Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Dvar Maljut - Shabat Parshat Shoftim 5751 - Traducido al español. Los mensajes semanales del Rebe de Lubavitch sobre la inminente llegada del Mashíaj

1. Encontramos un paralelismo del mandamiento de la lectura de la Torá de esta semana: "Deberás designar jueces y policías en todos tus portones (ciudades)", con la promesa de Ieshaiahu, el profeta de la Redención: "Y restableceré a tus jueces como antes y a tus consejeros como al principio". Este modo de expresión también se utiliza en las plegarias de los días de la semana: "Restablece a nuestros jueces como antes y a nuestros consejeros como al principio".
De acuerdo con lo que se ha mencionado muchas veces y en especial

recientemente, con respecto a la proclamación del Rebe anterior: "De inmediato el retorno a Di-s, de inmediato, la Redención", todo lo necesario para la Redención se ha completado, incluido "pulir los botones"; de modo que, todo lo que se necesita ahora es, que "todos estén preparados" -y esto también se ha hecho-, para recibir al Mashíaj inmediatamente. Por lo tanto, se entiende que ya hemos llegado al momento del cumplimiento de la promesa "Y restableceré a tus jueces ... y a tus consejeros" y más aún "como al principio". Esto ya ha comenzado, como será explicado más adelante.
Para comprender esto, es necesario entender algunas diferencias en el lenguaje de la profecía emitida por Ieshaiahu y el mandamiento mencionado en nuestra porción de la Torá:

a) En el mandamiento de nuestra parshá, se usan las palabras "jueces y policías", mientras que en la profecía, solo aparecen las palabras "Tus jueces" y la palabra "policías" no se menciona. Sin embargo, se agregan las palabras "y tus consejeros". b) ¿Cuál es la importancia de estas dos categorías "jueces" y "consejeros"? c) ¿Por qué las palabras "como antes", son usadas en relación a los "jueces", y "como al principio" se usa en relación a "consejeros"? d) ¿Por qué el uso de un pronombre de segunda persona, "tus" jueces, "tus" consejeros en oposición al término simple de "jueces y consejeros"?
Estas preguntas se pueden resolver de la siguiente manera: Rashi explica que la diferencia entre "jueces" y "policías" es: Los jueces determinan la sentencia y los policías del tribunal ejecutan la decisión del juez. Si es necesario, reprimen hasta que el acusado acepte la decisión del juez.
Según esta explicación, es comprensible que solo se mencionen "tus jueces" en relación con la profecía de Redención, y no "policías". En el futuro, se abolirá la existencia del mal de forma global y la inclinación al mal dentro del hombre. No habrá necesidad de que los policías obliguen a las personas a aceptar los fallos de los jueces; todos lo harán por su propia voluntad. Solo será necesario tener "jueces" que determinarán la ley, enseñarán la Torá y darán instrucciones sobre sus enseñanzas y mandamientos al pueblo judío.
Esta idea también se insinúa en el nombre de la sección de la Torá de esta semana: Shoftim -jueces- (sin la palabra shotrim, "polícías"), ya que el nombre de una entidad expresa su contenido interno.
La pregunta, sin embargo surge: ¿Cómo encaja el nombre de la porción de la Torá, Shoftim, con los mandamientos cuyo contenido incluyen aparentemente también a "policías"? El Midrash va más allá y dice que si no hay un policía en la corte, entonces no puede haber un juez. Para cuando un tribunal dictamina que un deudor tiene que pagar su deuda, si no hay un funcionario para hacer cumplir la sentencia del tribunal, el juez no tiene el poder para hacer cumplir su decisión.
Para resolver esto, debemos decir que el objetivo de tener policías no es un propósito independiente, sino solo vinculado a ayudar a los jueces. Si un juez no puede hacer cumplir su decisión, los policías, que tienen la "vara y el látigo" están ahí para obligar a una persona que recibió una sentencia, a aceptar la decisión del juez. Por lo tanto, la porción de la Torá de esta semana, se llama solo Shoftim. Y por esta misma razón, el nombramiento de policías no se cuenta como una mitzvá individual en la cuenta de las 613 mitzvot, pero se incluye como parte de la mitzvá de nombrar jueces, porque el propósito de tener policías es solo una parte de las obligaciones de los jueces. Sin embargo, no es una necesidad absoluta, ya que la ley puede llevarse a cabo de manera voluntaria, sin coerción, como ocurrirá en la Era de la Redención. 
Ahora podemos entender la razón por la cual, en la promesa profética, las palabras "tus consejeros" se agregaron a "tus jueces". En la Era de la Redención, las personas alcanzarán un estado de perfección, que les llevará a cumplir los dictámenes de los jueces sin la necesidad de policías. Y esto se producirá porque, además de los "jueces", habrá "consejeros".
La simple diferencia entre un juez y un consejero es que un juez no está al nivel de la persona que está siendo juzgada, sino se encuentra en un plano mucho más elevado. Él tiene un mayor conocimiento y comprensión de las leyes y en consecuencia, los litigantes sienten subordinación en su presencia. (Esto es necesario para que acepten el veredicto aunque no sea de su agrado).

Por el contrario, un consejero es lo que su nombre implica: Quien da buenos consejos. Esto indica que, el consejero está más o menos en el mismo nivel de la persona a la que aconseja. De hecho, el consejero le habla, no desde arriba hacia abajo, como juez con su veredicto, sino como un buen amigo que le habla sobre la base de la igualdad. Le da buenos consejos sobre cómo comportarse, consejos que su oyente puede entender y aceptar con la sensación de que su consejo lo beneficiará.
Podemos aplicar conceptos similares para explicar la diferencia entre los términos "tus jueces" y "tus consejeros" utilizados en la promesa profética mencionada anteriormente: Cada uno contiene una ventaja sobre el otro. La ventaja del consejero es que es más fácilmente aceptado por el receptor. Su consejo penetra el ser interno de los aconsejados, porque este último entiende que éste es un buen consejo para él.
En contraste, la ventaja del juez es que, aunque su decisión viene como una orden, porque él está en un plano mucho más alto que las personas juzgadas, esto en sí mismo es un plus. El juez tiene el poder otorgado por la Torá para tomar estas decisiones (que es un poder mucho mayor que el del consejero, que está en el mismo nivel que su oyente). De hecho, la naturaleza de sus decisiones obliga a la persona a aceptarlas (mientras que con los consejos uno tiene la opción de aceptarlos o no).
En otras palabras, mientras que con un juez el principal énfasis está en el estado del mismo juez, con el consejero, el principal énfasis está en la comunicación con la persona que recibe el consejo.

En general, el servicio del hombre a Di-s debe caracterizarse por estos dos sentidos espirituales. Debe incluir el servicio a través de su propia habilidad, que es llamado "un despertar desde abajo" y la influencia que recibe desde "arriba", denominada "un despertar desde arriba".
En mayor detalle, hay dos tipos de influencia que vienen desde "arriba": La influencia que se otorga según el nivel de la persona, que por lo tanto, puede convertirse en parte de su ser interior y la influencia que proviene de un nivel que trasciende el nivel de la persona misma.
Del mismo modo, estas dos dimensiones se reflejan en las motivaciones al servicio de Di-s que provienen de la persona misma: "Tus jueces", -cuya tarea es enseñar la Torá, la palabra de Di-s-, dan influencia desde un nivel superior, desproporcional a la persona, y "tus consejeros", ayudan a la persona de una forma que pueda llevar la influencia a su interior, de una manera que siente que es para su propio bien.
En base a lo anterior, podemos entender la razón de la conexión entre "tus jueces" y la expresión "como antes" y la conexión de "tus consejeros" con "como al principio". La diferencia entre "como antes" y "como al principio" es la siguiente: "Como antes" alude a un estado de existencia primigenia, antes del comienzo de la materia, mientras que "como al principio"se refiere al comienzo real de la materia.
Dado que el trabajo de un juez refleja la emisión de sentencias que enfatizan la existencia del juez y esto proviene de una orden "desde arriba", que no tiene en consideración la disposición del destinatario a recibirlas, existe, por consiguiente, una brecha (en la calidad, y por lo tanto en el tiempo) entre el pronunciamiento de la sentencia del juez y su cumplimiento real. Debido a que, una vez que se ha emitido el fallo, el juez debe comenzar un nuevo proceso: la aceptación de su fallo y su cumplimiento por parte del contendiente, por ello es usada la expresión "como antes".
Por el contrario, los esfuerzos del consejero se centran en el destinatario, y el consejo se brinda con el pensamiento que el oyente ya está listo para aceptar el consejo. Por lo tanto, la entrega real de los consejos muestra que el proceso de comunicación ya ha comenzado. El consejo en sí mismo, solo revela lo que ya está allí y muestra cómo este consejo es para su bien. Esto también se aplica a tiempo, ya que inmediatamente después de dar el consejo, comienza el proceso de su cumplimiento. Por esta razón, el término "tus consejeros" emplea a la segunda persona: Enfatiza que el consejo te pertenece a ti. Además, a través de los esfuerzos de "tus consejeros", los jueces se convertirán en "tus jueces", sus sentencias, que por sí mismos están en un nivel más alto que el nivel de los litigantes, serán aceptados por ellos e internalizados como un consejo.
Esto se relaciona con el mandamiento de apertura de la parshá de la Torá de esta semana, "Deberás designar jueces y policías en todas tus portones (ciudades)". La puerta de una ciudad es la apertura por la cual se ingresa a la ciudad. Esto significa que el nombramiento de jueces (y policías, cuando sean necesarios) deberá ser a la manera de "Deberás designar jueces y policías en todos tus portones", también escrito en segunda persona del singular y significa que los fallos de los jueces, que pueden ser distantes y separados, deben ser aceptados por las personas, y debe convertirse en parte tuya -"tus portones"- y más aún "en todas tus puertas", es decir, internalizado en las personas.
Ahora podemos entender la razón por la cual, después de la llegada del Mashiaj, no habrá necesidad de "policías". Los jueces y los consejeros serán a la perfección, así también serán las leyes y reglas de la Torá que vienen con "tus jueces" junto con la influencia "desde Arriba" y sumado a esto, al asesoramiento positivo que viene a través de "tus consejeros" que permiten que las ideas se invistan en el interior del hombre. A través de estos dos formas, un judío estará completamente impregnado de la Torá, las mitzvot y la Divinidad, de modo que los "policías", que representan la fuerza y ​​la compulsión, ya no serán necesarios para llevar a cabo la palabra de Di-s.
A través de un servicio espiritual solo representado por las palabras "tus jueces", un judío acepta las reglas de la Torá como un deber, mandamiento y decreto, pero el servicio interior que impregna su comprensión y sus sentimientos, que viene a través de "tus consejeros", falta. En consecuencia, queda espacio para las posibilidades de la existencia de una fuerza diferente e incluso opuesta dentro de su ser interior. Por otro lado, los "consejeros" solos, son insuficientes, ya que falta el poder de la Torá y la ayuda infinita que viene a través de la sentencia del juez. Por lo tanto, es a través de la fusión de ambas influencias, que se puede alcanzar un nivel completo de servicio espiritual.
Como catalizador para el cumplimiento de esta profecía, incluso antes de la Redención, un judío debe realizar un servicio de acuerdo con sus capacidades, que refleje y haga de él, un "recipiente" para las revelaciones de la Era de Mashíaj. Esto significa que ahora, nuestro servicio espiritual debe estar con las dos fuerzas motivadoras: a) la de los "jueces", - cumpliendo los dictámenes de la Torá como un deber y b) la de los "consejeros", - que las reglas de la Torá deben ser aceptadas en su interior como un buen consejo.
Esto se logra a través de que los judíos de cada generación, obedezcan a los "jueces" y "consejeros" de su generación. Los sabios expertos en halajá (leyes de la Torá), explican que "Deberás designar jueces y policías en todos tus portones (ciudades)" es un principio básico y fundamental en todos los lugares, incluso en la diáspora y en todos los tiempos, incluso en la era actual, como está escrito en la parshá Shoftim: "Y allí deberás presentarte...ante el juez que estará en aquellos días. Y les expondrás el caso y ellos dictarán la sentencia del asunto...y deberás proceder de acuerdo a la sentencia que dicten desde allí". Además,"el juez que estará en tus días", será considerado en cada generación, como "Shmuel en su generación " e incluso como "Moshe Rabenu en su generación".
También debe haber una  influencia "desde abajo" de los "consejeros". Por lo tanto, es deseable que además del conocimiento legal de un juez, la persona pueda "disfrutar de su consejo y sabiduría". Además del juez y líder espiritual (Rebe) que dicta las resoluciones de la ley judía (halajá) en cada generación, también hay personas que asesoran y dan consejos (que deben ser aceptados sobre la base de la enseñanza de nuestros sabios de "hazte de un maestro").
2. Una ilustración de la diferencia entre las dos funciones mencionadas anteriormente (juez y consejero) se puede encontrar en el contraste entre las palabras de la Torá y las palabras de la profecía (ambas se mencionan en la parshá de la Torá de esta semana, Shoftim).
La Torá trasciende el mundo, porque es la sabiduría y la voluntad de Di-s. Por lo tanto, de la misma manera que uno no puede captar la esencia de Di-s de ninguna forma, así es con la verdadera esencia de la Torá que está por encima de nuestra comprensión. Por lo tanto, la forma en que se transmite la Torá a este mundo es principalmente a través de los mandamientos y las decisiones "desde Arriba".
Por el contrario, la profecía -a pesar de que es la palabra de Di-s, "el espíritu de Di-s habló en mí", sin embargo es la revelación de la Divinidad para el hombre. "Él reveló Sus secretos a sus siervos, los profetas" de acuerdo a los límites humanos, para que sean absorbidos en la mente e intelecto del profeta. Una persona se convierte en profeta, por medio de la profecía que se le comunicó y cuando la visión de la profecía se fusiona con su mente y comprensión y se inviste en sus pensamientos y palabras, como está escrito: "El espíritu de Di-s habló en mí, y su palabra sobre mi lengua".
Además, la profecía debe ser revelada a través del habla. El mismo término hebreo para profecía, "nevuá" se aplica a lo que es expresado y anunciado a las personas, como por el ejemplo la expresión "niv sefataim" ("expresión de los labios"). En contraste, la Torá puede permanecer en los pensamientos. También el sentido de la profecía tiene conexión con los eventos del mundo. Citando a Maimónides, "un profeta solo está allí para informarnos de lo que va a suceder en el futuro en el mundo".
Por lo tanto, la Torá y la profecía reflejan la diferencia entre "tus jueces" y "tus consejeros". La tarea del juez es gobernar sobre las leyes de la Torá, lo que hace por medio de mandamiento y decreto. El consejero da su consejo "investido" en un lenguaje aceptable para los receptores, para que él mismo lo pueda entender, tal como lo hace un profeta.
Hay un mandamiento de obedecer a "tus jueces" y es vigente en todo momento, como está escrito en esta sección de la Torá: "Y allí deberás presentarte...ante el juez que estará en aquellos días". De manera similar, hay un mandamiento de obedecer a los profetas, como está escrito también en esta misma sección de la Torá (18:15) "Di-s nombrará para ustedes, un profeta como yo, hermano de ustedes, a él, escúchenlo".
En este contexto, Maimónides explica que "uno de los fundamentos y pilares de la fe judía es saber que Di-s envía sus profecías a través de las personas". Dado que Maimónides introduce la mitzvá (el mandamiento) de escuchar a un profeta, con el concepto de que la profecía es uno de "los fundamentos" de la fe", podemos entender que esto afecta a los judíos en todas las generaciones. Nuestros sabios nos dicen "que desde el momento en que los últimos profetas, Jagai, Zejariá y Malají murieron, el "Ruaj HaKodesh", -la inspiración Divina-, partió de Israel". Sin embargo, la palabra "partió" no significa que fue abolida por completo. El espíritu de la profecía no cesó, sino que ascendió a un plano superior. De hecho, incluso después de la era de los últimos profetas, el espíritu de profecía impregnaba a mucha gente. (Esto también se puede entender por el hecho de que, en el Mishné Torá, Maimónides no menciona el cese de la profecía, ni que el espíritu de la profecía pueda florecer solo en un tiempo específico).
De hecho, en su Igueret Teiman (carta a la comunidad judía de Yemen), Maimónides escribe que "como un paso preparatorio para la llegada del Mashíaj ... la profecía volverá a Israel". Esto se puede entender en relación con las explicaciones anteriores. Para prepararnos para poder recibir las revelaciones de la Era de la Redención, debemos experimentar a través de la profecía, un anticipo del "consejo" que se comunicará en esa época.
Por lo tanto, es importante que las últimas generaciones sepan que es "uno de los fundamentos de [nuestra] fe es saber que Di-s envía Sus profecías a través de las personas". Siempre, en todas las generaciones, la revelación de la profecía es posible. Además, esto incluye un nivel de profecía que es similar a la profecía de Moshé según lo implica el versículo: "un profeta como yo, hermano de ustedes, a él, escúchenlo". El nivel de Moshé es el cenit de la profecía, como lo explica Maimónides en extensión. Sin embargo, no es exclusivo de él, sino que también se refleja en los demás.
Esto nos permite comprender por qué Maimónides aborda la profecía de Moshé con tal extensión, y explica que refleja un nivel de profecía más elevado que el experimentado por todos los demás profetas. En la superficie, esto es simplemente un hecho histórico. ¿De qué sirve discutirlo en un libro de leyes para el pueblo judío en las últimas generaciones? Y si esto solo se refiere al tiempo posterior al Mashiaj, cuando Moshe se levante, la gente por sí misma verá la singularidad de Moshe. ¿De qué sirve mencionar esta sentencia ahora?
La explicación es que en todas las generaciones, incluso antes de la Resurrección de los Muertos, es necesario saber que la ley de la Torá prescribe que Di-s envía Sus profecías a través de los hombres, que el versículo, "Di-s nombrará para ustedes, un profeta como yo, hermano de ustedes, a él, escúchenlo" aplica en cada generación. Cada profeta es una continuación de la profecía de Moshé y de su Torá (excepto que en lo que respecta a la revelación, hay diferentes niveles, como lo explica Maimónides). En nuestra generación, estos conceptos son personificados por el líder de la generación, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, el Rebe Anterior de Lubavitch.
Ahora podemos analizar y comprender la singularidad del tiempo en el que vivimos, una era en la que se ha completado todo el servicio que se requería de nosotros, como enuncia la expresión del Rebe Anterior, "los botones han sido pulidos", y estamos en los últimos segundos antes de la Redención final.
Desde el momento en que la Torá ordenó "Deberás designar jueces y policías en todos tus portones (ciudades)", el hecho de que la Redención no había llegado aún, servía como prueba de que los judíos no habían completado el servicio que se les requería. Marcas de nuestros pecados permanecieron, y por lo tanto "a causa de nuestros pecados, fuimos exiliados de nuestra tierra". Por lo tanto, además de los jueces, todavía necesitábamos "policías" para hacer cumplir con obediencia, las decisiones que los jueces dictaron.
Sin embargo, después de la gran cantidad de esfuerzos y tareas espirituales a través de las generaciones, obviamente estamos mucho más cerca de la Redención. Sin duda, esto ha mejorado desde la revelación de Pnimiut HaTorá, (la dimensión interior de la Torá) a partir de Rabí Itzjak Luria, el "Arizal" que declaró que "es una mitzvá revelar esta sabiduría", y en particular a través del servicio de la Rebes en la difusión de las fuentes de luz del jasidismo. Estos líderes son los individuos a través de los cuales "la profecía volverá a Israel". Ellos son los profetas de nuestra generación, "como yo (Moshé)", es decir, son "la chispa de Moshé que existe en cada generación".
Estos son "tus jueces". Esto se refleja en su función como "nesiím" (líderes). Este término está relacionado con la palabra "hitnasut", (elevación) y refleja cómo se elevan por encima de las personas. En esta capacidad, sirven como los maestros de la Torá a las personas y del mismo modo, sirven como "tus consejeros", dando consejos en relación con nuestro servicio de Torá, y también dando consejos en asuntos mundanos, que es la función de los profetas.
Esto se expresa particularmente a través de la revelación de las enseñanzas del Jasidismo a través del enfoque de Jabad, que le permite a uno comprender los secretos místicos de la Torá dentro del marco conceptual del intelecto humano ordinario. Esto sirve como un anticipo de la revelación de los significados profundos de la Torá en la Era de la Redención, que a su vez prepara a nuestra gente para esa época.
Todo esto se ha incrementado enormemente en nuestra generación, cuando se ha completado la "expansión de los manantiales del Jasidismo hacia afuera", alcanzando un nivel de expansión, que el interior de la Torá puede ser comprendido por una persona extremadamente remota y que se ha extendido a todos los rincones del mundo. Esto incluye la traducción de las enseñanzas del Jasidismo a muchos idiomas (por ejemplo, ruso) a petición del Rebe Anterior y la impresión del Tania -la Torá escrita del Jasidismo- en sistema Braille para aquellos que desafortunadamente no pueden ver.
En este contexto, el conocimiento de que todo el servicio requerido de nosotros ha sido completado, nos proporciona un mayor nivel de aprendizaje que debemos tomar de la Parshá Shoftim. Debemos difundir a todas las personas de la generación, que tenemo sel mérito, que Di-s eligió y nombró a un ser humano, inigualable en comparación a las personas de su generación, que es el juez, consejero y profeta de su generación, que da directivas y brinda consejo con respecto a la misión del pueblo de Israel, a todas las personas de este tiempo, en todos los temas de Torá y Mitzvot y brinda indicaciones y consejos con respecto a la vida cotidiana en todas sus áreas, conectando y descubriendo en ellas la realidad Divina, hasta la principal profecía, que de inmediato, ya mismo, el Mashiaj viene.
Cuando una persona tiene los méritos y la perfección individual requerida de un profeta y él realiza señales y maravillas, tal como vimos y vemos continuamente en el cumplimiento de las bendiciones del líder de nuestra generación, el Rebe anterior, "no creemos en él solo por la señal [que realizó]..., sino debido al mandamiento que Moshe dio en la Torá".
Además, "un profeta sobre el que otro profeta testifica que es un profeta (como es el caso del Rebe anterior, y continúa en la generación siguiente a través de sus discípulos), es aceptado como profeta y no requiere ninguna investigación". Y tiene que ser obedecido inmediatamente "incluso antes de que ejecute un signo". "Está prohibido menospreciar o criticar su profecía diciendo que tal vez no sea verdad". Hay un mandamiento negativo específico que nos prohíbe probar a un profeta más de lo necesario. Después de que se haya sabido que él es un profeta, la gente debe creer en él, y no deben menospreciarlo o criticarlo. Su creencia no debe estar en el profeta como individuo, sino como un mensajero encargado de comunicar las palabras de Di-s.
Este concepto debe difundirse a todas las personas en esta generación. Con la aceptación y el cumplimiento de los dictámenes de los "jueces" y los "consejeros" de nuestra generación comienza el proceso del cumplimiento de la plegaria: "Restablece a nuestros jueces como antes y a nuestros consejeros como al principio", que será concretado en un sentido completo con la Redención verdadera y total.
Sobre esta base, podemos contestar las preguntas que se hacen últimamente: ¿Por qué se habla tanto de que la Redención vendrá inmediatamente? ¿Cómo reaccionará la familia y qué dirá el mundo? A lo que la respuesta es que si la idea de Redención fuera algo novedoso, podría haber una causa para la pregunta. Este no es el caso; todo lo relacionado con la Redención comenzó hace mucho tiempo y ya ha sido aceptada desde hace mucho tiempo en este mundo. Por lo tanto, no debe haber asombro y sorpresa cuando la Redención realmente llega.
En un nivel práctico, el mandamiento de "Deberás designar jueces y policías en todos tus portones (ciudades)" debe aplicarse en varios niveles diferentes. En primer lugar, "los portones" pueden explicarse como una referencia a las siete puertas del hombre: los dos ojos, dos oídos, dos fosas nasales y la boca. Deben actuar de acuerdo con los dictados de la Torá. En este nivel, los "jueces" se refieren a los atributos intelectuales del alma divina y los "consejeros", a los atributos emocionales. Por lo tanto, cada elemento de la vida de un judío tiene que estar impregnado y dirigido por el poder Divino de su alma.
Este concepto debe extenderse y cada hombre y mujer debe servir como un "juez" y un "consejero" en su hogar y familia, asegurándose de que funcione según las enseñanzas y el consejo de la Torá. Y para ampliar el concepto aún más, el mundo entero debe seguir las directrices del "juez" y el "consejero" de la generación, "Di-s nombrará para ustedes, un profeta como yo, hermano de ustedes, a él, escúchenlo", el líder de la generación.
Estamos ahora al final del año, en el mes de Elul, que es el mes del balance del año que termina y el mes de preparación para el próximo año; y en este mismo mes, los primeros siete días han pasado, desde el domingo hasta el Shabat, una semana entera, que incluye todos los días de un ciclo existencial, abarcando al año que termina y al año por venir.
Por lo tanto, es un momento más apropiado aún, para hacer un verdadero ajuste de cuentas y llevar a cabo los preparativos apropiados para el próximo año en relación con el servicio descripto anteriormente. Y esto traerá a cada persona en particular y a todo el pueblo judío, una ketivá vajatimá tová, una inscripción y un sellado de esa inscripción para un año bueno y dulce, material y espiritualmente. Incluido en esto será el cumplimiento de la profecía, "Y restableceré a tus jueces como antes y a tus consejeros como al principio", con el regreso de nuestro pueblo a Eretz Israel y al Beit HaMikdash . Que esto tenga lugar en el futuro inmediato.
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