Viene Mashíaj - La única web en español sobre la llegada del Mashiaj. El objetivo de la vida, hacer de este mundo una morada para Di-s. La llegada del Mashiaj es uno de los 13 principios de fe del pueblo judío. El Rebe de Lubavitch ha anunciado lo inminente de este fenómeno y está en nuestras manos lograrlo. ¿Como? Estudiando sobre el Mashiaj y la Gueulá. Creada y editada por Centro Leoded - Jabad Argentina
יחי אדוננו מורנו ורבינו מלך המשיח לעולם ועד
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Revelando a la Gueulá en la parshá Pinjas - Vivir cada instante

Basado en el Rebe de Lubavitch, Sefer HaSijot 5751, Pinjas
La parshá Pinjas constituye un eslabón importante en el proceso de ingreso de los hijos de Israel a su tierra. Amplios sectores de la parshá tratan los temas de la conquista, reparto y herencia de la tierra prometida. La parshá comienza con la historia de la consagración de Pinjas como "Cohen" (servidor de Di-s) en recompensa a su celo por Di-s en el acto de Zimrí y continúa con el censo de los hijos de Israel, a los cuales, se les repartirá la tierra de Israel. Luego, El Santo, Bendito Sea Él, le enseña a Moshe, el camino correcto para dividir la tierra entre
todas las tribus y sus familias. Luego sigue con la demanda de las hijas de Tzelofjad y el nombramiento de Iehoshúa como sucesor de Moshe, tras lo cual, la Torá comienza a describir los sacrificios públicos que el pueblo de Israel debe ofrendar en el transcurso del año.
La división de la tierra de Israel a las tribus y sus familias es verdaderamente especial. Ésta incluye una combinación auténtica del intelecto y la Santidad. Cuando Iehoshúa repartió la tierra de Israel, preparó dos urnas, en una urna colocó doce notas, sobre las cuales, escribió los nombres de cada tribu de Israel (Reuben, Shimon, etc) y en la segunda urna colocó otras doce notas, sobre las cuales, escribió los nombres de los límites de los territorios (El límite de Aco, el límite de Jerusalem, etc). Así, una por vez, extrajo un nombre de una tribu y en paralelo un límite específico de la tierra al que dicha tribu accedía.
Sumado a esto, para que todos quieran aceptar las consecuencias de este sorteo sin dudas, la división no fue solo de acuerdo al sorteo sino también con "Ruaj HaKodesh" (inspiración Divina), en base a los "Urim VeTumim" (una escritura del Nombre Explícito de Di-s introducido dentro del doblez del pectoral del Cohen Gadol, a través del cual, los hijos de Israel podían preguntar y recibir mensajes celestiales sobre la voluntad de Di-s en cada tema que se presente en sus vidas).
Elazar hijo de Aharón, el Cohen Gadol, informaba de antemano con Ruaj HaKodesh cuales iban a ser los resultados del sorteo y cuando éstos concordaban con las visiones proféticas, todos presenciaban más allá de cualquier duda, que los resultados vienen de Di-s y la mano del hombre no esta involucrada en esto.
Si esto no nos parece suficiente, veamos las palabras del Midrash siguiente: "Y esto tenía una redundancia, la nota sorteada clamaba en el momento de su extracción de la urna: "¡Yo soy el sorteo para la tribu X y salí sorteado para el lugar X!". ¿Y de donde sabemos que el sorteo hablaba? Está dicho: "Al pi hagoral" (lit. sobre la boca del sorteo).
¿Escuchamos alguna vez sobre boletas de sorteo que hablan? Es lógico pensar que no, a excepción del reparto de la tierra de Israel.
De aquí, surge una pregunta: ¿Cuál es el motivo de este "milagro" tan extraño? ¿Acaso, el Ruaj HaKodesh y los Urim VeTumim de Elazar HaCohen no eran suficientes por si mismos? Y como las palabras famosas del "Ran" (Rabenu Nisim de Gerona): "El Santo, Bendito Sea Él, no hace milagros sin sentido" (Derashot HaRan 5), Di-s no hace milagros sobrenaturales, si no hay necesidad, ¿y qué necesidad hay aquí?
El Rebe explica una idea maravillosa, que puede enseñarnos mucho sobre nuestro servicio a Di-s actual, víspera de la Redención. El Santo, Bendito Sea Él le ordena a Moshe Rabenu: "Solo por sorteo se dividirá la tierra" (Bamidbar 26:55), el reparto de la tierra debe efectuarse solo a través de un sorteo, sin la intromisión de ningún factor externo, de la forma más sagrada. Si bien la veracidad del sorteo podía aclararse por medio del Ruaj HaKodesh y la difusión del sorteo podía hacer de una forma natural u otra, pero siendo así, el sorteo mismo hubiera sido incompleto. El sorteo de la división de la tierra debe ser perfecto, desde la letra hebrea Alef hasta la Tav, de una manera que cada elemento particular, incluso el más marginal, se haga en su totalidad solo y únicamente por el sorteo mismo.
Sin embargo, todavía es difícil aceptar las cosas. Si el sorteo sería un mitzvá con propósito, algo importante en sí mismo, podríamos aceptar el hecho de que incluso los elementos secundarios (la certificación de la división y su difusión por medio del milagro del habla del sorteo) son importantes y muy necesarios. Pero, en apariencia, ¡lo contrario es lo correcto! El sorteo es solo una herramienta, un intermediario para la división de la tierra. No hay en él, a primera vista, ningún objetivo profundo o intención real en sí mismo, sino que así, El Santo, Bendito Sea Él, eligió, deseó y ordenó dividir la tierra. Y si es así, en el instante en que la tierra se reparte a través suyo, entonces, con esto se cumplió la orden del sorteo plenamente y no hay lugar a "milagros" secundarios.
En otras palabras: El Santo, Bendito Sea Él, ordenó: "Solo por sorteo se dividirá la tierra", y en el instante en que la división se efectuó, y una tribu específica u otra, recibió su parte, el sorteo cumplió su función totalmente y no hay necesidad de milagros extraños.
Y acá viene el proyectil: En las mitzvot de Di-s, no hay diferencia entre intermediario y objetivo. Los dos tienen la misma medida de validez e importancia. La regla es que en la Torá y en la Santidad, cada cosa, también algo que es un medio necesario para otra cosa, tiene una importancia y un estado especial, como si fuera un objetivo y finalidad en sí mismo. Sin bien, el sorteo es solo un medio para el reparto de la tierra, pero cuando hablamos de una orden del Santo, Bendito Sea Él, el medio es un fin y una herramienta para el objetivo.
Por lo tanto, el boleto del sorteo debía "gritar", de una manera que también la certificación del sorteo y su difusión, elementos muy marginales, se concreten, solo y únicamente, por el sorteo mismo.
El refrán jasídico dice: "Jabad exige pnimiut (interior/profundidad)". Una persona "pnimi" es alguien que no hace las cosas de una forma superficial solo para "cumplir y seguir adelante", sino que hace cada cosa con toda la verdad y profundidad de su alma, y por ello se sumerge por completo en el tema e invierte todas sus fuerzas.
Quien es "pnimi" no diferencia entre el medio y el objetivo. Entre la acción que es una preparación para otra cosa y entre la acción que es el fin en sí mismo. Pues de la forma que sea, llegamos a la misma conclusión. Si ahora debemos ocuparnos de la preparación de algo, dicha preparación debe ser de una forma profunda y basal, para que sea digna, en aras de la cosa que viene. Y por ello, no hay que despreciar la preparación y pensar sobre "lo que viene", sino, por el contrario, olvidarnos de todo y sumergirnos en la misión actual con todas las fuerzas.
Lo mismo se aplica en relación a la Redención verdadera y completa, "vivir la Redención" no es un pensamiento imaginario de otro mundo, mágico y perfecto. "La preparación a la Redención" no es un huida de una vida cotidiana con dificultades hacia un "mundo que es todo bueno". Vivimos con términos erróneos que nos provocan escapar de un lugar al otro, de un tema a otro. Nosotros no "huimos" del exilio hacia la Redención, nosotros traemos a la Redención. ¿Cómo?
A través de que vivamos ahora, a cada instante, una vida interior, plena y verdadera. El significado de Redención es perfección, verdad. Debemos comenzar a vivir ya, ahora, de acuerdo a esta línea de pensamiento, y este camino de la vida de la Redención, llevar a cada elemento particular de la vida a su cima de verdad y perfección. Cada punto en el espacio, cada punto en el tiempo, aprovechando cada migaja de la vida en plenitud, por medio de que realizamos la tarea a cada instante y bajo cualquier circunstancia con plena seriedad y conciencia. Una plegaria sentida (y no una seguidilla de palabras), el estudio diario de "Jitat" (Jumash, Tehilim y Tania) y Rambam (Mishné Torá, Sefer HaMitzvot), ayudar realmente al semejante y la lista es extensa...
Culminamos con una historia que el Rebe relató sobre el término "pnimi".
En un farbrenguen jasídico del 19 de Kislev de 5664 (1903), los alumnos del Rebe Rashab cantaban una melodía específica como preparación al Maamar (discurso jasídico) que el Rebe estaba por decir. El Rebe sintió que por esta razón, los alumnos se apresuraban en cantar la melodía, pues mientras que cantaban ya pensaban en lo que venía, la revelación del Maamar. El comportamiento impropio de los alumnos dio a luz un bien espiritual, el Rebe Rashab consagró una charla completa sobre el tema y dijo: "En general, es un gran principio, que el lugar adonde nos encontramos, allí debemos estar en verdad...todo el tiempo que me ocupo de algo, yo debo estar aquí.

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