En la última década hubo buenas noticias de la investigación con células madre: Una compañía de biotecnología israelí anunció una mejora en la condición de tres de cada cuatro pacientes con ELA (esclerosis lateral amiotrófica) que participaron en el ensayo. Esta enfermedad daña las células nerviosas del cerebro y la médula espinal y se manifiesta por debilidad y parálisis. Durante el experimento, se extrajeron del cuerpo de los pacientes, "células madre", células que atravesaron un procesamiento especial y fueron devueltas a sus cuerpos.
Estas células son capaces de integrarse en el tejido enfermo y, mientras se dividen (multiplican), se transforman en células de tipo tisular. Los investigadores esperan que con el tiempo puedan reemplazar las células dañadas y lograr una cura.
Las células madre son las que inicialmente construyen el cuerpo humano como embrión y también funcionan en el cuerpo adulto. Nadie sabe por qué su proceso constructivo se ralentiza con el paso de los años y “se rinde” a procesos degenerativos que destruyen toda parte buena.
Pero está bastante claro que la capacidad de reparar y reemplazar cualquier tejido dañado todavía existe en nuestros cuerpos, incluso como adultos (y, Di-s no lo quiera, enfermos), incluso si no se expresa de manera prominente. El experimento antes mencionado lo demostrará, con la ayuda de Hashem.
Rezamos por el éxito de las investigaciones y por el descubrimiento de un tratamiento que pueda ser una solución a todas las enfermedades degenerativas del sistema nervioso (epilepsia, Alzheimer, etc.) y a todos los demás trastornos neurológicos. Pero en realidad rezamos por mucho más que eso.
Nuestras fuentes expresan repetidamente la promesa de que llegará el día, en que habrá una recuperación completa de cualquier condición, por mórbida que sea. Una recuperación que “atrapará” a todos los que sean meritorios a esto en aquel día. Las escrituras describen un remanente corporal de la columna vertebral, llamado hueso "luz", a partir del cual se construirá todo el cuerpo, con sus diversos tejidos, ¡incluso después de la muerte!
Antes de la genética moderna, antes del conocimiento de las células madre, era difícil imaginar un tipo de "hueso" así. Hoy en día ya es posible imaginar tal posibilidad científica, aunque está claro que se trata de un proceso milagroso que será realizado por Hashem, quien es dueño y conductor tanto de la naturaleza como de los milagros. La Redención futura será una combinación armonizada de milagros que se manifestarán también como leyes de la naturaleza antiguas y nuevas.
En las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, ER"M, estos procesos se explican con gran detalle. El Rebe demuestra que los procesos milagrosos que combinan el milagro con la naturaleza ya comenzaron a tomar forma en el mundo en la actualidad. Él dice que el mundo ya está listo para recibir las innovaciones de la Redención. La investigación sobre células madre, que descubrió células naturales, poseedoras de un potencial para la vida eterna (que ahora se define como un milagro total), ilustra una vez más la exactitud de las palabras del Rebe. Nos hallamos, pues, en los albores de la era de la vida eterna, una visión que, según los versículos, se materializa primero y principal en el Mashíaj mismo. Y como está dicho sobre él: "Él (el Mashíaj) te pidió vida (a Hashem), y le diste una extensión de días, eternos y para siempre" (Tehilim 21:5).
