A veces cuesta recordar que la mayoría de las cosas que conocemos se han revelado recientemente. Por ejemplo, hace 100 años, no se usaba el término "galaxia", ya que los telescopios de entonces no eran lo suficientemente potentes como para detectar la existencia de otras "Vías Lácteas".
Hoy, estamos traspasando fronteras no solo a través de vastas distancias, sino acercándonos a extremos cósmicos, a espacios que antes se consideraban inalcanzables.
Consideremos la sonda solar Parker de la NASA, que en diciembre de 2024 hizo historia al convertirse en el objeto creado por el hombre más cercano al Sol, volando a tan solo 6,1 millones de kilómetros sobre su superficie a velocidades de 690.000 km/h. Protegida por un escudo térmico ultra avanzado, soportó temperaturas abrasadoras e intensa radiación en su estructura, con el fin de recopilar datos revolucionarios sobre el viento solar, las partículas energéticas y los fenómenos magnéticos. Al aventurarse donde ninguna nave espacial se había atrevido jamás, la Sonda Solar Parker está desvelando los misterios del Sol. Esto permitirá mejores pronósticos del clima espacial, una mayor seguridad de los satélites y un mayor entendimiento de la física en todo el universo.
El minucioso trabajo de recopilación de datos científicos para desentrañar los misterios del origen del mundo solo tiene sentido si existe un marco teórico para interpretar los resultados. Sin embargo, actualmente, la ciencia de la cosmología se basa en numerosas conjeturas que aún no se han demostrado. Es posible que muchas de estas conjeturas nunca se demuestren, ya que no podemos retroceder en el tiempo para investigar las condiciones que existían en el origen mismo de los tiempos. Solo podemos extrapolar basándonos en las condiciones tal como las conocemos hoy.
Esta gran laguna en nuestro conocimiento nos impulsa a aprender y descubrir cada vez más. Al mismo tiempo, no nos conformamos con las explicaciones actuales y nos esforzamos por perfeccionar nuestras teorías y nuestra comprensión. Cuanto más descubrimos, más preguntas surgen, lo que conduce a nuevos estudios, y así sucesivamente. Las nuevas tecnologías impulsan nuevos avances científicos, impulsados por un pensamiento poco convencional que se atreve a traspasar los límites del conocimiento establecido. La información siempre ha estado presente en la creación, esperando ser descubierta. Lo que cambia es nuestra capacidad de acceder a ella.
Nos encontramos a la vanguardia de una explosión de conocimiento sin precedentes: Una efusión de luz y verdad. Esto es más que un progreso científico; es un anticipo de la revelación definitiva. Con la llegada del Mashíaj, Hashem mismo correrá el velo final, revelando la esencia oculta de la creación. En ese momento, los misterios que una vez desafiaron la mente humana se disolverán, y el mundo se llenará del conocimiento de Hashem, como las aguas cubren el mar.
