Con el auge de la era digital, la humanidad está olvidando cómo era antes, cuando podíamos pasar la mayor parte de nuestra vida en un feliz anonimato. Hoy, un detective de Google con determinación puede descubrir información sobre cualquier persona del planeta, incluyendo indiscreciones juveniles y publicaciones descuidadas en internet.
El Tribunal Supremo Europeo ha determinado que las personas tienen "derecho al olvido". Cada año, Google recibe más de 70.000 solicitudes para eliminar información personal de sus resultados de búsqueda. El Tribunal Supremo decidió que Google debe acceder a estas solicitudes si la información es "inapropiada, irrelevante o exagerada". Esta vaga sentencia ha obligado a Google a establecer una división especial para examinar cada solicitud de eliminación caso por caso.
Los abogados de Google han señalado que la sentencia exime a los sitios de noticias de eliminar la información de sus archivos y páginas web. La información puede permanecer en línea, pero no es accesible a través de una búsqueda de Google. Según los expertos de Google, los únicos que realmente se benefician de esta decisión son las figuras públicas sospechosas o los delincuentes, que intentan reescribir su propia historia y borrar cualquier marca negativa del pasado. En opinión de Google, esta información debe permanecer visible y accesible, para que cada adulto sepa asumir la responsabilidad de sus actos.
Más allá de las molestias para Google, estas preguntas son importantes para la generación de la información. ¿Cómo equilibramos el derecho del público a saber con el derecho individual a la privacidad?
En un sentido espiritual, nos acercamos a una era en la que todos nuestros secretos serán revelados. Pero no se asusten: esto no causará vergüenza ni humillación. A través de un profundo proceso de Teshuvá, todas nuestras malas acciones se transformarán en buenas acciones. También se revelará que todo lo que experimentamos fue esencialmente bueno, y que nuestro único error residió en nuestra evaluación de la realidad. No necesitaremos un motor de búsqueda para encontrar el bien oculto. Nos será revelado a todos, abierto y accesible, para siempre. Incluso antes de que la Redención se haga realidad, hay una lección espiritual que podemos extraer de las preocupaciones sobre la privacidad en internet. Nos obliga a investigarnos lo suficiente. Quizás aún tengas viejas cuentas por saldar, pero es una pena desperdiciar los últimos momentos del exilio rebuscando en la basura. Ha llegado el momento de apreciar solo lo bueno en los demás, de centrarnos en ello y reforzarlo. Estos son los últimos momentos en que podemos elegir entre el bien y el mal. Pronto esa elección desaparecerá, simplemente porque el mal será completamente erradicado. No habrá cabida para el mal y simplemente desaparecerá, incluso de los resultados de búsqueda de Google.
