
El alma del hombre es "literalmente una parte de Di-s de lo Alto" y su cuerpo es una expresión de la esencia Divina. De modo que la unión o matrimonio de materia y espíritu que es el hombre no es una impuesta unión de extraños, sino la fusión de seres cercanos y -en el nivel más profundo- la reunión de las separadas partes de una unidad. En la práctica, sin embargo, esta armonía es notoriamente difícil de lograr. Cuando la persona sólo mira a sí misma y a sus instintos para orientarse por la vida, el resultado es












