El Rogachover explica con respecto al concepto general de una boda, el hecho ser una cosa continua, y hay en esto dos formas: (A) La obligación de manutención del hombre a la mujer, recae en el momento de la boda y todo el tiempo posterior, es una continuación de la obligación que recayó en el primer instante de la boda. (B) La continuación es de una forma, que cada día hay una obligación nueva. Y esta es la explicación en la discusión de Maimónides y Rabí Abraham ben David sobre “si con respecto a la obligación de alimentar a la esposa hay una obligación precedente, pues cada día es una nueva
obligación”.
Y según esto, el Rogachover explica un tema adicional: En las leyes de divorcio, Maimónides resuelve que “si la esposa pierde su función intelectual... el marido no está obligado a curarla, etc.”. Y Rabí Abraham ben David lo discutió: “¿Por qué no tendrá el marido la obligación de curarla, etc.?”, y
explica el Rogachover: “Nuestro maestro[Maimónides] sostiene que estas cosas, que el marido está obligado a darle a su esposa, son a causa de que cada día y día hay una obligación nueva, tal como se explicó, y por cuanto que en una mujer que perdió su función intelectual no corresponde esto, pues el marido no puede estar cuidándose permanentemente de los inconvenientes que pudieran ocurrir, y por lo tanto, se anula la obligación de manutención”.
Sin embargo, la obligación de “vivienda” no se anula, y el motivo es, por cuanto que con respecto a una vivienda no corresponde afirmar que es una obligación nueva cada día, porque todo el concepto de vivienda es, un tema de fijación (una vivienda fija) por un transcurso de tiempo y no cabe decir “vivienda” para un día. Y hasta tal punto, que incluso una “Sucá” que debe estar adecuada para siete días, es llamada “vivienda temporal” y no simplemente “vivienda”, por cuanto que una vivienda simplemente es una vivienda fija, para un transcurso de tiempo largo, etc. Y por cuanto que es así, obligatoriamente se debe decir que la obligación de “vivienda” no es una obligación nueva cada día, sino una obligación que se extiende desde el casamiento.
Hay que relacionar esto con una cuestión adicional conectada con la época de los Talones de Mashíaj
Con respecto a la destrucción del Beit HaMikdash, el Rogachover escribe que es una cosa continua, o sea, que no es un episodio que ocurrió hace más de mil novecientos años y por ende el duelo por la destrucción (en las tres semanas, en Tisha BeAv y similares) y el pedido que hacemos cada día
“que vislumbren nuestros ojos Tu retorno a Tzion”, no está en una categoría de duelo antiguo, sino que la destrucción es una cosa que se extiende cada día.
Y aclara que así está de forma explícita en el Talmud Ierushalmi: “Cada generación en la que no se reconstruyó (el Beit HaMikdash) en su tiempo, es considerada como si lo hubiera destruido”. Es decir, a pesar de que pasaron más de mil novecientos años desde la destrucción del Beit HaMikdash, de todas formas, por cuanto que en este día, quinto día de la Parshá Pinjas, no se reconstruyó el Beit HaMikdash (pues ya rezaron la plegaria de la noche del día que pasó), ¡esto es como si se hubiera destruido el Beit HaMikdash en el quinto día de la Parshá Pinjas! ¡Hasta cuándo!
Y de acuerdo con esto se entiende, que luego de que ayer y anteayer y en los días anteriores gritaron los hijos de Israel “Hasta cuándo”... y a pesar de esto, en este día se destruyó el Beit HaMikdash, ¡se comprende hasta cuán El concepto integral de una boda es el hecho de ser una cosa continua
grande debe ser hoy el grito de “Hasta cuándo”!
Y como se dijo, esto no es un “cuentito” sino una ley clara en la Torá, ¡que a toda persona que no se le reconstruyó el Beit HaMikdash en su vida, es como si se hubiera destruido!
Y piensa tú mismo: Cuando un judío está parado y observa que el Beit Ha-Mikdash se destruye y se incendia ahora, incluso si su corazón es como “un corazón de piedra”, habría de “revolucionar mundos”... Por lo tanto dice la Torá, la Torá de la verdad y la Torá de la vida, ¡“revoluciona mundos” hoy!...
Y todo esto, junto con el hecho de que tu festejas los días de Redención del 12 y 13 de Tamuz, días en los cuales no se dice la plegaria de Tajanun, y de los cuales tomamos la fuerza para la cuestión de “Y servirás a Di-s, tu Di-s, con alegría y buen corazón” en el transcurso de todo el año y por el contrario:
A través de un aumento de la alegría de la Torá y la alegría de la Mitzvá con más fuerza y vigor, destruimos y quemamos los restos del exilio y atraemos la letra Alef, “el amo del mundo”, “la verdadera existencia”, de la cual se hallan todas las existencias, en la palabra “gola” (exilio) y entonces de la “gola” se hace “Gueulá” (Redención, sumando la letra Alef a la palabra “gola”). Y el nombre con la que es llamada en el lenguaje sagrado, constituye y mantiene viva a la Redención en la práctica, realmente, debajo de una altura de diez puños (que significa que “tocó tierra”), por medio de nuestro justo Mashíaj,
rápido, en nuestros días, realmente.
Y así también con respecto a la obligación que Se impuso El Santo, Bendito Sea Él, de construir el Beit HaMikdash de nuevo (luego de la destrucción), esta es una obligación nueva cada día y día, o sea, que cada día, El Santo, Bendito Sea Él, está obligado a construir el Beit HaMikdash de nuevo, “construye
Tu casa como al principio”. Y más aún: De una forma eterna, “El santuario de Di-s que establecieron tus manos”.
Pronto en nuestros días, realmente, enseguida realmente, con alegría y buen corazón.
(De una charla del Rebe, 12 de Tamuz 5744, Torat Menajem Hitvaduiot, tomo 4, pág. 2192-2194)
Colabora con la difusión de Mashíaj y dona a través de PayPal a la cuenta vienemashiaj@gmail.com
