¿Qué relación existe entre el Shofar que escuchamos en Rosh Hashaná y el gran Shofar que anunciará la llegada del Mashíaj? El profeta Ieshaiahu describe la futura Redención:
“En aquel día se tocará un gran Shofar; y los que estaban perdidos en la tierra de Asiria y los que estaban dispersos en la tierra de Egipto vendrán y se postrarán ante Di-s en el monte santo de Jerusalem”.
Esta profecía presenta dos aspectos singulares. Primero, el versículo dice que el gran Shofar “será tocado”, lo que sugiere que sonará por sí solo. Segundo, un Shofar común solo puede ser escuchado por quienes están cerca. ¿Cómo despertará un Shofar a quienes están dispersos en tierras lejanas como Asiria y Egipto? Por lo tanto, el profeta habla de un Gran Shofar, uno con un poder espiritual que trasciende cualquier sonido ordinario.
La respuesta se encuentra en comprender el propósito del Shofar en Rosh Hashaná. Rambam explica que el Shofar es un llamado a despertarnos a la Teshuvá. Su sonido no es un mensaje expresado con palabras o intelecto; es un clamor primordial que surge de lo más profundo del corazón. Cuando tocamos el Shofar y despertamos nuestra conexión más íntima con Di-s, Él responde revelándonos su propia esencia.
Esta dinámica entre nuestro despertar y la respuesta de Di-s explica la conexión entre el Shofar de Rosh Hashaná y el Shofar del Mashíaj.
En Rosh Hashaná, tocamos el Shofar como expresión de nuestro deseo de regresar a Di-s y aceptarlo como nuestro Rey. Iniciamos el despertar desde lo más profundo. En respuesta, Di-s hará sonar el Gran Shofar de la Redención; uno que no dependerá del esfuerzo humano, como implica el versículo. Será el propio llamado de Di-s, que llegará a cada alma en todo el mundo.
La forma del Shofar mismo sugiere esta relación. Un Shofar comienza estrecho y se ensancha gradualmente. Esto refleja las palabras del versículo: “Desde la angustia clamé a Di-s; Él me respondió con inmensa amplitud".
Cuando clamamos a Di-s desde la limitación y el anhelo, Él responde con infinita apertura y revelación.
Aquellos que están “perdidos en Asiria” y “dispersos en Egipto” representan a los judíos más alejados: Las almas que se sienten desconectadas de su identidad espiritual. Sin embargo, incluso ellos serán despertados por el Gran Shofar del Mashíaj. Su sonido penetrará todas las barreras y revelará la conexión oculta que todo judío tiene con Di-s. En verdad, este proceso ya ha comenzado. Como explica el Rebe:
“En ciertos aspectos, el toque del Gran Shofar ya ha comenzado, especialmente en los últimos tiempos, cuando vemos un despertar a la Teshuvá entre aquellos que estaban dispersos y perdidos”.
Toda persona que despierta a su alma judía forma parte de este Gran Shofar de la Redención. El Shofar que tocamos en Rosh Hashaná no es simplemente una preparación para el futuro, sino la primera nota de la Redención misma.
(Adaptado de Maamar VeHaia Baiom Hahu, Sefer Maamarim Melukat, tomo 6 pág. 3).