Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del
Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch
ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por
Centro Leoded - Jabad Argentina

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El Beit HaMikdash en la parshá Reé.

En la Parshá Reé, la Torá define al lugar donde se erigirá el "Beit HaMikdash" (Sagrado Templo) con el seudónimo de “el lugar que elegirá Di-s”. Esto enseña que la santidad del sagrado Beit Hamikdash recae no sólo sobre la construcción edilicia y sus muebles y enseres, sino que el propio lugar: el Monte del Templo, el lugar que eligió Di-s. Esto explica también la diferencia entre el Mishkán, el templo ambulante, con el Beit Hamikdash, el Templo fijo. El Mishkán estaba totalmente instalado sobre un plano y
no contaba con diferencias de altura entre sus secciones. A diferencia de ello, sobre el Templo dice el Rambam: “El Templo no se encontraba todo sobre un plano, sino sobre la subida de una montaña”. A continuación procede a describir los peldaños por donde subía la persona al pasar de un nivel de santidad a otro superior. ¿Por qué no encontramos lo mismo en el Mishkán (el templo ambulante)?. La diferencia esencial entre el Mishkán y el Beit Hamikdash era que el Mishkán era una construcción temporaria, como está escrito: “y transmitiré en una carpa....”, mientras que el Beit Hamikdash, el Templo, era una construcción permanente. En las palabras del Rambam: “una vez que se construyó el Templo de Jerusalem, quedan prohibidos todos los sitios para erigir en ellos una casa para Hashem y realizar ofrendas y no hay concepto de casa, para todas las generaciones solo en Jerusalem únicamente y en el Monte Moriá”. De ello se desprende una diferencia esencial en lo que hace al tipo de santidad que había en ellos: en el Mishkán, que era una construcción temporaria, recaía la santidad fundamentalmente sobre la construcción y sus componentes, los tabiques, las cortinas, etc. Mientras que el lugar sobre el cual estaba parado el Mishkán no era santificado y luego de que el Mishkán se trasladaba a otro lugar, no perduraba allí la santidad. A diferencia de ello, en el Beit Hamikdash recaía la santidad sobre el propio lugar, al punto que también después que se destruyó el Templo, el lugar aún permanece con la misma santidad, puesto que era “el lugar que elegirá Di-s”Siendo que sólo en el Beit Hamikdash se expresaba la santidad en el propio terreno del Templo, por ello se reflejó esto también en las alturas físicos de las diferentes partes del Templo, siendo la parte más sagrada, la más alta. Mientras que en el santuario ambulante, donde la santidad no penetró en el seno del lugar físico, tampoco no se reflejó esto en la altura del terreno y la totalidad del Mishkán estaba erigido sobre tierra plana. Aprendemos de esto, que justamente el énfasis puesto sobre las diferentes alturas de las distintas partes del Templo de Jerusalem- como legisla el Rambam- es lo que refleja la singularidad del Beit HaMikdash por sobre el Templo ambulante, pues éste constituye “el lugar que elegirá Hashem” y por ende se refleja el nivel de santidad en la misma altura del terreno. Lo que aún queda por comprender es ¿por qué los dos niveles más sagrados del Templo, el Kodesh (el ambiente “santo”, donde estaba el candelabro, el incienso, etc) y el Kodesh HaKodashim, (el santo de los santos” donde estaba el Arca de la Alianza) estaban ambos en el mismo nivel?, por cuanto este último lo superaba ampliamente en su santidad. La explicación de ello, es que los diferentes niveles de altura reflejaban niveles de santidad medibles en términos de mayor o menor altura y por ende podía hablarse de las medidas en que un nivel superaba a otro expresándolo en la altura edilicia. Pero en el Kodesh haKodashim, el ambiente “santo de los santos” contenía una santidad tan elevada que no podía ser clasificada ni definida en proporción o cualquier otro nivel. Ahí moraba la Esencia misma de Di-s. Su santidad no puede tener expresión alguna (ni siquiera de manera alegórica) a través de la altura de un lugar material, que por esencia y definición es limitado y cuantificable.
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