MASHIAJ ES RECUPERAR LA MEMORIA JUDÍA. Somos hijos del verdadero REY

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El hijo de un rey enfureció a su padre y por ello fue desterrado del palacio. El joven comenzó a vagar de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad y debido a su gran desesperanza se ofrecía a cualquier clase de trabajo con tal de tener un techo donde dormir. Comenzó a trabajar en la casa de un aldeano y en un tiempo llegó a olvidar que era el hijo del rey. Era visto como uno más. Cuando murió el aldeano, heredó el hijo sus posesiones, éste era un hombre malvado y cruel. Comenzó a esclavizar al joven duramente y más de una vez era golpeado hasta perder el deseo de vivir. El rey comenzó a extrañar a su hijo y decidió un extenso viaje por el reino para encontrar a su hijo perdido. Tenía dudas de hallarlo y pensó un plan. Envío emisarios a todo el reino, para quien tuviere un reclamo o queja sobre otra persona la expusiere ante el rey. A cada ciudad que llegaba el rey se acercaban los habitantes y traían sus quejas y el rey emitía juicio. Entre los demandantes se encontraba también el joven príncipe que quería demandar a su nuevo amo por su dolor. Cayó el príncipe a los pies del rey y llorando pidió que lo salve de seguir sufriendo la tortura de su nuevo amo. Reconoció el rey que este joven era su querido hijo, lo abrazó, besó y le dijo: “Hijo querido, como pudiste olvidar que eres el hijo del rey, a ti corresponde todo el reino! ¡Cuándo estabas en mi palacio, todos los sirvientes y ministros de inclinaban ante ti, y ahora como te has degradado, todo tu deseo es liberarte del yugo de un aldeano! Así es el pueblo de Israel, olvidamos nuestro origen, somos hijos del Rey. Cuando las naciones nos oprimen, clamamos a Hashem para que alivie la situación, en lugar de pedir y rezar que nos libere con la Gueulá completa y nos devuelva al palacio con la construcción del Beit HaMikdash. (Rabí Iaakov Krantz - El Maguid de Dubno)