Un "viento solar" es una potente corriente de partículas cargadas, principalmente protones y electrones, que fluye desde el Sol a millones de kilómetros por hora, azotando violentamente la capa más externa de la atmósfera terrestre.
La magnetosfera es un escudo magnético invisible que rodea la Tierra. Hasta hace poco, los científicos creían que este escudo protector la protegería de la intensa radiación solar, especialmente de su capa intermedia, la plasmasfera, una capa estable de gas electrificado. Sin embargo, los datos recibidos por los satélites de la NASA muestran que, durante tormentas solares severas, la capa de plasma puede erosionarse por completo y ser arrastrada al espacio exterior.
La interacción entre la Tierra y el Sol parece menos armoniosa que en el pasado. La plasmasfera no es tan estable como se creía; ahora se la considera un entorno volátil en el que no se puede confiar.
Una de las profecías de la Redención describe una situación en la que Di-s "retirará al sol de su escudo". Esto intensificará la radiación solar que llega a la Tierra, como está escrito: "La luz del sol será siete veces más fuerte que la luz de los siete días [de la creación]".
Como todas las profecías de la Redención, esta también tiene un profundo significado espiritual, que se refleja en detalles físicos de la vida real. El concepto de "luz" simboliza la revelación y el fluido. Cuando se revela la luz Divina, esto significa que la energía Divina que da origen a todo en cada momento se hace mucho más evidente. Además, la luz denota certeza. Cuando "la luz se enciende", tenemos claridad sobre quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Este resplandor Divino elimina toda duda, afirmando la existencia y la cercanía de Di-s.
Hoy, ese poderoso resplandor Divino, y esa sensación de absolutismo, no llegan hasta aquí. En otras palabras, esta luz Divina está más allá de nuestra capacidad de sentir y absorber.
Sin embargo, pronto se eliminarán todas las barreras, y la experiencia Divina llegará a la conciencia de cada criatura en este mundo. Sentiremos la presencia de Di-s como una experiencia integral, sensorial, intelectual y emocional. El alma y el cuerpo se regocijarán en esta revelación Divina, y experimentaremos un despertar espiritual, o una "luz de retorno", como la denomina la terminología jasídica; es decir, una respuesta espiritual y biológica de gratitud y conexión con Di-s.
Esta luz Divina no será destructiva. Al contrario, elevará al mundo entero a su nivel óptimo de funcionamiento. Dado que todos fuimos creados por el mismo Di-s, sentiremos nuestra conexión innata, y cesarán todas las guerras y la competencia. En su lugar, reinará una armonía absoluta entre lo físico y lo espiritual, entre el cuerpo y el alma, uniéndonos a todos.
