control de Kashrut (supervisión para que sea casher), esto sería tomado como una guerra abierta contra el gobierno con sus obvias consecuencias...
Rabí Levi Itzjak contestó, que si le permiten colocar supervisores propios y los funcionarios obedecen sus requerimientos, con seguridad, él otorgaría la aprobación necesaria. ¡Pero si no, él no otorgaría su aprobación! E incluso les informó a todos los funcionarios que el anunciaría que todas las harinas están fuera de su supervisión.
Los funcionarios volvieron a amenazarlo sobre que está enfrentando al gobierno pero Rabí Levi Itzjak mantenía su postura, y que viajaría a ver al presidente del Soviet Supremo Mijail Kalinin mismo y le explicaría con buenos fundamentos su decisión de por qué es imposible certificar la validez del cashrut de la harina para Pesaj.
Los funcionarios le contaron esto a Kalinin o a sus consejeros, y finalmente se emitió una orden explícita que todos los lugares de los que se obtiene harina para hornear las matzot para Pesaj, requieren la aprobación y permiso del rabino y así se indicó que había que permitir establecer supervisores para que inspecciones los lugares donde se muele la harina!
En aquel año y del mismo modo en los siguientes, en todos los lugares que se produjeron matzot para Pesaj, bajo el auspicio del gobierno, solo se hornearon con harina controlada y aprobada por Rabí Levi Itzjak para Pesaj.
Todo esto constituye una enseñanza para cada uno de nosotros, que si nos paramos con firmeza y afirmamos que esta firmeza es porque Di-s creó los cielos y la tierra...finalmente las cosas se lograrán. En el momento en que tomemos la decisión de conducirnos con toda firmeza e integridad, entonces será pronto el año de la Redención, la Redención de Mashíaj pronto en nuestros días. (El Rebe, el 18 de Nisan de 5743).

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