Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj.
El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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12 y 13 de Tamuz, la liberación del Rebe de Lubavitch. El hombre que venció al régimen soviético

Artista: Janoj Liberman
El 12 y 13 de Tamuz recuerdan y reviven la liberación del sexto Rebe de Lubavitch, Rabí Iosef Itzjak Schneerson de su arresto, prisión y posterior deportación al destierro en la ex-Unión Soviética en el año 1927. El siguiente es un extracto de su propio testimonio sobre aquellos cruentos días, que escribió en envoltorios de cigarrillos: Uno de los guardias me habló en voz baja, “Tu, ven con nosotros.” Durante todo este tiempo yo había permanecido sentado en mi cama y un pedazo de tela mojada reposaba sobre el vendaje que había hecho el doctor. Tenía puestos mis tzitzit y mi sombrero. Me levanté de la cama, retiré la tela y me preparé para ir con ellos. Los guardias me estaban esperando y pude ver a mis compañeros de celda Sh. y K. que lloraban, lágrimas brotaban de sus ojos. S. (un tercer compañero de prisión) estaba de pie con la boca abierta, como una estatua de mármol,
blanco como la cal. Sin decir una palabra, caminé afuera hacia el corredor. Uno de los guardias se dirigió a mi y me dijo que le mostrara mis pertenencias. Señalé en esa dirección y él las miró desde lejos. Comencé a marchar unos pocos pasos detrás de ellos. Uno de los tres guardias iba delante del grupo. Dos soldados portando sables caminaban frente a mi, dos detrás de mi y dos de los que portaban rifles y que habían entrado a mi celda estaban detrás de este cortejo. “Quítese el sombrero y abotónese la ropa, de manera que no puedan ser vistos los "flequillos" (Tzitzit) de sus ropas.” “No, no me quitaré el sombrero,” respondí. “Por la presente le estoy ordenando que se quite el sombrero y si usted se niega tendrá un final amargo”. “Yo no me voy a quitar el sombrero y quiero saber si usted sabe quien soy yo.” “¿Quien es usted?” “Yo soy el Rebe de Lubavitch.” Él preguntó, “Y que?” Yo respondí, “El Rebe de Lubavitch no se asusta ni se amilana por sus intentos de intimidarlo.”

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