Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del
Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch
ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por
Centro Leoded - Jabad Argentina

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El Baal Shem Tov y el Rebe Rashab. Una luz atrae a otra luz

El Sidur del Baal Shem Tov
Rabi Israel de Ruzhin heredó un conjunto de manuscritos y objetos sagrados que pertenecieron al Baal Shem Tov y sus discípulos conocidos como "Guenizá Jersonit", la colección de Jersón (Ucrania). Entre los objetos de este precioso archivo estaba el sidur del Baal Shem Tov y su candelabro de Janucá. Después que el Rebe de Ruzhin falleció, un hombre muy rico compró el archivo, Rabi Shmuel Gur-Arié, uno de los jasidim de Jabad y lo dio como regalo al Rebe Rashab. Hoy en día, el sidur del Baal Shem Tov está en la biblioteca del Rebe de Lubavitch. En el sidur, regado con las huellas de las lágrimas del Baal Shem Tov, aparecen en las páginas de la Amidá los nombres de las personas por quienes el Baal Shem Tov rezó. Cuando Rabi Gur-Arié trajo el archivo al Rebe Rashab,
este lo examinó detenidamente, letra por letra, tema por tema. Había cientos si no miles y sobre cada uno, el Rebe Rashab declaró si era auténticamente del Baal Shem Tov o no, clasificando todo el archivo. Mientras tanto, el jasid lo observaba sorprendido en silencio, preguntándose cómo sabía el Rebe si era auténtico o no. Cuando el Rebe Rashab terminó de seleccionar el archivo, le regresó todo al jasid y le dijo que fuera a donde su hijo, Rabi Iosef Itzjak y se lo mostrara. El jasid llevó el archivo al hijo y para sorpresa, el hijo empezó a hacer exactamente lo mismo que había hecho su padre. Revisó todo el archivo de igual modo proclamando qué era autentico y qué no. De maravilla, clasificó el archivo exactamente como lo hizo su padre. Aunque el rico jasid no se atrevió a preguntar al padre, sí le preguntó al hijo: ¿Cómo sabes qué es auténtico y qué no? Todas son cartas y objetos muy valiosos y no cualquiera puede notar la diferencia. El hijo del Rebe contestó que en todo Judío, incluso en un niño, hay santidad. Y le dijo, lo sagrado atrae a lo sagrado. Si un objeto realmente perteneció al Baal Shem Tov y si una carta es realmente de él o de sus discípulos, entonces están impregnadas de santidad. Tal como un metal es atraído por un imán, todo judío es atraído por lo sagrado. El hijo no dijo que esta habilidad para detectar lo sagrado está limitada a un Rebe, a un maestro espiritual, sino más bien que todo judío tiene santidad. Si la cuida estudiando Torá será revelada en su corazón. Entonces, en cualquier cosa que encuentre en su vida, inmediatamente sentirá si es sagrada o no. Todos tenemos que ser sensibles a lo sagrado, pero sólo un judío puede serlo realmente, aunque para lograrlo tiene que alimentar la santidad que tiene dentro. Esta historia acerca de que lo sagrado interior atrae y es atraído por la santidad externa, aplicada a la habilidad de discernir lo que perteneció al Baal Shem Tov, ilustra otro punto importante. El Baal Shem Tov inició la iluminación del mundo con la luz sagrada del Mashíaj. Dio inicio a la revelación del Mashíaj, a la llegada de la redención, a través de la bondad y la compasión. Por esta razón, la santidad del Baal Shem Tov, esa luz sagrada con la cual era visto y afectaba a su entorno, era la luz del Mashiaj. Lo sagrado del judío es atraído a lo sagrado del Mashiaj y de manera similar a luz del Baal Shem Tov.  Adaptado de un relato de Rabí Itzjak Guinzburg www.dimensiones.org

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