Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Revelando a la Gueulá en Sucot / parshat VeZot HaBrajá - El nombre del rey Mashíaj


Basado en el Rebe de Lubavitch, en su obra Likutei Sijot, Tomo 19, Sucot.
El significado de la festividad de Sucot es "tiempo de nuestra alegría", la alegría del Santo, Bendito Sea Él, por el pueblo de Israel y la alegría de cada judío en Di-s. Las mitzvot especiales de la festividad contienen en su interior muchos y profundos elementos que arrojan una luz preciosa sobre la honda relación entre el pueblo de Israel y el Creador del mundo, una relación que conduce directo a la llegada del Mashíaj y al tiempo de la Redención. El "Maharsha", Rabí Shmuel Eliezer Eidels, nos enseña (en su explicación a las palabras del Talmud, tratado de Pesajim 5A) que existe una relación interesante entre el cumplimiento de las mitzvot de la festividad de Sucot y la Redención. Él explica que la recompensa por el descanso en la festividad de Sucot, o sea, el cuidado de no hacer ninguna tarea prohibida en un Iom Tov, será la construcción del Beit HaMikdash, mientras que la recompensa por el cumplimiento de la mitzvá de las cuatro especies será el "nombre del Mashíaj".
Estas ideas requieren una explicación, pues, en apariencia, ¿cuál es la relación entre el cumplimiento de estas mitzvot y la recompensa que se otorga por ellas? ¿Por qué el cumplimiento de la mitzvá de las cuatro especies nos traerá el "nombre del Mashíaj", acaso al Mashíaj lo llamarán "Etrog" o "Hadas"?
El Maharsha explica, que estas palabras están expresadas "Midá kenegued Midá", medida por medida. En la festividad de Sucot la Torá nos ordena habitar la Sucá en recuerdo a las nubes de gloria que Di-s extendió sobre nosotros en la salida de Egipto y durante nuestra estadía en el desierto. Cuando el judío se abstiene de realizar trabajos en esta festividad, sale de su casa y vive en la Sucá, él demuestra su fe y reconocimiento en estas nubes de gloria que simbolizan la sagrada Presencia Divina. En recompensa de esto, por habitar bajo las alas de las Presencia Divina en este mundo, o sea, en la Sucá, mereceremos que El Santo, Bendito Sea Él, extienda sobre nosotros Su Sucá nuevamente, que es la construcción del tercer Beit HaMikdash, en el cual, posará la Presencia Divina de la forma más revelada.
Lo mismo sucede con respecto a la mitzvá de las cuatro especies: La Torá dice que esta mitzvá esta relacionada en especial, con la alegría: "Y tomarán para ustedes en el día primero, un fruto de un árbol...y se alegrarán frente a Di-s, vuestro Di-s". Por medio del cumplimiento actual, de esta mitzvá con alegría, el Maharsha explica, mereceremos la gran alegría de la llegada del Mashíaj.
Pero, aún hace falta aclarar algo, si el tratado de Pesajim diría que en recompensa de tomar las cuatro especies somos merecedores de la llegada del Mashíaj o la alegría del Mashíaj, todo sonaría bien, sin embargo, ¿cuál es la relación de esta mitzvá con el "nombre del Mashíaj" exactamente?
El Maharsha "lanza una frase", una frase sintética y conceptual, una frase profética real, que puede enseñarnos mucho sobre la época y la generación en la que nos encontramos: "y precisó decir el nombre del Mashíaj, que es Menajem (consuelo), que él nos consolará y alegrará, como está escrito: "Alégranos como en los días que nos afligiste".
El nombre de una cosa nos enseña sobre su esencia. El nombre del rey Mashíaj enseña muchísimo sobre la esencia verdadera del Redentor. Mashíaj, cuyo nombre es Menajem, se llama así por su función especial: "nos consolará y alegrará". A través de la alegría en el cumplimiento de la mitzvá de tomar las cuatro especies, somos merecedores de la alegría verdadera y completa con el Mashíaj que tiene el nombre más acorde a ser, ¡Menajem!
Pero, ¿por qué la alegría de la festividad, la alegría misma, no provoca la tan deseada recompensa? ¿Por qué la alegría en el cumplimiento de todas las mitzvot no trae el "nombre del Mashíaj"? ¿Qué tiene tan de especial la "alegría del lulav", que ésta, justamente, trae a la revelación que nosotros esperamos tanto?
El Rebe explica, que hay algo especial en el etrog (citrón), lulav (hoja de palmera), hadas (mirto) y arabá (sauce), que no hay en ninguna otra mitzvá...
Las cuatro especies, aún antes de ser tomadas en conjunto para cumplir la mitzvá, transmiten por la realidad de su existencia, el concepto de la Unidad de Di-s (Di-s es todo y no hay nada fuera de Él), cada una de ellas simboliza a la unidad, con una característica original y propia:
El lulav, tiene "sus hojas empalmadas". Todas las hojas que hay en el lulav están empalmadas a lo largo de la columna, les es bueno estar juntas.
El etrog, se llama "el fruto de un árbol que habita", pues habita (vive) en su árbol en todas las estaciones del año, cada estación le otorga un fortalecimiento en el eslabón adecuado. Esta es una expresión de unidad con el árbol sobre el cual, crece.
El hadas, debe tener tres hojas en cada rama, tres hojas que salen del mismo lugar, tres hojas que se encuentran en la raíz y crecen desde allí.
La arabá, es llamada en la Guemará "Ajivna", que significa hermandad. Los sauces crecen al lado de un río en hermandad, cada uno adyacente al otro.
Aún antes de que se cumpla la mitzvá, éstos están unidos en la esencia de su naturaleza, por ello tienen la virtud especial que no existe en el resto de las mitzvot.
Hay quienes piensan que el Mashíaj traerá consigo una elevada revelación Divina y por medio de esto, "cambiará" el estado del mundo y la realidad existente, para siempre. Él sacudirá la "varita mágica" por encima de nuestras cabezas, y entonces...todo será bueno. Él nos sacará del lodo material decadente y de la situación política y nos llevará a "otro mundo", un mundo donde todo es bien y Santidad...
Pero la verdad es lo opuesto: El Mashíaj no cambiará la naturaleza, no moverá ninguna varita, tampoco es parte de una "empresa de aviación" Divina que nos ofrece un descanso en los mundos superiores...
La función del Mashíaj es revelar a la verdad, revelar ¡lo que siempre estuvo aquí! Revelar la Unidad de Di-s que existe en el mundo, por el lado de la naturaleza, ya antes que esto, desde la Creación del mundo. La Unidad de Di-s es una parte inseparable del mundo desde el instante de su Creación, sin embargo, está ocultada y cubierta. Todas las revelaciones maravillosas que nos aseguraron los profetas sobre la llegada del Mashíaj, son consecuencia directa de la revelación de la Unidad de Di-s que habrá en el mundo en dicho momento. Veremos con los ojos físicos a la verdad, que Di-s es Uno y Su nombre Uno, de una forma automática ya no veremos mal, no sufriremos hambre, no sentiremos tristeza, pues todo es bueno en verdad.
La función del rey Mashíaj está insinuada en su nombre, Menajem, pues el consuelo verdadero es revelar que realmente...no sucedió nada malo, ¡pues todo es bueno en verdad! No solo que un acontecimiento específico trae una consecuencia positiva y buena, ¡sino que éste es también bueno en este momento!, lo que pasa es. que en el tiempo del exilio, este tipo de cosas es tomado por nosotros "como palabras" solamente y en la era del Mashíaj se revelará a nuestros ojos físicos, la verdad Divina (que siempre existe), que el interior del exilio es en realidad...Redención.
Como se mencionó más arriba, este concepto está insinuado en la mitzvá de las cuatro especies, una mitzvá (cuyo tema es la unidad de Israel) que revela la unidad natural que existe en el mundo, en estos cuatro tipos de vegetales especiales, y por ello, en recompensa a esta mitzvá merecemos la revelación del "nombre del Mashíaj".
Culminamos con la historia de Itzik, un judío lleno de deudas, al que vieron tener una solemnidad especial en el momento de mover el lulav mientras cumplía la mitzvá. Él cerró sus ojos y movió a las cuatro especies hacia la derecha, la izquierda al medio, hacia arriba y abajo, con una gran devoción. La gente le preguntó a él: Itzik, ¿qué intención espiritual pusiste en cada uno de los movimientos?
Itzjik respondió: "Yo no se lo que ustedes hablan sobre "intenciones espirituales" en el momento de mover el lulav, pero mi intención fue: "Amo del universo, tengo deudas a la derecha, a la izquierda y al medio...por favor, Amo del Universo, llévate mis deudas para arriba y que no quede ningún recuerdo de ellas aquí abajo...".
Entonces, cuando movamos las especies este año, debemos recordar a Itzik y saber que la intención de todo es, atraer y descargar la verdad Divina que vemos ya, ahora, desde bien arriba hacia bien abajo a nuestros ojos físicos.


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