Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
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Dvar Maljut - Shabat Parshat Jukat 5751 - Conferencia del Rebe de Lubavitch

1. Cada día tiene dos dimensiones, su lugar en la semana (que depende del ciclo diario del día y la noche) y su lugar en el mes (que depende del ciclo lunar). Cada uno de estas dimensiones nos sirve como un aprendizaje para el servicio de Di-s. En particular, esto es relevante con respecto al presente Shabat, que cae el 10 de Tamuz y como todos los demás Shabat, es el séptimo día de la semana. Esto es especialmente importante, porque los números siete y diez tienen su significado profundo en la Torá.
Debemos enfocarnos en la diferencia entre el ciclo semanal y el ciclo mensual. El ciclo semanal refleja un patrón Divino de revelación,
en paralelo a los primeros siete días de la Creación. Esto no depende en absoluto de la actividad del hombre. Por lo tanto, la santidad de Shabat se establece por Di-s, por encima de cualquier relación acciones humanas. Desde el séptimo día de la creación en adelante, cada Shabat ha sido una experiencia de Santidad.
Por el contrario, el ciclo mensual depende del hombre, ya que es el tribunal judío quien establece el calendario. Esto se refleja en la bendición que se recita en las festividades, "...que santifica a Israel y a los tiempos festivos". Israel se menciona primero, porque la santidad de las fiestas depende de la corte judía. Esto apunta a la tarea espiritual dada al pueblo judío, atraer la santidad que trasciende a la Creación dentro la Creación misma.
El ciclo semanal simboliza la energía Divina investida en la Creación. Esto refleja un nivel de perfección sobre el cual nuestros Sabios dijeron: "El mundo fue creado en un estado perfecto". Sin embargo, al hombre se le dio el potencial de elevar a la Creación a un nuevo nivel superior de perfección. Así nuestros Sabios enseñaron sobre el versículo: "...que Di-s creó para hacer", que "hacer" significa corregir, es decir, el hombre tiene el potencial y la responsabilidad de introducir en el mundo una dimensión de santidad que el mundo no posee por naturaleza . Esta santidad será revelada en la Era de la Redención, cuando el hombre habrá completado su tarea de elevar el mundo.
Estos dos niveles se relacionan con los números siete y diez. Siete se refiere a la santidad del orden natural, es decir, la fuerza vital Divina investida en la Creación. El diez, en contraste, se relaciona con un nivel que trasciende la Creación y es introducido por el hombre.
Explicaremos el concepto en la terminología cabalística. Siete refleja las siete midot (cualidades) ,las energías Divinas que son equivalentes a nuestras siete cualidades emocionales. Estas siete, fueron las fuerzas que dieron vida al mundo; cada día de Creación da expresión a uno de estas midot (el primer día de la Creación refleja la cualidad de Jesed, "bondad", el segundo día, la cualidad de Gevurá, "fuerza", hasta el séptimo día que reflejaba la calidad de Maljut, "soberanía").
El número diez, incluye también a las tres cualidades descriptas como mojin (cerebros), que son paralelas a nuestras facultades intelectuales. Estas tres cualidades trascienden el nivel actual del mundo. La intención, sin embargo, es que el hombre introduzca estas cualidades intelectuales en el mundo y así elevar el mundo a un plano superior.
Esto se logrará en la Era de la Redención. En los maamarim (discursos jasídicos) asociados al versículo: "No aflijas a Moav", el pensamiento jasídico explica que en la era actual, nuestro servicio implica refinar las siete cualidades emocionales que corresponden a las siete naciones que usurparon en la antigüedad la tierra de Israel. Por el contrario, en la Era de la Redención, nuestro servicio se centrará en el desarrollo de nuestras facultades intelectuales que corresponden a Keni, Kenizi y Kadmoni, las tres naciones cuyas tierras serán conquistadas en la Era de la Redención.
Para explicar este concepto con mayor profundidad: En verdad, estas dos dimensiones se manifiestan dentro de la Creación misma. Así, la Torá Escrita habla de los siete días de la creación, mientras que la Torá Oral (capítulo de esta semana de Pirkei Avot) habla de las Diez Expresiones de la Creación.
(Aquí también vemos un paralelo con los conceptos anteriores: la Torá Escrita se da desde Arriba y su santidad existe independientemente de la actividad del hombre. Por el contrario, la Torá Oral se revela a través de los esfuerzos del hombre. es posible para él desarrollar nuevos conceptos que no fueron revelados previamente).
Cada uno de estos números, el siete y el diez, posee una ventaja. Siete representa la perfección que Di-s invistió en la Creación misma. Esta es la verdadera naturaleza del mundo, que es bueno y de hecho, su bondad es un aspecto intrínseco de su ser. En contraste, diez se refiere a un nivel de santidad que trasciende el mundo, "el décimo es santo" sobre lo que nuestros sabios transmitieron: "'Santo" es una palabra única e incomparable. La singularidad de esta santidad proviene de la contribución de los esfuerzos del hombre.
Por lo tanto, estos dos niveles reflejan las perfecciones de los límites y del infinito, expresando en dos formas, una es cuando la Divinidad se inviste en la Creación y la otra se refiere a la Divinidad que está por encima del nivel de la Creación.
En base a lo anterior, podemos apreciar las cualidades únicas de este presente día, como se mencionó anteriormente, es por un lado, el séptimo día de la semana y por otro lado, el décimo día del mes. Esto refleja una fusión de los dos niveles, la Divinidad que trasciende la naturaleza se instala dentro de los límites del mundo mismo.
2. La suma de diez y siete es diecisiete, que es numéricamente equivale a la palabra טוב que significa "bueno". Esto refleja un bien superior, un bien que fusiona las dimensiones positivas de ambas ideas escritas anteriormente.
El Zohar declara que todos los días de una semana son bendecidos desde el Shabat anterior. Los conceptos que venimos estudiando, resaltan la naturaleza de la bendición que recibirá el próximo Shabat, el decimoséptimo de Tamuz. Generalmente, el diecisiete de Tamuz es un día de ayuno. Este año, sin embargo, debido a que la fecha cae en Shabat, el ayuno se pospone hasta el domingo.
Como se mencionó, diecisiete equivalente numéricamente a la palabra טוב que significa "bueno". En esta instancia, el servicio a Di-s del hombre trae consigo una dimensión superior de bondad, una transformación de factores aparentemente negativos y una revelación de las cualidades positivas internas.                       
La dimensión interior de un día de ayuno es que es "un tiempo propicio". Esto se refleja en el hecho de que, en la Era de la Redención, todos los ayunos se transformarán en festividades y días de celebración. Esto indica cómo incluso los eventos indeseables que ocurrieron en estos días de ayuno son una expresión de esta bondad interior, muestran el gran amor que Di-s tiene para el pueblo judío. Citando una alegoría: es como un rey que personalmente lava la suciedad de su hijo.
La dimensión positiva del diecisiete de Tamuz se revela abiertamente este año, cuando esta fecha cae en Shabat. En Shabat, está prohibido ayunar. Por el contrario, es una mitzvá deleitarse con placeres de naturaleza física, comer y beber de manera festiva. Cuando el decimoséptimo día de Tamuz cae en Shabat, se revela la santidad asociada con el número siete y al mismo tiempo, se produce una transformación, al menos en esa fecha, de los elementos indeseables asociados a ese día, en un bien que revela las cualidades positivas brindadas por el servicio del hombre, la calidad de diez.
Con la excepción de Iom Kipur, todos los días de ayuno son de origen rabínico. Esto implica que la Torá, que es llamada "la Torá de bondad", ve el mundo con una luz positiva y, por lo tanto, no considera que sea tan grande la necesidad de instaurar ayunos para que el hombre busque expiación por su conducta. De hecho, incluso Iom Kipur es principalmente un concepto positivo, como se refleja en la asociación entre él y el versículo, "para darles vida a través del hambre", es decir, aunque es un día de "hambre", en este día, se nos da vida.
En contraste, los rabinos apreciaron que "fueron nuestras malas acciones y las de nuestros antepasados, que se asemejaron a las nuestras, lo que provocó estas dificultades para ellos y para nosotros". Por lo tanto, establecieron ayunos "para despertar los corazones y abrir el camino de la teshuvá (replanteo y retorno a Di-s)." Y a través de esta teshuvá, el hombre y el mundo son llevados a un nivel más elevado que antes de la transgresión.
Por lo tanto, la Torá (la escrita) revela el bien que está presente dentro de la Creación. A través de la tradición rabínica (la Torá oral), que revela el aporte del hombre, podemos expresar un bien interior y más profundo, un bien que implica la transformación de influencias indeseables.
En base a lo anterior, podemos apreciar el potencial que posee Shabat para posponer un ayuno. Shabat se asocia con la revelación del bien y el placer desde arriba de una manera que impide la posibilidad de un ayuno. Sin embargo, cuando el diecisiete de Tamuz cae en Shabat, también hay una revelación del bien asociado con el servicio de diez. En lugar de ayunar, hay una mitzvá para deleitarse en el Shabat y disfrutar de la comida y la bebida. Esto sirve como preparación para la época en que el ayuno se transformará en un día de celebración de alegría, en la Era de la Redención.
Esto se logra mediante la bendición otorgada por el Shabat del 10 de Tamuz, ya que es la fusión del diez y del siete de este Shabat lo que permite la transformación del decimoséptimo de Tamuz en el siguiente Shabat.
3. Los conceptos anteriores se encuentran también en la parashá de esta semana, Jukat, que comienza: "Este es el decreto de la Torá ...". Aunque el versículo siguiente describe solo una mitzvá, la vaca roja, de todas formas se la conoce como "el decreto de la Torá", porque en el microcosmos, el servicio de toda la Torá se alude en esta mitzvá. 
El servicio de la vaca roja involucra dos movimientos, ratzo (impulso) y shov (retorno). La quema de la vaca alude al servicio de ratzo, el anhelo del alma judía de unirse a Di-s. Y la colocación de agua en un recipiente se refiere al servicio de shov, nuestros esfuerzos para atraer Divinidad al mundo y hacer del mundo una morada para él.
Existe un paralelo entre los movimientos de ratzo y shov y los conceptos de siete y diez nombrados anteriormente. Ratzo refleja el deseo de superar las limitaciones de nuestro mundo. Por lo tanto, se relaciona con el nivel de diez que también refleja un nivel de perfección que trasciende los límites naturales. Por el contrario, shov representa al servicio dentro del mundo. Por lo tanto, es paralelo al nivel de siete que está asociado con la perfección dentro de la naturaleza.
El mayor nivel de servicio a Di-s se refleja en una fusión de ambos movimientos: el anhelo del judío de trascender los límites del cuerpo y del mundo deben combinarse con la conciencia que hay un deseo de Di-s de que se cree una vivienda para Él en este espacio inferior. Por el contrario, el servicio de atraer Divinidad a este mundo debe llevarse a cabo con la conciencia de que "por la fuerza, vives", que el anhelo natural del alma es elevarse por encima del cuerpo y es solo por el cumplimiento de la voluntad de Di-s que uno permanece en este plano material.
4. Aquí también hay una conexión con la festividad del 12 y 13 de Tamuz, la conmemoración festiva de la redención del Rebe anterior de la prisión, que también se lleva a cabo la semana que viene.
El poder de revelar los niveles de siete y diez en el mundo se deriva de nuestros logros en el ámbito de la Torá, como se indica en la enseñanza del Zohar : "El Santo, bendito sea, miró a la Torá y creó el mundo. Un mortal observa la Torá y mantiene el mundo".
Los dos niveles de siete y de diez (además de su conexión con la Torá escrita y la Torá oral como se mencionó anteriormente) también se pueden ver aplicados a los dos áreas de la Torá: Niglé que es la dimensión revelada de la ley de la Torá, el cuerpo de la Torá, y Pnimiut HaTorá, que es la dimensión interna y mística de la Torá, el alma de la Torá.
Niglé trata sobre directivas prácticas en hechos y acciones en el mundo, en general. Por lo tanto, se relaciona con ese nivel de Divinidad que se enmarca dentro de los límites del orden natural (siete). Por el contrario, Pnimiut HaTorá se ocupa de las dimensiones internas del alma y del mundo y por lo tanto, se relaciona con el nivel de Divinidad que trasciende el mundo (diez). Por lo tanto, es Pnimiut HaTorá lo que nos da el potencial para apreciar la naturaleza interna y positiva de aquellos elementos de la existencia que exteriormente no parecen ser buenos.
La máxima revelación de Pnimiut HaTorá será en la Era de la Redención (y se alude a ella con la conquista de las tierras de Keni, Kenizi y Kadmoni, como se mencionó anteriormente). Sin embargo, se nos ha concedido un anticipo de esta revelación en los últimos siglos. Rabí Itzjak Luria, el "Arizal", declaró que “Es una mitzvá para revelar esta sabiduría” y el Baal Shem Tov comenzó el trabajo de “difundir los manantiales del jasidismo hacia el exterior.” Y cada Rebe de Jabad incorporó y transmitió estas verdades dentro de un marco intelectual que permitió ser captadas por más y más personas. En cada generación, ha habido una mayor difusión y al mismo tiempo, una mayor revelación de Pnimiut HaTorá.
Aunque ha habido un declive en el nivel espiritual de las generaciones, esto es precisamente porque nuestro servicio a Di-s se lleva a cabo en el más bajo de todos los niveles, donde estos niveles trascendentes de la Torá se están revelando. Es el servicio en la oscuridad del exilio, un servicio que extrae las dimensiones más profundas del potencial espiritual de un judío, lo que impulsa la revelación de estas luces.Y así, a medida que el descenso del exilio continúa, hay una revelación más amplia e inclusiva de las fuentes de Jasidismo.
Esto se relaciona con la redención del 12 de Tamuz, porque ese hecho provocó un aumento en el trabajo de expandir las fuentes de Jasidismo hacia afuera, pues finalmente condujo a la llegada del Rebe anterior a América, lo que provocó un marcado aumento en este trabajo de expansión. De hecho, la medida en que Jasidismo se ha revelado y difundido desde entonces, ha excedido con creces la naturaleza de estos esfuerzos en las generaciones anteriores.
El potencial de este fenómeno, emana de la redención del Rebe anterior, como Rashi escribe: "El Nasi (líder) es todo el pueblo". Toda las personas, particularmente aquellos que tuvieron el mérito de ver al Rebe anterior en persona, (pues ver a un Nasi tiene un poderoso efecto sobre aquellos a quien contempla), obtienen inspiración y fuerza de él.
Los efectos de estos esfuerzos aumentan año tras año. Particularmente, en los últimos años, se han publicado y difundido una gran cantidad de enseñanzas jasídicas que en generaciones anteriores habían sido reservadas para unos pocos elegidos. De hecho, incluso maamarim (discursos jasídicos) que nadie conocía anteriormente han sido publicados. (Grande es el mérito de todos aquellos que a través de sus esfuerzos y/ o apoyo económico han hecho que estas enseñanzas estén disponibles para otros).
La difusión de estas enseñanzas conduce a la revelación de la influencia Divina que, en esencia, trasciende al mundo (el nivel de diez). En particular, las enseñanzas del Jasidismo de Jabad que incluyen estos conceptos trascendentales dentro de los límites del intelecto, otorgan el potencial para hacer "kelim" (contenedores) para la Divinidad dentro del mundo y transformar el mundo en una morada para Él (el nivel de diez que penetra dentro del nivel de siete).
Este servicio sirve como una preparación para la revelación final, la recompensa por "expandir los manantiales del Jasidismo hacia afuera", que es, como el Mashíaj le dijo al Baal Shem Tov, lo necesario para la Redención futura. Entonces veremos la fusión máxima de la Divinidad que trasciende la naturaleza (diez) y la Divinidad investida dentro del orden natural (siete).
5. Los conceptos anteriores también deben reflejarse en la tarea espiritual de cada persona. Una persona debe estar involucrada en los dos movimientos espirituales: revelar la Divinidad que se inviste en el mundo y atraer aquí abajo a la Divinidad que trasciende el mundo.
Ambas tareas se mencionan en la declaración "Mode Ani" que hace un judío al levantarse cada mañana. Damos gracias a Di-s por devolver nuestras almas, es decir, reconocer la fuerza de vida otorgada en nuestro interior, y proclamar también que "grande es tu fidelidad", incorporar a nuestra conciencia un nivel de Divinidad que es "grande", es decir, por encima de nuestros límites ordinarios.
De una manera más visible, estos dos servicios aparecen en las bendiciones que decimos cada mañana. Por un lado, las bendiciones matutinas en las que agradecemos a Di-s por los regalos materiales que nos ha otorgado y por otro lado, las bendiciones de la Torá, que describen un vínculo con Di-s que es más elevado que la naturaleza, como comentaron nuestros Sabios: "la Torá precedió al mundo."
Después, estas dos ideas aparecen en nuestro trabajo espiritual durante todo el día. Ciertos elementos de nuestra conducta están relacionados con el perfeccionamiento y la elevación del mundo y otros están involucrados en el servicio espiritual que trasciende los límites del mundo, es decir, el estudio de la Torá y la observancia de sus mitzvot.
La necesidad de un servicio doble puede ser apreciada por todos, incluso por un niño pequeño. Todos se dan cuenta que tiene un cuerpo que deriva su nutrición de las actividades físicas y un alma que es una entidad espiritual por encima del cuerpo. El cuerpo es obviamente limitado, mientras que la naturaleza del alma trasciende los límites de nuestra percepción.
Dentro del alma misma, también hay diferentes niveles. Hay una dimensión interna que se manifiesta en el profundo deseo con el que una persona anhela ciertas cosas. Y hay una dimensión externa del alma donde los deseos no son tan poderosos. La dimensión externa del alma es limitada, mientras que la dimensión interna no tiene límites. Cada día, debemos esforzarnos para fusionar estas dos dimensiones en todas estas áreas.
En la práctica, esto debería implicar hacer un esfuerzo para estudiar una parte de Niglé y una parte de Pnimiut HaTorá cada día. En particular, debemos aumentar nuestra contribución para tzedaká, esto incluye no solo los actos de tzedaká monetaria, sino tzedaká en el nivel del habla y la acción, pensar y hablar favorablemente sobre otros judíos.
De manera similar, en conexión con el 12 de Tamuz, se deben hacer esfuerzos para organizar farbrenguens (reuniones jasídicas) en todos y cada uno de los lugares donde hay judíos, para inspirarse unos a otros al servicio de la difusión de las fuentes de Jasidismo. Esto generará el potencial para la transformación de las "tres semanas" en un período positivo, con la llegada de la Redención final. Incluso antes de que venga la Redención, mereceremos una sucesión de milagros divinos. Cuando un judío le pregunte a otro: "¿Cuál fue el último milagro que sucedió?" Este no podrá responder porque los milagros se están produciendo en una sucesión muy rápida. Y estos milagros llevarán a los últimos milagros, aquellos que acompañan la liberación del exilio, cuando "como en los días de tu éxodo de Egipto, te mostraré maravillas".

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