Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Dvar Maljut - Tazría/Metzorá 5751. Los mensajes semanales del Rebe de Lubavitch sobre la inminente llegada del Mashíaj

1. Este es un momento en el que cada judío está obligado a hacer todo lo que depende de él para lograr la llegada del Mashíaj de inmediato debido a que "Todos los plazos señalados para la llegada del Mashíaj han vencido". Esto es una realidad concreta en este tiempo presente luego de haber concluido el mes de Nisan y con total seguridad que enseguida y de inmediato, el Mashíaj viene y cada uno lo señalará con su dedo y dirá: "He aquí, que éste, el Mashíaj viene", hasta tal punto que ya vino, expresado en tiempo pasado.
Estos conceptos, la inminencia de la llegada de Mashíaj y la responsabilidad de cada judío de actuar para concretar el hecho, están relacionados con la
lectura de la Torá de esta semana que es Tazría-Metzorá.
La parshá Tazría (que significa "otorgue simiente") comienza con la mención de una mujer que da a luz a un hijo. Esta es una alusión a la llegada de la futura Redención que a menudo se describe utilizando la metáfora del nacimiento. En particular, el nacimiento de un hijo se explica como símbolo de solidez y ​​estabilidad que caracterizarán la Redención final, ya que esta Redención no será seguida por un exilio. En este contexto, la mujer es una alusión al pueblo judío cuya tarea finalmente dará frutos con la llegada de la Era de la Redención.
La parshá Metzorá (que se refiere a la persona que sufría de heridas extrañas en la piel) también comparte una conexión con la llegada del Mashíaj. Nuestros sabios enseñan: ¿Cuál es el nombre de Mashíaj? "El Metzorá de la Academia de Rabi" tal como lo describe la profecía, "Él ha cargado nuestras enfermedades y ha soportado nuestras aflicciones". El Mashíaj se sentará entre los enfermos y él mismo será un enfermo.
(Sobre la base de lo anterior, podemos apreciar la procedencia del nombre de la parshá de su primer versículo: "Esta es la ley que se aplica al Metzorá en el día de su purificación". Aunque el nombre comúnmente aceptado de la parshá es Metzorá, en algunas comunidades, se la conoce como la Parshá Tahará, que significa purificación. Basado en lo anterior, podemos apreciar que ambos nombres se aplican al Mashíaj: Metzorá, se refiere a él, tal como existe dentro del exilio y Tahará, se refiere a su estado después de que él se revela y redime al pueblo judío).
Profundizando el versículo: "Cuando un Adam (hombre) tendrá una herida en su piel", el Alter Rebe explica que Adam (el término hebreo que se usa para "hombre") se refiere a un ser humano que está completamente desarrollado en todo los aspectos de su personalidad. Por lo tanto, la herida está solo en su piel, es decir, afecta solo a los elementos inferiores y más superficiales de su ser que aún no han sido refinados.
El Alter Rebe continúa explicando que las heridas en la piel del Metzorá son "asuntos sublimes, ellos no son impuros hasta que esto no esté determinado por un Cohen ... hasta entonces, ellos no están impuros, sino en cambio las heridas son luces elevadas".
Estas dos explicaciones sobre las heridas del Metzorá, que por un lado, reflejan los aspectos superficiales de nuestro ser que aún no se han refinado y por otro lado, que reflejan luces Divinas sublimes, están interrelacionadas. Debido a que son un reflejo de tales luces sublimes, incluso cuando hay un descenso y su nutrición se deriva a las fuerzas negativas, los efectos son solo superficiales.
En este contexto, podemos apreciar la purificación de las heridas de un Metzorá en un contexto diferente: El proceso de purificación no representa la introducción de una nueva cualidad exterior, sino la revelación de la dimensión interior y verdadera que poseen estas heridas, su existencia como elevadas luces Divinas. Esto se refleja en las palabras "en el día de su purificación". Esto implica que la purificación del Metzorá está conectada con el concepto  de "día", es decir, con la revelación, que revela la naturaleza interna de estas elevadas luces.
Si nos enfocamos en este concepto, observamos que es precisamente la naturaleza sublime de estas luces Divinas lo que permite la derivación de la nutrición a fuerzas negativas. Estas luces son demasiado poderosas para ser encerradas dentro de sus "kelim" (contenedores) y, por lo tanto, existe la posibilidad de descenso.
Cuando estas luces poderosas, (también llamadas luces de Tohu (caos)), no pueden investirse en los "kelim", (también llamados contenedores de Tikun (rectificación)), producen un movimiento de "ratzo" (impulso) que es el concepto de un alma que se consume por anhelo a Di-s y se desprende de su cuerpo y se incluye dentro de la luz de Di-s. Esto permite la posibilidad de que la nutrición que aporta esta energía sea derivada a fuerzas negativas porque no hay una contención de los "kelim" denominada "Shov" (equilibrio luego del impulso del "ratzo"). Un ejemplo de esto a nivel de las relaciones humanas: Después de que una persona se siente tremendamente inspirada en la plegaria, la energía que generó puede desencadenarse en una ira dirigida a otra persona.
¿Que es necesario? Para desarrollar el equilibrio con tales sentimientos de ratzo, es necesario poner énfasis en el shov, la participación en el mundo. Esto se caracteriza por el bitul (la cualidad de auto-anulación del "yo"). El anhelo y deseo de la persona por la Divinidad (ratzo) tiene un elemento de iesh, el propio ego, ya que en cualquier relación de amor, la persona que expresa amor siente su propia identidad personal. A la inversa, en el enfoque de shov, uno debe ser como un sujeto que está totalmente abrumado cuando está en presencia de su maestro y no siente ninguna importancia en sí mismo.
Este bitul (auto-anulación del yo) encontrará expresión en los diversos servicios espirituales que son para atraer la luz Divina hacia abajo, cumpliendo así el deseo de Di-s de morar en los planos inferiores de la existencia. Por lo tanto, esta tendencia de shov (equilibrio) tiene el potencial de atraer y descargar las "luces sublimes" que son demasiado trascendentes para estar contenidas en "kelim" y ser reveladas dentro de este mundo.
La fusión de estas dos tendencias de ratzo y shov se produce a través de la revelación de una luz que trasciende ambas cualidades. Esto se refleja en la cualidad de Tiferet (belleza) que tiene el poder de crear una fusión entre Jesed (bondad) y Guevurá (poder), porque dentro de ella, se revela una luz que es completamente trascendente a la naturaleza.
Este proceso se refleja en la descripción de la purificación de un Metzorá que utiliza las palabras "Torat HaMetzorá", "la ley del...". Al parecer, las palabras del versículo deberían haber sido Taharat HaMetzorá, "el proceso de purificación del Metzorá". ¿Por qué usa la palabra Torat? Para indicar que, en un sentido espiritual, la purificación de un Metzorá se produce a través de la Torá.
El estudio de la Torá requiere bitul, como lo implica la relación de continuidad de las palabras de nuestras plegarias (Al final de la Amidá): "Mi alma será como polvo para todos. Abre mi corazón en Tu Torá". Es el bitul lo que hace que el judío sea un receptor apropiado para la Torá.
La Torá está asociada con la cualidad de Tiferet, tal como nuestros sabios enseñan: "Tiferet es la entrega de la Torá". Por lo tanto, la Torá tiene el potencial de unir las dos tendencias de ratzo y shov y, por lo tanto, lograr que las elevadas luces Divinas se atraigan, descarguen y se revelen dentro de los "kelim" de este mundo inferior. Esta revelación, a su vez, evita que las fuerzas negativas se nutran.
En base a lo anterior, podemos considerar a la enfermedad de un Metzorá como una analogía del exilio y a la purificación de esta impureza como un ejemplo para la Redención. El exilio se caracteriza por el ocultamiento de la Luz Divina. Esta oscuridad, sin embargo, tiene su origen en luces sublimes que son demasiado trascendentes para ser reveladas dentro de este mundo material. Dado que la fuente de esta oscuridad es tan alta, afecta solo a los elementos inferiores y más superficiales de nuestra existencia.
Esta concepción también conduce a otra idea: Nuestros esfuerzos por refinar el mundo en el momento del exilio no implican la introducción de una idea totalmente nueva, sino la revelación de la verdadera naturaleza del exilio en sí. Por lo tanto, el exilio no necesita ser totalmente anulado, sino más bien transformado en Redención.
Este concepto se revela en la relación entre las palabras hebreas que significan exilio y redención, que son gola (גולה) y Gueulá (גאולה). La diferencia entre estas dos palabras es una letra, la Alef ,que representa a Di-s, que es llamado Alufó Shel Olam ("Líder del mundo"). A través de nuestro servicio en la era actual, podemos revelar las sublimes luces Divinas (representadas por la letra Alef) que no se revelan en el momento del exilio.
En particular, esto se logra a través de una tarea espiritual que se caracteriza por el bitul y el Mesirut Nefesh (que si bien es traducido como sacrificar la vida, en la Jasidismo se lo explica como sacrificar el "yo"). Estas cualidades hacen que el nivel más profundo del alma llamado "Iejidá" se exprese y, por lo tanto, conduzca a la expresión del nivel Divino de Iajid ("Único") que produce la fusión de ratzo y shov y, por lo tanto, hace que se revelen las luces Divinas sublimes dentro de los "kelim" de este mundo.
De acuerdo a lo que venimos estudiando, podremos entender la secuencia de las dos secciones de la Torá que se leen esta semana. Como prefacio al concepto sobre la enfermedad del Metzorá escrita en ambas parshiot, la Torá habla de una mujer que da a luz, que es una analogía de cómo nuestro servicio espiritual en el presente nos lleva a la Redención. A continuación, la lectura de la Torá menciona la enfermedad del exilio simbolizada por el Metzorá, porque en verdad el exilio se relaciona con las elevadas alturas de la Divinidad, que finalmente se revelarán en este mundo en la Era de la Redención.
Luego, la parshá Metzorá, cuyo nombre alude al exilio, comienza con la descripción del proceso de purificación, la revelación de la verdadera naturaleza del exilio. Esto se destaca aún más por el hecho de que el Mashíaj se llama Metzorá y es descripto por nuestros sabios como viviendo entre quienes tienen este padecimiento.
Esto nos enseña que el Mashíaj también existe en el mundo en medio del exilio. También está en el exilio y espera ansiosamente ser revelado y proceder a redimir al pueblo judío.
2. Esta semana, estudiamos el segundo capítulo de Pirkei Avot. La primera enseñanza de ese capítulo dice: "Rabí dijo: ¿Cuál es el camino recto que un hombre (Adam) debe elegir para sí? Lo que es honorable (Tiferet) para sí mismo y le trae honor (Tiferet) del hombre".
Hay varias dificultades de comprensión que surgen de esta enseñanza: a) La pregunta misma "¿Cuál es el camino recto?" Es problemática. ¿Puede haber un camino recto que no sea el camino de la Torá y sus mitzvot? b) ¿Por qué la Mishná usa el término Adam (hombre) que, como se mencionó anteriormente, se refiere a una persona cuyo servicio de Di-s es perfecto? c) ¿Cuál es la conexión entre esta declaración y su autor, Rabí? ¿Y por qué la Mishná se refiere a él de esta manera y no por su nombre completo, Rabí Iehuda HaNasí?
Estas preguntas pueden responderse dentro del contexto de los conceptos explicados anteriormente con respecto a la llegada de Mashíaj: En la generación de Rabí, sus colegas dijeron: "Si el Mashíaj está hoy entre los vivos, con seguridad es nuestro sagrado Rabí, porque sufre aflicciones físicas y es totalmente piadoso". Por lo tanto, Rabí habla de un Adam, una persona que, como él, ha alcanzado un nivel perfecto de plenitud espiritual y, por lo tanto, tiene que elevar solo los elementos superficiales de su ser y aún sufre los dolores del exilio.
Se debe enfatizar que, en la actualidad, dado que nosotros somos la última generación del exilio y ya hemos completado todos los elementos de la tarea espiritual que Di-s nos exige, todos los judíos de esta generación están en el nivel de Adam.
Y la pregunta es: Ya que hemos completado todo lo que se nos exigía, "¿Cuál es el camino recto, es decir, el más directo y efectivo para lograr la llegada real de Mashíaj?".
La respuesta de la Mishná mencionada destaca la virtud de la cualidad de Tiferet, que, como se explicó anteriormente, tiene la capacidad de fusionar las dos tendencias de ratzo (impulso desmedido) y shov (contención y equilibrio). Una conducta de esta forma tiene el potencial de acelerar la llegada de Mashíaj para que desempeñe sus dos funciones, la de rey (por ello es llamado Melej HaMashíaj, rey Mashíaj) y maestro (Rabí, porque enseñará la Torá a toda la gente), que representa una fusión similar de dos tendencias opuestas.
En otras palabras: Nuestra relación con un rey depende de la cualidad de Kabalat Ol (Aceptación de su yugo), es decir, una persona va más allá de sí misma y se anula a la autoridad del rey. En contraste, la enseñanza implica el establecimiento de un vínculo interior. Por lo tanto, la fusión de estas dos cualidades es paralela a la luz Divina trascendente que se revela dentro de nuestro mundo limitado.
3. Los conceptos anteriores se pueden asociar con el actual mes, el mes de Iar. En contraste con el mes de Nisan, que está asociado con la Redención y el aporte celestial, la revelación desde Arriba, Iar representa la contribución del hombre, el aporte obtenido a través del esfuerzo en este plano terrenal. Por lo tanto, la conexión entre estos dos meses también se relaciona con el concepto de atraer la Luz Divina trascendente a la revelación dentro de nuestro mundo limitado.
La fusión entre estos dos meses se afirma a través del segundo día de Iar que corresponde a la cualidad de Tiferet ShebeTiferet, que es día de cumpleaños del Rebe Maharash. Esto permite que las revelaciones asociadas con Nisan, el mes de la Redención, se trasladen al mundo a través de nuestro servicio espiritual.
Iar (אייר) es una sigla de los nombres de Abraham, Itzjak, Iaakov y Rajel. Los tres patriarcas representan las tres columnas de las Sefirot y la matriarca Rajel representa los "kelim" (contenedores) que reciben esta luz Divina. Por lo tanto, esto constituye un paralelo adicional al concepto descripto anteriormente.
Rajel también es recordada por su duelo por el envío del pueblo judío al exilio. Di-s le promete que "habrá una recompensa por sus esfuerzos" y que, en última instancia, "los hijos volverán a sus fronteras", es decir, que la Redención llegará.
4. También hay una conexión entre los conceptos anteriores y la Sefirá que se contó anoche, Maljut ShebeTiferet (la realeza dentro de la belleza). En general, la Cuenta del Omer está destinada a refinar nuestras almas: "Que rectifique nuestro nefesh, ruaj y neshamá" y al mundo en general: "Se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos". Y fundamentalmente, también está destinada a producir la Redención como se refleja en la plegaria: "Que el Misericordioso restaure el Beit HaMikdash...".
Este año, hay una dimensión especial en la Cuenta del Omer, porque se celebró Pesaj en Shabat. Por lo tanto, cada semana, la Cuenta del Omer comienza la noche del sábado y concluye en Shabat. Como consecuencia de esto, cada semana Shabat se asocia con la Sefirá de Maljut (reinado) tal como se manifiesta dentro de cada una de las Sefirot, por ejemplo, Maljut ShebeJesed, Maljut ShebeGuevurá, etc. Hay una interrelación entre los dos conceptos. Shabat refleja en el microcosmos, "la era que será todo Shabat y descanso por la eternidad", la Era de la Redención. Del mismo modo, en esta era, veremos la máxima expresión de Maljut ya que el Mashíaj restaurará la monarquía judía. A través de sus acciones, el reinado de Di-s se establecerá en todo el mundo, "Y Di-s será rey sobre toda la tierra".
Nuestros sabios enseñan: “La palabra del rey arranca una montaña”. Incluso los elementos más fuertes de la existencia, las montañas, no pueden oponerse a un rey. Expliquemos este concepto en un nivel más profundo: Es imposible que una persona o entidad en un país se oponga a un rey. La energía vital de toda la nación deriva del rey y ninguna entidad puede oponerse a su propia fuente. Del mismo modo, se aplica esto en lo que respecta al reino final, la soberanía del reinado del Mashíaj. El Mashíaj es la esencia de toda existencia, como dicen nuestros sabios: "El mundo fue creado únicamente ... por el Mashíaj". Por lo tanto, no puede haber una oposición real a la revelación del Mashíaj y la Redención. Por el contrario, la Redención revelará la existencia genuina de cada entidad dentro del mundo.
El camino recto que es para traer al Mashiaj, también lo aprendemos de la Sefirá que corresponde a este Shabat que es Maljut ShebeTiferet, que como estudiamos, Tiferet se relaciona con el estudio de Torá y Maljut con el Melej HaMashíaj y por ende recae la responsabilidad de todo judío, hombres, mujeres y niños, de incrementar el estudio de temas de la Torá sobre el Mashíaj y la Gueulá (Redención), tal como los encontramos a lo largo de toda la Torá, en los profetas, en el Talmud, en el Talmud, en los tratados de Sanhedrín y Sotá, en los Midrashim en el Zohar y por supuesto en el Jasidismo. Este estudio debe ser público, (por lo menos 10 personas) para que genere la ansiedad, el anhelo y la alegría por la llegada del Mashiaj, junto a un incremento de la mitzvá de Tzedaká con la intención de apurar la Redención. Y todo esto producirá la revelación del Mashíaj hasta tal punto que podremos bendecir "Shehejeianu Vekimanu Vihiguianu lizman Haze" (que Nos diste vida, Nos mantuviste y Nos hiciste llegar a este momento), por el nacimiento y revelación del Mashiaj.

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