Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Revelando a la Gueulá en la parshá Noaj - Descansar de verdad

Basado en el Rebe de Lubavitch en el Maamar "Ele toldot Noaj 5751" y la Sijá de "Shabat Parshat Noaj 5752". Esta semana leemos la parshá Noaj, que así como su nombre lo indica, trata de la vida de Noaj y sus hijos, con todo lo referente al diluvio universal, los preparativos previos requeridos (la construcción del Arca por orden Divina) y la evolución posterior del mundo, el nuevo mundo. Al final de la parshá, aparece la descripción de la construcción de la torre de Babel, que nunca se concretó y el 
nacimiento del primer judío, el patriarca Abraham.
La parshá comienza con las palabras: "Esta es la historia de Noaj. Noaj era un hombre justo y honrado en su generación" (Bereshit 6:9). Los más meticulosos se darán cuenta de la curiosa redacción del versículo. La repetición del nombre de Noaj requiere cierta explicación, especialmente dado el hecho que en la Torá no existe ni una palabra (ni siquiera una letra) que esté de más. ¿Cuál es entonces la necesidad de escribir el nombre de Noaj dos veces consecutivas?
En el Midrash Rabá está explicado (al principio de la parshá Noaj) que el nombre de Noaj simboliza el descanso, la tranquilidad y la serenidad interiores. La Torá repite y con intención el nombre de Noaj dos veces, para enseñarnos que el día Shabat, el día de “descanso” de todo judío, se divide en dos clases y niveles de descansos diferentes y es por esta razón, que hay una necesidad especial y única de escribir el nombre de Noaj dos veces.
La mitzvá de Shabat lleva en sí una profunda y especial conexión con la Redención verdadera y completa. Todos conocemos la famosa frase del Talmud Babli: "Si Israel cuida dos Shabatot de acuerdo a la ley, de inmediato son redimidos" (Shabat 118B). Esta frase, con el correr de los años, tuvo el mérito de tener gran cantidad de explicaciones escritas por los más grandes sabios de Israel, donde todos intentan explicar el secreto de la Redención y cómo es posible que con tan sólo respetar dos Shabatot, lo lograremos.
Es interesante señalar, que en el Talmud Ierushalmi aparece una frase parecida, pero diferente: "Si Israel cuidara un solo Shabat como es debido, enseguida viene el hijo de David (el Mashíaj)". A primera vista, los dos Talmud están en desacuerdo sobre el tema de cuantos Shabatot son necesarios que cuidemos para traer la Redención. El Talmud Babli demanda que sean dos Shabatot, mientras que el Talmud Ierushalmi “resume la tarea” ¡y se conforma con sólo uno! Podríamos discutir y analizar extensamente esta contradicción talmúdica, sin embargo, la Torá del Jasidismo explica, que de hecho, no existe aquí ninguna discusión, ¡ya que en cada Shabat hay dos Shabatot!
En Shabat, cada judío debe sentir dos placeres: uno material y en cambio, el otro, espiritual.
Al placer material, el cuerpo lo percibe a través de las comidas de Shabat y dormir y similares. Sin embargo, el placer espiritual es percibido por el alma mediante una plegaria extensa y un aumento en el estudio de la Torá. Esto y más, en el Zohar y en los escritos de Rabí Itzjak Luria el “Arizal”, hallamos una interesante división del día de Shabat. "Maale DeShabata" (la víspera de Shabat) y "Ioma DeShabata" (el día de Shabat), dos estratos distintos de elevación espiritual en el día de Shabat. En la Cábala, la víspera de Shabat es denominada "Shabat tataá" (Shabat inferior), mientras que el día de Shabat es llamado "Shabat ilaá" (Shabat superior).
¿Qué son esos dos Shabatot? ¿Cómo es posible percibirlos, vivirlos y sentirlos? ¿Y cómo todo eso nos conduce a la Redención?
Tomemos como ejemplo a un obrero de construcción, que trabaja muy duro, de la mañana a la noche para ganarse la vida. Días extensos de trabajo agotador en duras condiciones provocan una sensación de profundo de cansancio y debilidad física y espiritual en cada uno de nosotros. "Ya no puedo más…", cuando llega la víspera del Shabat y ya casi en su entrada, nos sacudimos ese agotamiento interior, nos sacamos la ropa de día de semana, nos bañamos y purificamos en honor al Shabat. Nos ponemos el "capote" (saco largo que usan los jasidim en Shabatot, festividades y ocasiones especiales), nos atamos el "gartl" (cinturón especial que usan los jasidim para rezar) y salimos en dirección a la sinagoga con un sentimiento de elevación. Cada uno de nosotros sabe que cuando vuelva a casa, se sentará a una mesa servida para reyes, preparada con cuidado, para el banquete de Shabat, colmada de manjares materiales y espirituales (palabras de Torá y melodías). Esta conciencia interior, nos libera del mundo terrenal y abre una escotilla a otro mundo, ¡un mundo de Redención!
Pero, esto es solo el principio…
Cuando un judío se levanta por la mañana de Shabat, sabe que hoy no hay trabajo, no hay teléfonos, no hay que “correr como un loco tras su propia cola” . Se siente confortable de una manera completamente diferente…
Todo lo que tiene hoy, es el estudio de un Maamar de Jasidismo, una plegaria prolongada, un farbrenguen (reunión jasídica), una serie de melodías jasídicas y más. En la mañana de Shabat, el judío no se siente como alguien que escapa de lo mundano y se despoja de lo material, sino que siente desde un principio, como una persona que nació dentro de la Santidad.
Eso significa que existen dos niveles de descanso.
1- "Descanso de la actividad" – descanso en el cual el hombre aún siente la dificultad del trabajo que lo perturba y se eleva y libera del mismo, para ascender a un nivel más alto.
2- "Descanso real " – una especie de descanso, en el que desde un principio no existe ningún obstáculo o contratiempo y por eso siente en él, sólo la dulzura y el placer de la buena vida.
En la víspera de Shabat experimentamos el "Shabat inferior" (de cada Shabat). Nos liberamos (principalmente, el cuerpo) de todas las cuestiones mundanas y las tareas cotidianas. En el día de Shabat, nos despertamos al “Shabat superior" (de cada Shabat), a una vida y a un mundo mejor, más elevado y más sagrado.
Para ser redimidos verdadera y plenamente, una Redención de alma y una Redención de cuerpo, ¡nosotros debemos cuidar dos Shabatot...en un mismo Shabat (y en cada Shabat)!
Y esto es lo que la Torá quiere insinuar al principio de la parshá – "Noaj Noaj" – para redimirnos del diluvio en el que vivimos, debemos cuidar el Shabat, un Shabat doble. El Shabat de la parshá Noaj, es la oportunidad de relacionarnos al Shabat de una manera diferente, querer que en nuestros hogares haya un ambiente de Santidad en Shabat, que las comidas estén colmadas de contenido judío y que la casa sea conducida con una sensación de enaltecimiento espiritual. En Shabat debemos entregarnos al estudio de Jasidismo y al servicio de la plegaria con seriedad y llenar el tiempo (y las baterías) con cuestiones espirituales para que podamos finalmente redimirnos, de una vez y para siempre.
Culminamos con la historia de un jasid que experimentó un inolvidable Shabat con el Rebe, antes de haber tomado el liderazgo de la generación.
Esto aconteció antes de la festividad de Shavuot del año 5707 (1947) en París.
El tiempo estaba insoportable, un calor amenazante y temible. Ese mismo viernes, llegó a manos del Rebe un nuevo libro de Jasidismo, que se había impreso hacía poco (Es posible que sea el “Hemshej” “Caja” del año 5637). Cuando terminó la plegaria matutina, el Rebe se instaló en el sector destinado a las mujeres, donde había un calor agobiante, vestido con capote, sombrero y gartl y estudió el nuevo libro durante unas 6-7 horas seguidas sin moverse (!) hasta la plegaria de la tarde.
Después de la plegaria, se llevó a cabo en la sinagoga la tercera comida de Shabat, que el Rebe no comió, pero participó y habló enseñanzas de la Torá ¡por más de una hora! Después de la plegaria nocturna y de la "havdalá", se acercaron al Rebe dos judíos: el primero, un judío intelectual que pidió una evidencia clara de la existencia del alma y el segundo, un estudiante de la ieshivá que pidió su ayuda para entender las palabras de Tosafot en el tratado de Baba Kama.
El Rebe se quedó en la sinagoga por mucho tiempo mientras que respondía con tranquilidad y extensamente a todas sus preguntas.
Y todo esto, a pesar de que el Rebe, aparentemente, hasta ese momento, ¡no había comido nada!


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