Uno de los principios fundamentales de la psicoterapia ha sido durante mucho tiempo la creencia de que el trauma debe discutirse abiertamente. El trastorno de estrés postraumático (TEPT) suele caracterizarse por miedo intenso, impotencia, pesadillas y una sensación de horror y pavor. Con el tiempo, quienes lo padecen también pueden experimentar ansiedad, depresión y aislamiento de la vida cotidiana. Durante muchos años, el enfoque predominante fue animar a los sobrevivientes de traumas a revivir sus experiencias repetidamente, con la idea de que esto eventualmente disminuiría el poder del recuerdo para evocar horror. Sin embargo, investigaciones recientes han cuestionado esta creencia popular. Estudios han demostrado que el "proceso de interrogación" no es universalmente beneficioso y, en algunos casos, incluso puede ser perjudicial, provocando una nueva traumatización. Un estudio descubrió que los síntomas del TEPT empeoraron después de la terapia de conversación.
El consenso emergente es que quienes encuentran una manera de reconciliarse con su trauma pasado y siguen adelante tienden a lograr mejores resultados, que quienes se les anima a reflexionar sobre él continuamente.
Si traducimos el lenguaje de la psicología a los términos de la Torá, podríamos comparar el trauma con el concepto de galut, o exilio. El primer exilio fue la traumática expulsión de Adam y Java del Jardín del Edén, un evento fundamental que sentó las bases de todo el sufrimiento humano. Este trauma se ha repetido a lo largo de la historia, dejando a la humanidad en un camino accidentado, lleno de luchas y dolor.
A lo largo de este viaje, hemos anhelado regresar al idílico Jardín, un lugar sin sufrimiento y con vida eterna. Algunos períodos de la historia han sido más traumáticos que otros; sin embargo, a medida que nos acercamos al final de este viaje, nuestra atención se desplaza del trágico pasado al glorioso futuro que nos espera.
Al encontrarnos en el umbral de la Era de la Redención, es esencial superar la tendencia a revivir constantemente los horrores del pasado y, en cambio, prepararnos para un tiempo de paz eterna.
Según la profecía del Rebe de Lubavitch, ER"M, nos encontramos ahora en la etapa final del exilio y en la etapa inicial de la Redención. Desde el primer momento de la Redención, reconoceremos que todos los traumas del pasado fueron, de hecho, un bien oculto, aunque no pudiéramos percibirlo en ese momento.
Ahora es el momento de prepararnos dejando atrás las heridas del pasado, practicando el perdón y enfocándonos en vivir una vida sana y productiva, llena de buenas acciones. Esta es la mejor manera de comenzar a vivir con la Redención, que es inminente sobre nosotros.
