hay un punto donde todos nos reunimos.
Y en el interior de ese punto
hay un lugar donde todos somos
una simple esencia.
Ese es el alma de Mashiaj
dentro de cada uno de nosotros.
De ser así, la persona a quien llamaremos "el Mashiaj"
no necesita convencernos de que lo sigamos.
Él solamente necesita despertar al Mashiaj durmiente
en el interior de cada uno de nosotros
y entonces veremos y diremos:
“Yo conozco a este Tzadik (Justo).
Él es la chispa que siento de mi despertar interior.”
Entonces todos seremos liberados,
nosotros y toda la creación.
(Tzvi Freeman)



