El mundo fue creado para convertirlo en una morada para Di-s (Midrash Tanjuma, Nasó) abarcando incluso sus estratos más inferiores (Tania, cap. 36).
Este objetivo no se cumplió plenamente con el Mishkán y el Beit HaMikdash (en los que se percibió temporalmente la Presencia Divina), sino en la época del exilio, cuando el materialismo, en todo su poderío, es refinado y convertido en una "morada".
Eso explica que el Midrash (Tanjumá, Trumá 7) diga queEste objetivo no se cumplió plenamente con el Mishkán y el Beit HaMikdash (en los que se percibió temporalmente la Presencia Divina), sino en la época del exilio, cuando el materialismo, en todo su poderío, es refinado y convertido en una "morada".










